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Isabel Teresa García traduce a Donata Berra

La poeta y traductora Donata Berra nació en Milán en 1947 y, actualmente, vive en Berna. Estudió literatura italiana y musicología en la universidad de Milán y, por varios años, fue profesora de literatura y lengua italianas en la Universidad de Berna.

Gladys Mendía 1 año ago 159
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La poeta y traductora Donata Berra nació en Milán en 1947 y, actualmente, vive en Berna. Estudió literatura italiana y musicología en la universidad de Milán y, por varios años, fue profesora de literatura y lengua italianas en la Universidad de Berna.

Como traductora del alemán al italiano, Berra ha publicado varias obras de Friedrich Dürrenmatt y Stefan Zweig. Asimismo, es autora de los poemarios Santi quattro coronati (1992), Zwischen Erde und Himmel, Gedichte / Tra terra e cielo, Poesie (trad. Jochen Kelter, 1997); Maria, schräg an einen Pfosten gelehnt / Maria, di sguincio, addossata a un palo (trad. Jochen Kelter, 1999); Vedute bernesi (2005), A memoria di mare (2010), Maddalena (trad. Christoph Ferber, 2019) y La linea delle ali (2022).

En 1993, se hizo acreedora del prestigioso Premio Schiller de la Asociación Suiza de Escritores; en 1997, del Premio Literario del Cantón de Berna y, en 2022, del Premio Giorgio Orelli. Su traducción de Der Winterkrieg in Tibet, de Dürrenmatt, le valió el Premio Ítalo-Alemán de Traducción del Instituto Goethe en 2018.

Del libro Un rastro de luz. Antología poética. (LP5 Editora, 2025).

Di notte, nel bosco

Sei venuto di notte, a mostrare
la faccia splendente dell’amore.

Tu parli, e nel bosco
si fanno velluto le ombre
sotto gli occhi attenti delle civette.

Io guardo altrove, ma nel buio
si accende il ricordo ai filari d’uva
dove nel corso del lungo pomeriggio
i grappoli si sono inzuccherati al sole.

Tu ridi, e i tassi nel folto del bosco
si attestano in posizioni più sicure.

Al sole del caldo pomeriggio
le pigne crocchiando si sono spaccate,
io ho raccolto i pinoli
li ho ordinati in fila ad uno ad uno.

Tu guardi, e mille occhi si accendono,
sguardi inquieti posano su di te.

Io cerco una scusa, un’attenuante,
ma dalla memoria dilatata e scomposta
mi risponde un brusio indecifrabile.

Tu chiedi, e la tiepida notte
si strappa in nastri di lutto, ali
di grandi uccelli in fuga
sfrangiano l’aria mentre
inesorabile mi possiede
il corpo vischioso del diniego.


De noche, en el bosque

Has venido de noche, a mostrar
la cara esplendente del amor.

Tú hablas, y en el bosque
se vuelven terciopelo las sombras
bajo los ojos vigilantes de las lechuzas.

Yo miro hacia otro lado, pero en la oscuridad
se enciende el recuerdo en las hileras de uvas
donde en el curso de la larga tarde
los racimos se han azucarado al sol.

Tú ríes, y los tejones en la espesura del bosque
se colocan en posiciones más seguras.

En el sol caliente de la tarde,
las piñas crujiendo se han partido,
yo he recogido los piñones
los he puesto en fila uno a uno.

Tú miras, y mil ojos se encienden,
miradas inquietas se posan sobre ti.

Yo busco una excusa, un atenuante,
pero desde mi memoria dilatada y descompuesta
me responde un murmullo indescifrable.

Tú preguntas, y la tibia noche
se rasga en cintas de luto, alas
de grandes pájaros en fuga
deshilachan el aire, mientras
inexorable me posee
el cuerpo viscoso de la negación.


D’oro

Sempre mi scordo di te, sempre
mi perdo, ardo per altro, guardo
agli incanti, dove attenti
stanno in agguato trabocchetti,
lacci, e la ventura. Inseguo
i mulinelli tutti,
l’aria sventata dei libecci in fuga
su verso il bosco che ignaro trascolora
e si dipinge ancora
avanti il sonno.
Cerco qua e là
come a caccia di mirtilli,
fuori disegno,
spinta e malsicura.

