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Un poema de Emma Pedreira (bilingüe gallego/castellano)

Emma Pedreira (A Coruña, 1978). Poeta y narradora en lengua gallega. Como poeta publicó más de diez títulos entre los que destacan Libro das mentiras (Libro de las mentiras), Antídoto o As voces ágrafas (Las voces ágrafas). Su poema “Lista da compra da viúva” (“Lista de la compra de la viúda”) fue considerado en 2017 el Mejor Poema del Mundo, ganando a tal efecto el Premio Jovellanos de Poesía.

Gladys Mendía 2 años ago 509
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Emma Pedreira (A Coruña, 1978). Poeta y narradora en lengua gallega. Como poeta publicó más de diez títulos entre los que destacan Libro das mentiras (Libro de las mentiras), Antídoto o As voces ágrafas (Las voces ágrafas). Su poema “Lista da compra da viúva” (“Lista de la compra de la viúda”) fue considerado en 2017 el Mejor Poema del Mundo, ganando a tal efecto el Premio Jovellanos de Poesía.

Como narradora publicó Besta do seu sangue (Bestia de su sangre) que recibió el Premio Xerais de Novela 2018 y el Arcebispo San Clemente del público estudiantil). Bibliópatas y Fobólogos resultó Premio de la Crítica Española en Lengua Gallega en 2017 y fue traducido al inglés. En 2019 publica su primera obra para el público juvenil , Os corpos invisibles  (Los cuerpos invisibles) que recibió el Premio Jules Verne de Literatura Juvenil y el premio de la Gala del Libro Gallego 2020 como mejor obra juvenil.

En Baía Edicións publicó las novelas As fauces feroces (Las fauces feroces)s y es una de las autoras incluidas en la antología de narradoras actuales Entre Donas.

Como traductora ha traducido al castellano su propia obra dentro del libro bilingüe galego- castellano Antídoto, la obra poético-plástica Para saír deste lugar/Para salir de este lugar o la colección de relatos de Corazón y demás tripas.

Es autora, junto con el ilustrador Carlos Lago, del álbum ilustrado para adultos A parte dos anxos (La parte de los ángeles).

Recientemente, para el mercado hispanoamericano, la editorial neoyorkina Nueva York Poetry Press publicó el libro trilingüe galego-español-inglés As posturas do día/Las posturas del día/After Dark.

Como artista plástica hace pequeños libros de artista y collages, como los que ilustran el poemario a cuatro manos O Elo, junto con Quico Valeiras el Círculo dentro do círculo de Inma Doval. Creó portadas para libros, diarios y revistas, así como ilustraciones interiores. Además, sus obras poético-visuales O fotográfo, As cicatrices son para a amantes y Apothegma combinan poesía y collage.

Su más reciente libro, A boca da sombra (La boca de la sombra) es una novela negra híbrida poesía y narrativa en una distopía sobre la prostitución.

AS HISTÉRICAS (Versión orixinal)

I

Un pensamento intrusivo insírese xusto aí.

O teu nome enléaseme nunha idea escura aquí.

Gústame ese arreguño atroz cando me lambes isto.

Podería morrer se crocas estes ósos de paxaro.

Levo marcas de aleitar neste lunar de aquí.

E a inscrición das miñas insomnias desta parte.

O mesmo que a dentamia vampira da ansiedade aquí dentro.

Nas arañeiras vertebrais cabe coitelo?

Igual que no padal se me atravesa a lingua como un camión

nunha fita de horizonte demasiado estreita.

Doe unha cousa roedora en cada intersticio cálcico.

Un ardor comprimido como un estalido de paus.

Un crematorio embaixo da lingua e en cada mucosa desarmada.

Este é o rocho das cores mortas, das peles mortas, dos dentes caídos.

Doer non é apotegma.

É oración.

II

Antes eramos as histéricas, fose o que fose o que nos trabase o interno da pel.

Os órganos brandos apodrecendo como froitas pasadas e seguímolo sendo,

as histéricas.

Un desgarrarse a través das nove ondas e dos nove meses,

Doeunos o ventre e non eran nervios, nin pedra dos humores, nin o mal da madre.

