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Tres poemas de Karina Valcárcel

Karina Valcárcel (Lima, 1985) Escritora, periodista, artista visual. Ha publicado los libros ‘Poemas Cotidianos’ (2008); ‘Una mancha en el colchón’ (2010); ‘Variaciones / Otros te[a]mores’ (2012); ‘Los abrazos largos’ (2013) y ‘Los abrazos largos-prosa’ (2016). Forma parte de las antologías: “Rito Verbal, 2000-2010”; “Fanky: Brevísima Antología Arbitraria Perú-Venezuela”; “De las sierras a los andes, Antología de poesía contemporánea Honduras-Perú”; entre otras.

Gladys Mendía 2 años ago 386
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Karina Valcárcel (Lima, 1985) Escritora, periodista, artista visual. Ha publicado los libros ‘Poemas Cotidianos’ (2008); ‘Una mancha en el colchón’ (2010); ‘Variaciones / Otros te[a]mores’ (2012); ‘Los abrazos largos’ (2013) y ‘Los abrazos largos-prosa’ (2016). Forma parte de las antologías: “Rito Verbal, 2000-2010”; “Fanky: Brevísima Antología Arbitraria Perú-Venezuela”; “De las sierras a los andes, Antología de poesía contemporánea Honduras-Perú”; entre otras. Los años 2019 y 2023, por invitación de la Dirección del Libro y la Lectura del MINCUL, participó del programa de fomento de lectura ‘La libertad de la palabra’, actividad desarrollada en establecimientos penitenciarios a nivel nacional. Sus prosas y poemas han aparecido en distintos medios impresos y virtuales de Argentina, Brasil, México, Uruguay, Venezuela, Chile y Perú. Su antología personal titulada ‘No lo sé todavía’ fue publicada durante el 2022 por la Municipalidad de Lima para el programa de fomento a la lectura ‘Lima Lee’ y en edición cartonera por ‘Amaru Cartonera’ (Lima 2014, Cusco 2022).  Obtuvo la licenciatura en Periodismo con un documental y tesis cuyo eje temático fue la violencia de género. Dicta talleres de escritura creativa desde el año 2008.

Del libro ‘Verde Vejiga’

Mañana otro día ha de matarme

Una cabeza alada

sopla en ondulantes ramificaciones

un misterio a mi oído.

Dejo que el misterio

crezca y recojo sus frutos cada temporada.

Algunos nacen con una sabiduría que los obliga

 a morir de inmediato,

los más aletargados

preguntan constantemente por su origen.

Nunca respondo a sus preguntas,

resolverlas acabaría con el absurdo encanto de tener que gestarlos.

Acepto mi condición de albergue

recibo con una ingenuidad envidiable todo lo desconocido

 reconozco mi mortandad y evito las respuestas

porque ninguna sirve.

Todo es inconcluso si aún caminas y piensas

 la única búsqueda válida

es la que nos permite seguir funcionando

el dolor

I.

Ante la adversidad se impone la pureza.

No hay forma de ser otro que uno mismo

cuando el dolor ha desgajado

nuestras versiones más felices

por eso se cumple aquello

de que el dolor purifica

 Nada más

una verdad imperecedera

 tan cierta

que puedes tocarla

en tu rostro

tu propio rostro

surcado por la desdicha

las grietas que nunca permitirán

 el olvido de ciertas batallas

porque somos lo que verdaderamente somos

 ante la fatalidad de no poder soltar el llanto

porque toca ser fuerte y mezquino

con la pena

porque ya el corazón está curtido

pero se abre

y sangra

entonces solo eres         

solo estás

sola y solamente sola

te reconoces ingenua en el ingreso

a una nueva infancia

porque todo aprendizaje

 nos vuelve niños

y los dolores del pasado se esfuman

 porque el peso verdadero del dolor

es

indescriptiblemente humano

y aplasta cualquier experiencia.

II.

Tu dolor

es mi dolor

todos los dolores precedentes

volvieron duras otras partes de mi mente

 las aún abiertas a lo desconocido

eran niñas saltando a toda prisa sobre montañas de heno

animales silvestres

jugando a la ronda

agujeros cubiertos de baba

y luego

el desastre arrasó con todo lo aprendido

 sobre la supervivencia.

Tu dolor es mi dolor,

no es que así lo quiera

hay días enteros en los que solo pienso en la muerte

 en el delicioso vacío

la caída infinita

la penitencia de la reencarnación

Si caigo

será sobre un cuerpo como el tuyo

 algo que purgue mis debilidades

mi forma tan mundana de ser.

Cuando siento que todo se derrumba

dejo que la realidad me despedace

colaboro amablemente con la disección

entrego el escalpelo al curioso ser que quiera examinarme

hundida

en el mar de excrementos de

mis lamentos

de mi tristeza de

mi rabia

extiendo una mano

a la espera de una versión renovada de mi ser

 que me libre de este agotamiento.

Del libro ‘Los abrazos largos’

Hepatitis

Guarde reposo absoluto.

En esta sábana caliente las horas se disgregan,

la huella de la lluvia en la ventana,

el polvo que no discrimina y celebra el vuelo de las moscas,

el foco de cincuenta watts,

las aves de percal en la cortina,

nueve pares de zapatos,

fruta despepitada,

frasco con alcohol,

la incierta visita de la muerte

que no viene a llevarte,

que solo viene a traerte flores y libros

y una higuera

que plantas en tu pecho

y que abonas con silencio de relojes,

olor del aderezo del vecino,

tu niño te canta

y no puedes besarlo.