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LUIS ÁNGEL BARRETO: POESÍA ACTUAL DE VENEZUELA

LUIS ÁNGEL BARRETO (Venezuela, 1979) Magister en Filosofía por la Universidad del Zulia. Actualmente cursa el Doctorado en Lenguas y Literaturas Románicas en la Universidad de Cincinnati. Ganador del Certamen

Gladys Mendía 4 años ago 35
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LUIS ÁNGEL BARRETO (Venezuela, 1979) Magister en Filosofía por la Universidad del Zulia. Actualmente cursa el Doctorado en Lenguas y Literaturas Románicas en la Universidad de Cincinnati. Ganador del Certamen Mayor de las Artes y las Letras 2006. Finalista en el III Premio Internacional de Poesía Joven La Garúa 2007 de Barcelona, España. Finalista del II Premio Internacional de Poesía Jovellanos de Gijón 2015. Ganador del premio al Estímulo Literario Andrés Mariño Palacio en 2008. Ha publicado los poemarios Arqueología de olores (2007) y Las máquinas simples (2014), ambos por la Fundación Editorial El Perro y La Rana en Venezuela.

Selección por Gladys Mendía de Las máquinas simples

NO ES POR el amanecer
por el crepitar en el silencio
ni es la risa o el exilio
ni la sombra vacía de estos días
es el aguacero
oscura caída de pequeños asteroides

me acuesto en la baranda para olvidarme
para humedecerme en los vitrales
escucho un estallar que parece mío y el sueño
propicia el albor que ahora tengo
un poco después amanezco
dormido
repleto
anidado

para luego huir
pulcro

indecible

SIENTO las punzadas de aquellas horas
aquí en este ojo
en estas veredas torcidas de la mano
como un tizne de estrellas frecuentes
que han bebido planetas
y olfateado mundos
salta un delfín en el recuerdo de esas
horas que están aquí en esta llanura del pecho
aquí en esta lengua que escurre

es un mamífero de agua en la boca
es eso de sueño en un hueco tan corto
pero, ¿si un día se me olvida el cuerpo?
¿si olvido el horizonte?
¿si me extravío?
de los soles que nadan no habrá rastro
ni será la lengua un delfín
ni habrá galaxia a la mano
y abajo no se hurgará ese astro profundo

PERDí
subí hasta lo más hondo
sentí la lejanía en los relojes
el transcurrir bailó y se perdió en el monte
se vistió de herrumbre
como en la vejez de los barcos
vino despacio la ternura
rompió mis ventanas con sus sismos
me encargué de probar todos sus brazos
me quité lo calcinado de los bordes
trabajé para su luz
dolí por el oro de su cintura
deseándola
me cayeron encima sus países
y el ecuador celeste de su astrolabio
pero perdí
no bastó la profundidad del haitón
ni la claridad de mis raíces

enmudecido
yo envuelto en el azar
botaba algo como el vapor de los tristes

CAMINO DESIERTO
en balaustrada ilógica de arena
camino reseco
como caballo perplejo de carrusel
o avestruz
que tiembla
que ocupa
que atiborra
camino como sol obeso
maltratado por la sombra como oso
sin reloj sin música
camino como arbusto arrancado
como temporal
como polvo
camino vestido de electricidad
con sincopado susto
con alambre enmarañado en la caminada
con el acero abierto en la carne del disparo

APILADOS siempre unos sobre otros
una casa puesta sobre huesos
una lámpara que encendida deshace el murmullo
más allá del suelo siempre hay ruidos
un acopio de ojos ya cerrados
hablando de cosas indescifrables
con voces quedas       balbuceando

las paredes no se cansan de presenciar la mortandad
yo entro
y escucho
pongo encima un viento de ahora
una risa que sople ramas caídas

me alegro por mí
por dejar atrás las malas horas
con su desolación    su ruina
ya se van            adiós

dejan solo una fosa abierta
y algo que no es limo     ni piedras     ni larvas

NADA REGRESA intacto
tampoco tus manos ni el olor
todo está abierto ahora que no quiero
pedazos mañana te buscaré en el aire
tonada cantada en el futuro
tal vez      desierta    desnuda
y te miro
tan negra aire tan suave tan siempre sexo derramado
como silueta dormida que mira a las bestias y
su diáspora
predicha en el silencio de las lámparas que nos piensan

nada regresa intacto
ni siquiera tus órganos en reposo

que el jadeo nos proteja la fiebre
nos consagre la cólera de lo que te digo
que.   mis    palabras
laman
tus
palabras

ES UN CONSTANTE acechar
es tener calma
aguardar con la quietud del amante
con la tardanza en la boca
disparar con mis ojos
no matar
herir
vengo como un sosegado cazador
como la miel que cae
así lento

el amante es un caracol

casi siempre

EL CALOR deshace el concreto
te derrite
te convierte en impredecible gota
en pequeños y cercanos charcos
te dispersa por la casa
y descubren que no estoy
que no volveré idéntico

escríbeme el regreso en el agua
con tu mano calígrafa
tu mano arma todavía
con esa manera tan líquida de pulsar