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Tres poemas de Jacqueline Goldberg

La escritora y editora venezolana Jacqueline Goldberg nos entrega tres poemas.

Gladys Mendía 1 mes ago 23
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Jacqueline Goldberg (Maracaibo, Venezuela, 1966) Escritora y editora. Autora de más de una treintena de premiados libros de poesía, narrativa, ensayo, testimonio y literatura infantil. Doctora en Ciencias Sociales y licenciada en Letras. En 2018 participó como escritora residente en el International Writing Program de la Universidad de Iowa. Parte de su poesía está recogida en antologías digitales e impresas, El libro de lo salvado (2020), Ruido de clavículas (2019), Una sal donde estoy de pie (2011) y Verbos predadores (2007). Autora de las novelas Destrucción, ten piedad (2021) y Las horas claras (2013) y de las obras autobiográficas Ochenta días en Iowa (2021) y El cuarto de los temblores (2018). Ha publicado doce libros infantiles; el más reciente: Pitchipoï, (2019), ganador del Premio Fundación Cuatro Gatos 2020 y del Premio Los Mejores Libros 2020, que otorga el Banco del Libro en Venezuela. Su poesía está incluida, reseñada y traducida en antologías en más de quince países. Es cofundadora de Fundación La Poeteca, en Caracas.

Twitter e Instagram: @JacGoldberg

Selección de poemas del libro Al otro lado del clima (LP5 Editora, 2022)

NO SOY LO QUE DIGO

no soy lo que digo sin un origen a cuestas

sigue irresoluto el olor negro de mi desarraigo

quisiera afirmar que heredé la clavícula de los iluminados
que mi estirpe estuvo alguna vez untada de sal

me honraría elogiar el deterioro
arreciar en la humareda

pero todo cuanto lamento es mordaza

no provengo de fulgores antediluvianos
en los retratos familiares no hay mujeres frondosas
las barbas de los bisabuelos no ocultan magníficas excepciones

en mi sanguínea coartada solo hay herrumbre
locos ensimismados
espaldas encorvadas

no pueden las herencias infundirme más que escozor

mis ancestros se plantaron con muecas de insomnio
a sabiendas de que los seguiríamos con ojos alambrados

aprendieron que no hay errancia sino consuelo
vivieron del luto
feroces y míseros
entre las tonalidades del estorbo



POÉTICA

la nieve que sortearon mis ancestros
es reliquia que no me estremece

no hay paisaje entreabierto ni nostalgia
que cumplan la tiniebla de alegar un sitio
en mi vestimenta
mi desorden
mi fetidez

nada de cumbres penínsulas
pantanos arenales traicioneros
ni siquiera un pájaro en el estupor

no hay espina ni montículo que acorralen

me relato —si es que punta y vértigo son verdad—
en el glosario escarpado de una distancia

el paisaje
—esa maldición inmaterial y sobornada que llaman paisaje—
es una ausencia que zanja las manos
que cuece con dulzonas corazas

y la nieve
que debería remolcarme al ensueño
me acusa desde su claridad insuficiente
como si fuese obligante palidecer
admirar todo horizonte
ser duración
represalia



INSOLACIONES EN MIAMI BEACH

mi abuela decía haber estado
en el Moulin Rouge
y el Copacabana

también en el Teatro Baralt
cuando Gardel cantó por última vez
el día que me quieras

recordaba
las playas de Miami
como lánguidos espejos
a orilla de la orilla
sin tanto viejo atrincherado

se veía a sí misma
zurciendo trajines
bebiendo cerveza
en celebración por nadie