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FELIPE MONCADA MIJIC: POESÍA ACTUAL CHILENA

Felipe Moncada Mijic (Quellón, Chiloé, 1973) Ha publicado tres libros de ensayos: Territorios Invisibles. Imaginarios de la poesía en provincia (2016),  Versiones del instante. Lecturas, reescrituras y autorías (2022), Coyán.

Gladys Mendía 1 año ago 116
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Felipe Moncada Mijic

(Quellón, Chiloé, 1973)

Ha publicado tres libros de ensayos: Territorios Invisibles. Imaginarios de la poesía en provincia (2016),  Versiones del instante. Lecturas, reescrituras y autorías (2022), Coyán. Crónicas sobre el roble nativo (2023); y diez libros de poesía: Irreal (2003), Carta de Navegación (2006), Río Babel (2007), Músico de la Corte (2008), Salones (2009), Mimus (2012), Silvestre (2015), Migratorio (2018), Ofrendas al viento y su óxido (2022), Crujido (2023).

Ha sido traducido al inglés y publicado en antologías de Chile y el extranjero.

Ha sido editor de la revista La piedra de la locura, y fundador y editor de Ediciones Inubicalistas, con un catálogo que reúne ensayo, poesía y narrativa.

Como profesor de física se ha desempeñado como autor de libros de física para Enseñanza Media y creado material educativo en diversos formatos.

En los últimos años ha desarrollado investigaciones sobre música y poesía, musicalizado poemas propios y de otros autores, junto a la banda Trumao.

Ha obtenido algunos premios como el Mejores Obras Literarias del Ministerio de las Culturas en dos ocasiones, categoría inédita, por sus libros Territorios Invisibles (ensayo) y Migratorio (poesía) y el Premio Municipal de Santiago por su libro de poesía Silvestre.

Poemas de CRUJIDO (2023)

RAÍZ

Un palo que desenterramos

cruje con el sol, se estira

y es un aerolito cruzando la noche

el lamento de un tronco

después del rayo, lanza

maldiciones de la humedad

dice los gritos del carbón

al dejar de serlo, no quiere

dejar de ser raíz y cruje

LABORES

Eres el retornado y cortas

un alambre incrustado en la corteza

saludas a la hiedra del muro

siembras una abundancia oscura

Eres el nuevo dueño y cortas el ciruelo

eres el terremoto y quiebras la parra

eres el tiempo y dejas que se pudran las vigas

eres la maleza y sueñas con abrir esa grieta

eres la rata que hace su nido en la cuna

eres la cría olfateando las maderas

cosechas un vacío húmedo

DERRUMBES

La casa que comienzas

a escribir al amanecer

la borras durante la tarde

la ventana que dibujas

a mediodía, a medianoche

se pudre por la humedad

la ciudad que te recibe

ya no es ciudad ni te recibe

la puerta que abres

en la blancura del papel

la cierras en su tinta

el lugar del que te fuiste

ya no es lugar ni tú te fuiste

el amor que te canta

a medianoche, al amanecer

te odia en silencio

la infancia que recuerdas

con terror, con calma

te espera en la fotografía

TRAZO

Ese lápiz carpintero

con manchas de pintura

que a medio usar dejó el abuelo

sirve hoy al nieto

para marcar las tablas del refugio

Una brujería

para invocar el humo de mayo

para caer en su vino terrestre

turbia humedad de alacranes

BUCÓLICA

Se arrienda esta epifanía

el árbol cliché, la montaña mágica

Se arrienda por día mi basura

mi ruralidad élfica, mi sanatorio

la cabaña, el asado, el pozo séptico

Se remata tu gallinero lárico

se va a las una esa carne de huemul

¿cuánto por esa madera?

por ese mirador de Arcadia

por nuestra mediagua fronteriza

y esa alfombra de puma

Se vende glaciar con monte nativo

¿hasta dónde se abre la grieta?

Hay que desalojar

  

