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MERCEDES ROFFÉ: POESÍA ACTUAL DE ARGENTINA

MERCEDES ROFFÉ. Poeta y editora argentina. Sus libros fueron publicados originalmente publicados en España y Latinoamérica y, en traducción, en Italia, Quebec, Rumania, Francia, Brasil, Inglaterra, Líbano y Estados Unidos.

Gladys Mendía 10 meses ago 39
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MERCEDES ROFFÉ. Poeta y editora argentina. Sus libros fueron publicados originalmente publicados en España y Latinoamérica y, en traducción, en Italia, Quebec, Rumania, Francia, Brasil, Inglaterra, Líbano y Estados Unidos. En 2017 se publican antologías de su obra en México, Ecuador, Chile y Puerto Rico. La editorial Monte Ávila publica en 2018 la antología Mansión nocturna. Ha publicado dos libros de micro-ensayos: Glosa continua. Ensayos de poética (BsAs, Excursiones, 2018) y Prosas fugaces (BsAs, Las Furias, 2022). En 2019 la editorial Palabrava, de Santa Fe, incluye en su colección Anamnesis el libro Otras lenguas, con fotografías de Roffé y poemas de Inés Aráoz. En 2020 aparece en edición digital el fotolibro Homenaje a V. H. / Tribute to V. H. (BsAs, Vuelo de Quimera). Desde 1998 dirige el sello Ediciones Pen Press (www. edicionespenpress.com). En 2021 la Fundación Casa Bukowski Internacional le concedió el Premio de Poesía por su trayectoria. Entre otras distinciones, recibió las becas John Simon Guggenheim (2001) y Civitella Ranieri (2012). Desde 1995, vive y trabaja alternativamente en Buenos Aires y Nueva York.

LA EXTRANJERA:

Homenaje a Remedios Varo

I. EL ENCUENTRO

si  me esperas

                        te diré

quién eres

                        –ábreme

no estoy del todo

        muerta

soy tú

II. CAZADORA DE ASTROS

me doblo          soy          mi doble

soy         lo doble de mí       mi fuego

a la caza de lunas

se me escapa la noche

el terror                            –esa urgencia–

me condena a lo insomne              

a lo blanco         mudo                    sordo de mí

  1. ROMPIENDO EL CIRCULO VICIOSO

Mi sino

            llevar en el alma un bosque

blanco, estéril

en los ojos, la nada

y en las manos, el aro que me ahorque

un nido en la cabeza me conmina

a nacer de mí

un cuervo, mientras tanto

espera que amanezca

que se rompa el hechizo que conjugan

su mirada y la mía

2. LA LLAMADA

voy

encendida en mi propio miedo

fuego soy

no importa lo que acecha

4. NACER DE NUEVO

con los pechos

                        con  los ojos

me beberé esa luna

insomne

ese espejo de luna

                        en el grial

                                              

(Selección de poemas de La ópera fantasma,

Buenos Aires, Bajo la luna, 2005;

Madrid/México, Vaso Roto, 2012)

EL CUERNO MÁGICO DE LA JUVENTUD

I.

(STANLEY SPENCER)

—¿Están bailando?

—No, son fantasmas.

                                    *

—¿Y eso negro en las alas, como ojos

            de pavo real?

—Son trocitos de muerte.

                                    *

—Y ese ramo de estrellas, ¿mata?

—No, sólo quema y asfixia.

                                    *

—¿Y el gigante que implora

            con la mirada, dulce, hacia el cielo?

—Es Barba Azul.

                                    *

—¡Qué bellas flores! Parecen nenas

            desangradas

            la noche de su boda.

*

—Mira esas sillas, de respaldares huecos.

—Sillas no son. Son espejos

para que no te mires

para que no te veas

                                                *

—¿Y los palitos esos?

—Son como gente

cuando vivían.

                                                                       *

—Mira esa nena, bañada en sangre.

—Déjala, algo habrá hecho.

                                                                       *

—¿Y esas caritas dolientes,

   con las manitos alzadas, como rogando?

—Son los hipócritas.

                                                                       *

—Esos son los abuelos, ¿no ves?

      La nena lo está acusando y él se hace el idiota,

      el mansito, pollerudo, delante de los viejos.

      Y la madre ahí, desafiante, dando la cara por él.

      La madre es rubia, ¿ves?

      Hasta que le dé la primera piña

      y otra y otra

dará la cara por él.

      Hasta que la desfigure y la deje

sin ojos ni dientes ni hueso sano,

      hasta que no tenga más cara

      dará la cara por él.

Las madres de los chicos

      son siempre así ¿viste?

      Siempre rubias.

II.

(ANNE JULIE AUBRY)

esas chicas

que coquetean con el tiempo

con el bosque

y con los chicos

que cubren con tules negros

sus blanquísimas mejillas

y cruzan la eternidad

con un halcón en la mano

esas chicas que se dejan

suspender en el aire

por unas pocas ramas

y nadan como delfines

o flotan junto a las algas

como dormidas Ofelias

esas chicas que visten

rojos kimonos,

sedosos trajes de noche,

alas y caperuzas,

flores en la cabeza y vendas

sobre los ojos

¿somos nosotras?

¿fuimos así?

¿son nuestras hijas?

esas chicas que abren de par en par los brazos

que se dejan llevar por el viento

que siguen de cerca el vuelo

de una amapola,

de una burbuja aérea

transparente

que abrazan a una bruja

niña

como a una hermana

¿saben? ¿sabrán tal vez

cuánto

cuánto y cuántas

veces

nuestro candor

nuestro miedo

la torpeza

la envidia

los

mal digeridos

recelos y temores

conveniencias

de todas las que somos

de todas las que no fueron/fuimos

o pudimos

ser

de todas las que

deseamos —o no

porque ni eso osamos—

maridarnos con

un mar, una mirada

furtiva, las alas de la noche, el vuelo

en brazos de una bruja niña hermana

las han

las hemos

traicionado?

(Selección de Del candor y las sombras, inédito)