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SOBRE EL POEMA CABRILLEO, DE MARÍA ANTONIETA FLORES

Sobre el poema “cabrilleo” de María Antonieta Flores. Publicado en 2005 en el libro La voz de mis hermanas (Editorial Eclepsidra). Por José Miguel Navas Hay lecturas que te dan

Gladys Mendía 4 años ago 38
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Sobre el poema “cabrilleo” de María Antonieta Flores. Publicado en 2005 en el libro La voz de mis hermanas (Editorial Eclepsidra).

Por José Miguel Navas

Hay lecturas que te dan la sensación de experimentar una espiritualidad brindada por el poeta, y es la misma fe por el poema que hace surgir en su palabra un génesis de esfuerzo hacia el lenguaje o quizás una oración. -amor de sí-. Siempre regreso al poema “cabrilleo”, tiene lo mejor del poema de medio aliento y de largo aliento, cuenta una historia, pero cuenta también la mítica personal de María Antonieta Flores. Ella mujer de fe, se entrega en oración a San Ezequiel Moreno Díaz, quien fue proclamado santo por Juan Pablo II en el año de mi nacimiento, 1992.

Veo una imagen de Ezequiel y sus ojos tan serenos pero al mismo tiempo tan angustiados, yo pienso que el dolor del otro lo dejaba sin razón y en sus manos amorosas brindó alivio a quienes iban hacia su manto. En España, los pacientes que padecen cáncer le dan oración. Pero ¿por qué la poeta Flores le pidió a Ezequiel Moreno? dice el comienzo del poema “a Ezequiel Moreno le estoy pidiendo en este día horrible”. En la capilla de esclavos la poeta mira a un San Rafael, ¿a quién ve la poeta Flores en estas imágenes? ¿A quién realmente?

Este poema es un recorrido por la historia de la poeta Flores, y de su obra poética. Es un recorrido por sus libros anteriores, por sus procesos de vida. Ella escucha con paciencia cada verso propio y entiende la respiración de sí misma. ¿Pero no son sus poemas un desprendimiento natural? Sí, pero este poema es un desprendimiento de su lado más vulnerable. Es el coraje poético. Este poema brilla en sabiduría. Pudiese leerse desde un solo ojo, pero acá existen todas las versiones de una mujer y un hombre. Todas las versiones ontológicas de la fe.

Este poema habla de la fe, de lo masculino, del encuentro con el país en el templo, de la huida del dolor y del sosiego bajo la luz del rezo cristiano. El cuerpo de la poeta Flores siempre es alma aparte de su alma, –cuerpo poético–, es un ecosistema puro, sus poemas cobran identidad propia, se aproximan hacía sí mismos.

Veo en este poema una crítica política y social a Venezuela, a su mal de creer ser superiores pero al mismo rato logran bajar la cabeza con humildad a su santo. Piden perdón. “Ducha en actos de la piedad popular/espero que caiga la esperma” nos dice María Antonieta.

“cabrilleo” termina así: “el ángel de la pasión tiene los dedos quebrados”, quiénes hemos tenido los dedos lastimados, sabemos que el amor es una lucha en solitario y duele descubrir que así será siempre. Ezequiel Moreno quizás entendió que el amor en su mejor gozo, es simplemente dejarlo entrar . Y en esa soledad amorosa, disfrutamos de la luz. El otro es el umbral a la otra vida. Pan de vida y muerte, bocado de cordero.

La capilla donde la poeta Flores le pidió a Ezequiel Moreno queda en Caracas, cerca del Panteón Nacional, se llama Capilla de la Santísima Trinidad. Buscando pistas sobre Ezequiel Moreno, descubrí que en Madrid también hay una capilla para él y más, estoy tan cerca, tan cerca, que lo mítico de María Antonieta Flores es el verdadero milagro del poema, ya lo decía, sus poemas son instrumentos independientes que dan lugar a un ecosistema y allí existo. En el lugar de la fe, en sus palabras publicadas en libros. Y señalé mi frente. El amor es un bocado, siempre un bocado de pan, aceite de oliva que corre, vino y sangre. La poesía de María Antonieta Flores es precisamente esto. Un reconocimiento de la existencia tal cuál bella es.


Madrid 10 de Abril 2020. Viernes Santo. En cuarentena.