Martelounos a migraña e non era un aire de paxaro ido, nin voces supremas

incrustadas.

Latexounos o sangue en mil puntos de dor e non era cousa de desangrarnos.

Eramos as histéricas,

esas que non poden con nada pero carrexan os días na osamenta e no uterino.

As que se laian porque cansaron de aprender rezos sen eco nin

amplitude de onda.

As deixadas mil veces sen lugar nos mapas da ciencia, desafiuzadas se non é

para parir fillos-macho.

As histéricas

e unha palabra túa (ou un dedo teu)

na nosa cona

non bastará para sandarnos.

III

Recoñeceunos o doutor a contraluz, un dedo no bordo da ferida.

O noso home tomounos por baixo das sabas e a luz apagada.

A anatomía triste e grisallenta mirounos amortecer

desde un rigor mortis que se confunde con éxtase.

Iso é porque a ollada é pérfida, porque os corpos nosos

aínda mortos son desexados,

porque non hai rigor que non sexa o da morte nin ricto que especifique

que somos outra especie, outra caste, cando se nos mira tamén por dentro.

O corazón un pouco máis aquí, o fígado un pouco máis pequeno.

Borróusenos a silueta e o contido do corpo

no mesmo momento en que a mazá do pecado

ocupou os labios

todos.


Do fanzine dixital APOTHEGMA “Unha palabra ou un dedo teu na nos acona non bastarán para sandarnos”

LAS HISTÉRICAS (Versión traducida)

I

Un pensamiento intrusivo se insiere justo ahí.

Tu nombre se me enreda en una idea oscura, aquí.

Me gusta ese estremecimiento atroz cuando lames esto.

Podría morir si rompes estos huesos de pájaro.

Llevo marcas de amamantar en este lunar de aquí.

Y la inscripción de mis insomnios en esta parte.

Igual que la dentadura vampira de la ansiedad aquí dentro.

¿En las telarañas vertebrales cabe un cuchillo?

Lo mismo que si en el paladar se me atraviesa la lengua como un camión

en una línea de horizonte demasiado estrecha.

Duele una cosa roedora en cada intersticio cálcico.

Un ardor comprimido como un estallido de palos.

Un crematorio bajo la lengua y en cada mucosa desarmada.

Este es el desván de los colores muertos, de las pieles muertas, de los dientes caídos.

Doler no es apotegma.

Es oración.

II

Antes éramos las histéricas, fuese lo que fuese lo que nos mordía lo interno de la piel.

Los órganos blandos pudriéndose como frutas pasadas y lo seguimos siendo,

las histéricas.

Un desgarrarse a través de las nueve ondas y de los nueve meses.

Nos dolió el vientre y no eran nervios, ni piedra de los humores, ni el mal de la madre.

Nos martilló la migraña y no era el aire del pájaro ido, ni voces supremas

incrustadas.

Nos palpitó la sangre en mil puntos de dolor y no era cosa de desangrarnos.

Éramos las histéricas,

esas que no pueden con nada pero cargan con los días en la osamenta y lo uterino.

Las que se lamentan por el cansancio de aprender rezos sin eco ni

amplitud de onda.

Las dejadas mil veces sin lugar en los mapas de la ciencia, desahuciadas si no es

para parir hijos-macho.

Las histéricas

y una palabra tuya (o un dedo tuyo)

en nuestro coño

no bastará para sanarnos.

III

Nos reconoció el doctor a contraluz, un dedo en el borde de la herida.

Nuestro marido nos tomó por debajo de las sábanas y la luz apagada.

La anatomía triste y grisácea nos vio apagarnos

desde un rigor mortis que se confunde con éxtasis.

Eso es porque la mirada es pérfida, porque nuestros cuerpos

aun muertos son deseados,

Porque no hay rigor que no sea el de la muerte ni rictus que especifique

que somos otra especia, otra casta, cuando se nos mira también por dentro.

El corazón un poco más aquí, el hígado un poco más pequeño.

Se nos borró la silueta y el contenido del cuerpo

en el mismo momento en que la manzana del pecado

ocupó nuestros labios

todos.


Del fanzine digital APOTHEGMA “Unha palabra ou un dedo teu na nos acona non bastarán para sandarnos”.