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SOBRE CANTO A LA HOJA QUE CAE. POR CÉSAR ÁNGELES LOAYZA

SOBRE «CANTO A LA HOJA QUE CAE» DE ÚRSULA ALVARADO Por: César Ángeles Loayza El más reciente libro de la poeta Úrsula Alvarado Noblecilla aborda el drama de un cuerpo

Gladys Mendía 2 años ago 83
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SOBRE «CANTO A LA HOJA QUE CAE» DE ÚRSULA ALVARADO

Por: César Ángeles Loayza

El más reciente libro de la poeta Úrsula Alvarado Noblecilla aborda el drama de un cuerpo herido, asolado y solitario entre camas, instrumentos, intervenciones y espacios médico-hospitalarios. Es entonces ineludible que, entre sus 40 páginas, discurramos entre grandes asuntos humanos como la vida, la muerte, el inestable equilibrio entre la integridad y la fragilidad del cuerpo humano, así como entre diversas sensaciones y sentimientos vinculados, que oscilan entre el dolor, la incertidumbre y un atisbo de esperanzas.

Quizá esta última frase sea como el eje vital de este libro, en cuya brevedad se condensa el hálito de vivir ‘así sea de barriga’ (como celebra un recordado verso de nuestro hermano y camarada César Vallejo, en su poema paradójicamente titulado “Hoy me gusta la vida mucho menos…”). No resulta baladí traer a colación este referente, ya que el genial autor del centenario “Trilce”, entre otros memorables libros, es uno de los poetas que más dialogó cara a cara con la muerte. Claro que este diálogo, a pesar de lo que suelen afirmar algunos exégetas tozudos que no faltan, estuvo siempre transido de vida y, cada vez más, también de esperanza revolucionaria.

No es esta última, por cierto, la veta de “Canto a la hoja que cae”. Mas sí lo es ese abrazarse suavemente a la vida, precisamente como una hoja cuya frágil y tenue contextura permite apreciar (y sentir) la luz del sol, aun en pleno otoño, renovando simbólica y realmente fuerzas de vida en la poeta (véanse p.e. los poemas ‘Hadas del tramadol’, ‘Elogio del hastío’, ‘Kintsugi’ e ‘Introspectiva’).

Este es también el sentido del delicado epígrafe de Blanca Varela que, desde el inicio, nos introduce en la poética de este libro. De allí que varios poemas, a pesar de (o quizás precisamente por) un continuum verbal de desgarro ante las heridas corporales, el dolor leal y la fragilidad física, concluyen en destellos de esperanza; como p.e. leemos en el primer poema, ‘Visita médica’, que culmina así: “Con engañosa calma me manifiesto. / Soy un gran roble aferrándose / a esta cama milagrosa”.

Con ciertas resonancias a los trasvases entre naturaleza y condición humana que hallamos en lenguajes como los de Alejandra Pizarnik o Emily Dickinson -por citar a dos autoras remarcables en esta veta-, este 2do libro individual de Úrsula tiene la virtud de abordar todo lo que venimos diciendo, y con la suavidad que da un arte poética situada (posicionada) entre cantos y vaivenes de la naturaleza: sus aguas, recodos, bosques, mares, cielos, vientos, flores, frutos, creaturas y, por supuesto, hojas que caen para traslucir luces de renovada esperanza en la vida.

Lo cual evita cualquier patetismo victimizante, y a cambio articula, desde el título, un trío dialéctico y renovador de metáforas: canto como memoria y celebración, hoja como cuerpo y fragilidad, y caída como heridas y hospitalización.

Es también una morfología y semántica anatómicas, imbricadas con los ciclos de la tierra, sin un registro ni tono extremos, y que en todo caso se aproximan a la fragancia y delicadeza de una vida que, al conocer y provenir de la agonía, se renueva y unimisma con cada nuevo día que amanece.

Alguna vez Eduardo Chirinos recordó, en una entrevista, que morir significa el descanso de todos los sentidos. En este libro, sanar y curar representa lo contrario: una suerte de restauración o reconciliación de esos mismos sentidos, a ratos lastimados, con el cuerpo y por ende la vida misma.

Brindemos por eso.

César Ángeles Loayza – Autor

posición.EDITORES™

Colectivo independiente de publicaciones político.culturales

CÉSAR ÁNGELES LOAYZA

https://web.facebook.com/CesarAngelesLoayza

schadelblake@yahoo.es

se tituló en la Universidad Católica del Perú con una tesis sobre el humor y la ironía en la poesía peruana contemporánea. En 1994, viajó becado a Europa, y radicó varios años en Madrid, Barcelona, París y Berlín. Participó del comité editorial de la revista de cultura y política Intermezzo Tropical. Ha publicado seis libros de poesía: El sol a rayas, A Rojo, Sagrado corazón, Los amantes del acantilado, Wandel [La transformación] y Cantos a la Luna, así como un libro con dos ensayos sobre los poetas Arthur Rimbaud en la Comuna, y César Vallejo y el humor. Integra la selección de 12 poetas de los ochenta, La Última Cena, y la de poesía peruana actual de la revista Brújula.Compas del Latin American Writers Institute, de New York. Cursó la Maestría de Estudios Culturales en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. En diciembre 2015, publicó su libro Cortes Intensivos. Entrevistas y Crónicas (1986-2014), donde reúne 25 años de labor periodística, y en diciembre 2020 publicó como libro electrónico Ángeles Reunidos | Antología personal (1987-2020). Trabaja en docencia universitaria y periodismo político-cultural. Parte de su trabajo de creación, investigación y periodismo aparece en los portales Ciberayllu y letras.mysite.con

 Úrsula Carol Alvarado Noblecilla (Lima, 1979) es licenciada en Administración de Turismo por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, gestora cultural, ilustradora y escritora. Ha publicado el libro Metamorfosis Inversa (Vagón Azul Editores, 2015) y Canto a la hoja que cae (Hanan Harawi Editores, 2021) y ha sido antologada en el libro Puerto de Letras. Poetas del Callao en el Bicentenario (Ángeles del papel Editores, 2021). Ha escrito y producido el documental Una ciudad como yo, preludio de un ensayo sobre escritoras, poesía & espacio público. Desde 2018, dirige la Poesía en la ciudad, asociación cultural que difunde el patrimonio cultural de las ciudades por medio de la poesía, fomentando la participación ciudadana y el ejercicio de los derechos culturales.