PÚAS

Se allegó al cerco a pedir una escalera

quería cortar un pino para hacerlo leña

dijo que era de Carretones

que solo tenía la pensión y no le alcanzaba

que le habían ofrecido unos árboles

que el vecino quería eliminar de su terreno

A través del alambre de púas

me mostró una hernia que tenía en el pubis

hay que mantenerse en movimiento  —dijo—

tengo familia y está mala la cosa

Puso la escalera y ató una cuerda en lo alto

la tensó hacia donde quería botar el árbol

y comenzó a trabajar con la motosierra

SOPA

Durante días

comimos en una mesa rústica

algo cojeaba

la sopa de los platos, inclinada

ostentaba una diagonal

los limones rodaban al vacío

y nuestras conversaciones

caían siempre al mismo punto

Sospechábamos que algo

nos quería decir la madera

sobre nuestra conducta

Un día giramos la mesa

y se arregló el asunto, pero

mientras comimos ese verano

nunca entendimos si la casa,

la mesa, o nuestra hambre

era la torcida

PORTÓN

Quedó

como se pudo

una mediagua

torcida por el sol

y varada en un bosque

Aquí clavaron

tres generaciones

sudaron y discutieron

bajo los pinos

Solo era cosa

de ponerse de acuerdo

cada cual tenía una idea

y años de por medio

una escuela

un oficio, una cárcel

y mientras

uno afirma la tabla

otro corta

y otro mide la distancia

de la sangre en las nubes

Era cosa fácil

parar un portón en el sitio

una frontera

donde poner la semilla

solo era cosa

de ponerse de acuerdo

y así quedó

como se pudo

NATIVOS

I

Ese animal estuvo en el fuego

ahora está frente a un espejo escuchando la lluvia

es un ídolo que no exige adoradores

II

Flota vertical en profundos pozones

las palabras son mosquitos en el cielo

ahí están fuera del agua soberbias de aire

III

Puede olfatear pensamientos

despistar a cuatro perros con un baile en las piedras

y morir en una trampa de conejos

ECOBUDISMOS

Si se para en mi nariz, la mato

Si zumbando se para en la punta de la cuchara

donde va la sopa, la mato

Si tábano estira su trompa en mi brazo, luego

de orbitarme, de un chirlo lo lanzo al río

o lo dejo aleteando de espaldas en el suelo

no le pondré palito ni tortura parecida

aunque varillazo de coligue lo dejará turulato

después arreglamos cuentas con el karma

pero si hormiga se mete por donde no debe

o zancudo excede la confianza, una manito

le echamos con el Samsara

BOLSAS

De China

una zapatilla, de Talcahuano

una lata de jurel, de Camarico

una garrafa plástica, de Vietnam

una camiseta acrílica, de Talca

huesos de pollo, de Santiago

un botellón, un pañal

una pila que se oxida en la nieve

¿de dónde proviene una pila?

de Quilicura

una botella de ron Silver

de la lejana República de Chile

un trozo de sanitario, de Vilches

cáscaras de nueces, carbón

y gallinas que pican

el plumavit de las cabañas

LI PO NAUTAS

A la Parva de piedra subimos

buscando el Conejo Lunar

Extraña tripulación

—cuatro viajeros y un astrónomo—

voló en pitos epifánicos

hacia blancas curvas de la dureza

y sobre iluminadas comunas

—galaxias en el latifundio del cielo—

vimos aparecer el Escorpión

tras columna vertebral del Peine

Vaciamos preñado botellón

y gallinas ciegas silbaron en celo

anunciando amanecer de trinos

en fresco refugio de coihues

OÍDO

Un acorde disonante vibra

en los nudos de la madera

guitarra convertida en artesanía

por los brujos del fetiche

De las cuerdas brotan primitivas

canciones de reo, fraseos de machi

Afinaciones que robaste del aire

silbo de arriero, toquío de trillas

Afinación oída a medianoche

bajo los huesos de la higuera

letanía del Éufrates, atonal

en su onda arcaica, polífona

con eco de campesino ebrio

en la soledad de un molino

canción inédita del viento

oír ese blanco del pensamiento

EL PROGRESO

era entonces ese bus rural que sube apenas la cuesta de ripio. Eran los excursionistas de ropa térmica que miran con epifanía a un hombre picando leña en la colina. Es el martillo de mango de goma, la motosierra eléctrica, el taladro hidráulico. Es un anciano que maneja una retroexcavadora y lanza colillas de cigarro a distancia y con gran precisión. Son los jóvenes que apedrean por diversión la cueva de un conejo. Es un camión azul lleno de madera y el camión gris de la basura. Es el camión amarillo con balones de gas que pasa tocando la bocina. Es un jubilado en cuatrimoto asustando gallinas. Es la camioneta que atropella un perro y se da a la fuga. Son las cervezas heladas. Son las latas de cerveza a orillas del camino. Es el aceite de la fritura que salta en el poema y lo mancha

SE PODA

lo que no se quiere, se le pone freno, se mutila. Se saca la rama chueca, la rama podrida, la que creció mucho y no va a soportar el fruto. Se corta el chupón, su vara de latigazo, la rama que se va para otro lado, se echan al fuego, la ceniza se transforma en lejía. Se poda cuando la savia del árbol está baja, en invierno, en menguante, un poco antes de florecer. Se poda para que la primavera escoja nuestros caminos. Se quita la rama para que la sombra se sostenga. Se poda para que se limpie el tronco, para no ensuciar el patio del vecino, para que no sean salvajes y ajenos a nuestra voluntad. Se poda para que puedan crecer cerca, para que brote con más vigor. Se poda para causar heridas. Las cicatrices de la poda asustan al pájaro