Menu

Tres poemas de María Elena Blanco

María Elena Blanco (La Habana, Cuba). Estudios universitarios y posgrados en literatura francesa, española y latinoamericana en Francia y Estados Unidos. Docente de lengua y literatura y francesas, Universidad Católica de Valparaíso (1971-1973). Traductora/Revisora de las Naciones Unidas en Nueva York y Viena (1983-2007, actualmente freelance). Principales publicaciones: Poesía: Posesión por pérdida (Santiago, Chile, 1990), Alquímica memoria (Madrid, 2001), Mitologuías. Homenaje a Matta (Madrid, 2001), danubiomediterráneo / mittelmeerdonau (Viena, 2005), El amor incontable (Madrid, 2008), Sobresalto al vacío (Santiago, Chile, 2015).

Gladys Mendía 3 semanas ago 51
Compartir:

María Elena Blanco (La Habana, Cuba). Estudios universitarios y posgrados en literatura francesa, española y latinoamericana en Francia y Estados Unidos. Docente de lengua y literatura y francesas, Universidad Católica de Valparaíso (1971-1973). Traductora/Revisora de las Naciones Unidas en Nueva York y Viena (1983-2007, actualmente freelance). Principales publicaciones: Poesía: Posesión por pérdida (Santiago, Chile, 1990), Alquímica memoria (Madrid, 2001), Mitologuías. Homenaje a Matta (Madrid, 2001), danubiomediterráneo / mittelmeerdonau (Viena, 2005), El amor incontable (Madrid, 2008), Sobresalto al vacío (Santiago, Chile, 2015) y varias antologías personales y compilaciones bilingües (alemán, francés, inglés, italiano y rumano). Su poesía figura en numerosas antologías colectivas, revistas literarias y plataformas digitales de diversos ámbitos geográficos y lingüísticos y está parcialmente traducida también al chino, griego y portugués. Ensayo: Asedios al texto literario (Madrid, 1999); Devoraciones. Ensayos de período especial (Leiden, 2016). Traducción poética: Charles Baudelaire, Las flores del mal, francés-español (Santiago, Chile, 2021, 2023); y autores austríacos como M.-T. Kerschbaumer y Gerhard Kofler, entre otros. Reside en Viena, Austria, con estadías anuales en Chile.

TRES LAGOS AUSTRÍACOS

Poemas contemplativos a la manera de Po Chü-i (772-846 D.C.)

El Tao que puede explicarse no es el Tao eterno;
El nombre que puede pronunciarse no es el nombre eterno.
Lo Indefinible es el origen del Cielo y de la Tierra;
Lo Nombrado es la madre de todas las cosas.
Tao-te King

I

GRUNDLSEE

El Tao engendró al Uno.
El Uno engendró al dos.
El dos engendró al tres.
Y el tres engendró las diez mil cosas.
Las diez mil cosas llevan el yin y abarcan el yang,
y mediante la fuerza inmaterial alcanzan
la armonía.
Tao-te King

El Cielo y la Tierra se reflejan en la faz serena del lago.
Desde la ventana curva de la casa en que habito
percibo cada devaneo de la luz de septiembre
sobre el agua y la periódica estela del barco
que a la hora fijada hace el trayecto, con o sin
pasajeros, hacia el extremo opuesto, a Gössl.
En la vertiente norte las colinas albergan todo un cuadro
de vida campestre y montañesa: masías espaciadas
con silos y alquerías, la madera cortada y dispuesta
para el próximo invierno. A lo lejos, cencerros,
trinos de aves, quizá picos y palas de la mina,
el silbido hueco de una ráfaga portadora
de augurios, el graznido de un cortejo de cisnes.
En mi vertiente sur el sol saca centellas a la piedra
y, más arriba, perlas plateadas al glaciar.
Los colores son todos y son uno. La mano del hombre,
respetuosa y liviana. No hay palabras, hay paz. Solo
cabe inclinarse ante tal armonía, loar el frágil equilibrio,
rogar por que, llegada la noche,
no irrumpa intempestivo algún fuego de artificio,
o el disparo fatal de un cazador o un suicida

II

TOPLITZSEE

Sin embargo, el misterio y las manifestaciones
brotan de una misma fuente.
Esa fuente se llama oscuridad.
Tao-te King

Un sol más pálido, emisario de nubes, del mal tiempo
que ronda los valles transalpinos. Filudo el aire,
una sospecha de oro ya en las hojas. Al final del camino
donde Gössl se pierde y se abre al bosque, a la vera
del incipiente Traun, no hay más casa o negocio
que la vieja hostería y unas barcas varadas.
Los juncos y los frágiles troncos junto a la ribera
se hunden en un fondo de musgo fibroso, visibles
a través del licor verde ácido. Pero la orilla es
engañosa y el lago esconde sus secretos en su cóncavo
casco de metal: cuestión de bombas y bacterias
y falta de oxígeno. De infecta podredumbre
bajo la espejeante apariencia de perfección: el mito
de una naturaleza virgen, martirizada en aras de la ley
de la guerra, hoy vendido al turista amante de leyendas.
Que si extrajeron fajos de libras esterlinas, que si plantaron
minas los científicos nazis. Grandes maniobras
de raspaje, y esos robles y abetos seculares, inermes
ante tanta barbarie. No dejen de admirar las dos cascadas,
las aguas cristalinas venidas de las cumbres a mezclarse
en el agua apestada del hondo lago esmeralda.
Inicio distraída un gesto para sumergir la mano,
lo congelo en el aire. La mano del hombre pesa aquí,
la oscura mano del hombre.

III

KAMMERSEE

La bondad suprema es como el agua.
El agua da vida a las diez mil cosas sin hacer distinciones.
Fluye en lugares que los hombres rechazan
y por eso es como el Tao.
Tao-te King

Cámara de agua amurallada por paredes de roca y denso bosque
sólo visible desde el cielo, receptora del chorro saltarín
que surcará esta tierra salina y fundadora con el nombre de Traun,
alimentando a su paso los lagos más bellos del planeta
antes de volcarse en el magno Danubio. Copa vaciada
o plena, según los antojos del Niño y sus efectos en la capa
de ozono y la línea de las nieves, el brote de la piedra
le será fiel hasta el final del tiempo, no se inmuta si en la seca
estación deja entrever su fondo terroso de tallos y pedruscos.
Siendo recóndita, no tiene nada que esconder. Reza en los
manuales de viaje que el Kammersee es sólo para caminantes
con reservas de energía y gruesas botas. Mas yo digo que es altar
a la estirpe del que aparejó mesa y banco con ramas caídas,
y un viejo tronco por respaldo, en el ángulo exacto para contemplar
la fuente del Traun. Pues sépase que banco y mesa resultan
invisibles para los no abocados a alguna suerte de iluminación.
Anónima, humilde, la mano del Poeta erige y se retira.

Leave a Reply

Leave a Reply

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *