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KAREN VALLADARES: Poesía Actual de Honduras

  KAREN VALLADARES (Tegucigalpa, Honduras 1984) Escritora, gestora cultural, critica de literatura. Abogada. Obra publicada : ciudad inversa, liga ediciones, Chile, 2015. Ha participado en los diferentes festivales más importantes

Gladys Mendía 6 años ago 30
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KAREN VALLADARES (Tegucigalpa, Honduras 1984) Escritora, gestora cultural, critica de literatura. Abogada. Obra publicada : ciudad inversa, liga ediciones, Chile, 2015. Ha participado en los diferentes festivales más importantes de escritores en Centro y Sur América. Obras traducidas al italiano, francés, portugués, alemán, catalán, mandarín, árabe. Ha participado en las siguientes antologías: Sociedad Anónima (1er concurso del poeta inédito a nivel nacional Honduras, 2007); Muestra de poetas latinoamericanos, Miselena cacerola ediciones,  Argentina, 2010; Antología Pluma y golpe, poesía escrita por mujeres durante el golpe de estado , editada y compilada por Lety Elvir, 2015; Muestra de poesía escrita por mujeres hispanoamericanas, Editorial Cascada de palabras, 2012, compilada por la poeta Mónica Gameros; Barcos sobre el agua natal, muestra de poesía actual de poetas hispanoamericana, España. 2012; Verde, antología dedicada a la ciudad, editada en Colombia, 2016; América 0.1 Novisima poesía centroamericana , editada y compilada por el poeta y crítico Héctor Hernandez Montecinos, Chile 2015; La nuova Poesía dell’America Latina, preparada por Loretto Rafanelli.Italia, 2015.

 

 

 

Dame

 

 

Dame la hoja caída del árbol

El silencio póstumo de las cigarras después de la lluvia

La neblina de una madrugada de invierno

El ardor del sol en pleno mediodía

El litoral del horizonte más lejano

El  ritual de las palomillas debajo de una lámpara

Las manos cruzadas como símbolo de espera

El temblor del párpado como único misterio

La lluvia no importa en este preciso momento.

Dame:

La brevedad de la caricia ante un cuerpo desnudo imaginado.

El orgasmo partido en pedazos

el sabor de unos labios insípidos

lo agridulce de una espera

la tarde que sorprende a veces con algún color raro en el cielo.

Dame la sílaba que falta en la palabra

El latir de la bestia

El corazón roto de una mujer despechada.

El llanto, el rostro humedecido, el labio tembloroso.

La página arrugada

 

El remedio casero para el olvido.

 

 

 

 

Lo que tengo es el ruido

 

Y falta que uno se atreva a hacer ruido

Lydia Daher

 

Lo que tengo es el ruido del fondo

Una canción vieja de los 60´s

Un vestido gris que apenas llega a la rodilla

Una luz pálida muy pálida que fallece cada vez que la miro

El viento que entra por una rejilla y que a nadie le importa.

Sospecho el llanto y limpio el rostro con un paño

Pienso en el en sus grandes ojos cafés

Y eso jamás fue mío.

Lo que tengo es el ruido de fondo

La circunferencia de mis manos vacías

Y la planicie de mi cuerpo ahora que te has ido.

Voy muriendo

Como gaviota sin mar

Como mar sin orilla donde estallar.

Siempre es lo mismo,

Decir tu nombre, dejarlo deslizarse hasta la última línea de mi pelvis

La cama vacía, esperando nada, esperando lo absurdo, otro silencio.

Lo que tengo es el ruido del fondo

Una canción vieja de los 60´s

Un montón de páginas en blanco, muchas cosas por decirte

El murmullo de una canción que he pensado en dedicarte

El recuerdo de tu cuerpo sobre el mío

Nada ahora en mis labios,

En mis manos,

En mis ojos.

Lo que tengo es el ruido del fondo

Una canción vieja de los 60´s

Y un recuerdo que florece mi boca cuando lo digo.

 

 

 

 

 

Mirá a tu alrededor: hay otro, siempre hay otro

Rosario Castellanos

 

 

Sé de la luz que se disipa cuando cierro la ventana.

Del sacrilegio de tu nombre cuando lo pronuncio en secreto.

Del campanario abandonado que se vuelve mi corazón cuando te ausentas.

Del suspiro rompiéndose en plena madrugada

Del ruido extraño que aterra.

 

II

Sé del silencio que asfixia

De las veces que escribo tu nombre en la última orilla de mi pelvis

En aquel lunar en mi entrepierna

Allí donde te gusta perderte.

Sé de la luz que se revienta en mi desnudez

Del escalofrío en mi espalda cuando la tocas

De nuestras miradas cuando se cruzan.

 

III

Sé del llanto después del abandono

De las manos empuñadas en el pecho

De mi boca culpándote de todo,

Maldiciéndote, pero igual queriéndote acá.

Nada de esto quisiera decirte.

Sé que todo pudo ser diferente

Pero que no pudimos salvarnos.

 

 

 

Pizarnik

 

Pizarnik, vos sos un ángel caído.

Una que escribe piedra sobre piedra.

Vos y tus angeles no me importan,

Vos y tus silencios no me importan,

Vos y tu caída leve y furiosa no me importa.

Tus poemas llorones tampoco me sangran la herida.

Sucede que  a veces me acuerdo de ti, así como de otras

Quise con todas mis fuerzas, que fueses más fuerte.

Y no terminaras con tu vida,

Oh poeta suicida, unicornio desaparecido

Mujer de a saber quién

Vos, pájaro que rompió su jaula.

La Penélope indecisa por su Ulises

No seas la estrella estrangulada por el tiempo

Mujer de humo, estrella distante

Lejana. Decíme por qué tus pupilas eran negras,

Decíme,  por qué tus pupilas eran oscuras piedras caídas.

Nada de esto le importa a nadie Alejandra.

Te leo y siento el sollozo de tu llanto,

Por qué dolés tanto Alejandra,

Tu nombre es como un ajedréz

Como un laberinto

Como un río profundo

Vos, vos provocaste la muerte de otras,

Pero eso Alejandra, a nadie le importa ni lo recuerda.

Buscabas al hombre común, para tejer su corazón a escondidas.

Pobrecita de ti, poeta huérfana de la nada.

Al final  todo dolía demasiado, y tu cuerpo, dónde yace ahora tu cuerpo

Tu voz, tu voz es ahora una tremenda duda.