Se ti ritrovo, se a te ritorno, è allora
alla stagione degli alberi di cachi
coi neri rami nudi carichi d’oro.



 
De oro

Siempre me olvido de ti, siempre
me pierdo, ardo por otra cosa, miro
los encantos, donde vigilantes
al acecho están lazos,
trampas, la ventura. Persigo
todos los torbellinos,
el aire desventado de los lebeches en fuga
hacia el bosque que ignaro se descolora
y se vuelve a pintar
antes de dormir.
Busco aquí y allá
como a la caza de arándanos,
fuera del dibujo,
forzada e insegura.

Si te vuelvo a hallar, si a ti vuelvo, es
en la estación de los árboles de caqui
con sus negras ramas desnudas cargadas de oro.

Ortensie

Il tempo passa, dicevi, resta
l’odore mielato dei rami
al riparo dal sole: l’ombra
delle ortensie azzurre dove
il primo giocare era da te
nascondino, ma qualcuno sempre
si incaricava di svelare me
e che la natura
è refrattaria alla metafisica.

Zolfo ci vuole per il blu dei corimbi:
questo so ora, che non voglio
nessuno mi cerchi:
per quel che vale
restar dentro a pensare.



 
Hortensias

El tiempo pasa, decías, permanece
el olor melifluo de las ramas
al reparo del sol: la sombra
de las hortensias azules donde
el primer juego tuyo era
el escondite, pero alguien siempre
se encargaba de revelarme
que la naturaleza
es refractaria a la metafísica.

Azufre es necesario para el azul de los corimbos:
esto lo sé ahora, que no quiero
que nadie me busque:
por si vale de algo
quedarse adentro a pensar.

Elicriso

E adesso vieni, entriamo insieme in questo inverno,
sarà stagione di abbandoni e reticenze,
guarda: le ombre che credevamo immaginate,
o risospinte ai margini del bosco,
vòltati: avanzano alle spalle.

Vieni, lascia scorrere il tuo corpo
dal vento acre di resina e di muschio,
lascia la scabra pelle rilevarsi
alle carezze mie, come fossi lei,

quella per cui fiorisce, e sa di cielo,
—dove tu solo sai, e mi conduci—
il fioco fiore giallo d’elicriso.



 
Helicriso

Y ahora ven, entremos juntos en este invierno,
será una estación de abandonos y reticencias,
mira: las sombras que creíamos imaginarias,
o arrastradas de vuelta a las márgenes del bosque,
vuélvete: avanzan a nuestras espaldas.

Ven, deja que por tu cuerpo corra
el viento acre de resina y de musgo,
deja que mis caricias revelen
tu piel áspera, como si fuese ella,

aquella por la que florece, y sabe a gloria,
—donde solo tú sabes, y me conduces—
la tenue flor amarilla del helicriso.
 

Sobre la traductora

Isabel Teresa García (1985) es una poeta, traductora literaria y profesora de idiomas suizovenezolana. Estudió Idiomas Modernos (filología italiana e inglesa) en la Universidad Central de Venezuela (Caracas) y obtuvo el Diploma de Postgrado en Traducción inglés-castellano de Literatura Contemporánea de la Universidad Pompeu Fabra (Barcelona). Entre los reconocimientos que ha recibido, destacan el Premio de Traducción al italiano «Le mille e una lingua» del Forum per l’Italiano in Svizzera (Basilea, 2025), el Premio Hispanoamericano de Traducción Literaria Aquelarre Ediciones (Veracruz, 2024), el Premio Internacional de Traducción de Poesía del italiano al español «M’illumino d’immenso» (Ciudad de México, 2022) y el Premio Bonaventuriano de Poesía (Colombia, 2016). Ha traducido a Saint-Exupéry, a Amalia Guglielminetti, a Carin Caduff, a Saki, a Donata Berra y a James Joyce al español. Es autora del poemario Exilios, editado por El Taller Blanco (Cali, 2025). Ha colaborado con revistas especializadas como Papel Literario (Caracas), El Cautivo (Caracas), Altazor (Santiago de Chile), Casapaís (Montevideo), Ærea (Santiago de Chile), LP5 (Santiago de Chile), Otros Diálogos (Ciudad de México) y La Otra Margen (Bogotá). En 2024, fue becaria del programa de residencia para traductores literarios latinoamericanos de la prestigiosa Casa de Traductores Looren (Zúrich).