
Santos López.
Mesa de Guanipa, Anzoátegui,1955. Es poeta, editor, periodista y gerente cultural.
Hierba blanca (Tagore)
Esta es una hierba blanca,
es dulce y pura
cuando uno la mastica
como una miel de Bengala;
la uso para curar
una enfermedad
del alma:
esa tela negra
en medio del río
que nos cuesta blanquear.
Conservar un corazón
de niño
no es para fingidores.
Traigo esta hierba blanca
y honrada.
Crece
en las pequeñas montañas.
A la manera de Makoto Õoka
Todos los chistes obscenos
que me has contado esta mañana
y tanto he disfrutado,
los han contado los dioses,
sin yo saberlo.
Toda la risa que ha brotado de mí,
ha brotado también de los dioses,
sin yo saberlo.
Ellos han querido estar aquí ahora,
entre la verde hierba, el fresco viento,
con nosotros,
tan solo
para perder el tiempo,
sin yo saberlo.
Paleontólogos
a Verónica Jaffé
Si Stephen Gould tiene razón,
nuestros parientes no son fósiles.
Porque si el mar desentierra
una concha caracol,
llevándola hasta la orilla
y la muestra en su luz continua;
y si un poeta cava y cava y encuentra
una palabra que se había ido,
la unge de nuevo
y la regresa a la vida;
entonces, lo que enterramos
a diario en nuestro corazón,
una circulación secreta,
vuelve siempre para nutrirnos.
La percepción
no es subir una escalera,
sino dar un salto.
Eso dicen
Dicen que en Irak
está el cementerio
más grande del mundo.
Y que todos los huesos
están disueltos
en una gran polvareda.
Y que nadie reconoce
un manantial
sino por la sed.
Dicen que el cielo
por las noches
es un estambre de azogue.
Y las tormentas
de arena
son la tierra que viaja.
Y que incógnitos sucesos
desmantelaron aprisa
la blancura de una larga memoria.
Eso dicen.