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BEGOÑA CALLEJÓN: POESÍA ACTUAL ANDALUZA

BEGOÑA CALLEJÓN (Almería, 1976) Reside en la provincia de Granada. Licenciada en Psicología. Poeta, narradora, ensayista y autora de cuentos infantiles. Algunos de sus poemas han sido traducidos al griego,

Gladys Mendía 3 años ago 52
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BEGOÑA CALLEJÓN (Almería, 1976) Reside en la provincia de Granada. Licenciada en Psicología. Poeta, narradora, ensayista y autora de cuentos infantiles. Algunos de sus poemas han sido traducidos al griego, inglés, rumano, esloveno y sueco. Ha sido editora de Fin de Viaje Ediciones y ha impartido talleres literarios en distintas escuelas a lo largo de más de diez años, entre ellas la Escuela de Escritores de Madrid. Recibe la Beca Millenium en 2010 para la creación artística en la residencia Alcalá del Júcar (Albacete). Recibe la beca literaria de la UNESCO en 2018 para Óbidos (Portugal).

Ha publicado los libros de poesía Suicidio de libélulas (Celya, 2006), Extraña claridad (Devenir, 2007), Palabras para un cuerpo de ceniza con el 1º Premio Frances Bru 2007 (Ayuntamiento Canals, Valencia, 2007), Las putas toman sushi (Alea Blanca, 2009), Cenicienta en sangre (El gaviero ediciones, 2010), Locos de Altar, junto a Leopoldo María Panero y Rubén Martín (Alea Blanca, 2010), La camada feroz (Amargord, 2012), Los pájaros dibujaban en mis ojos (Huerga y Fierro, 2012), Cuando llegan las abejas (Diputación de Cádiz, 2012), el relato ilustrado para adultos, Faula, la hora del vacío (Fin de Viaje, 2012), El hospital de las muñecas (Vitruvio, 2015), Horas hermosas para teñirlas de rojo (La Garúa, 2015), el libro híbrido Hotel Útero (Esdrújula ediciones, 2018), el ensayo Hijas de la melancolía. Mujeres que rompen su jaula (2018), El robasábados, libro infantil (2019) y Élitros (2020).

En la modalidad de relato gana el 1º Premio Carmen de Burgos (Almería, 1998) y queda finalista en el certamen Ciutat délx de microrrelatos (1998).

Sus poemas han aparecido en antologías como La antología del beso (2009), Nueva poesía y narrativa hispanoamericana del siglo XXI (2009), Y para qué más poetas (2010), Blanco Nuclear (2011), Mujeres que aman a mujeres (2012), Hijas del pájaro de fuego (2012), Sangrantes (2013. Edición de Luna Miguel), 25 poemas (Sigue leyendo, 2013), (in)versa: 44 poetas españolas contemporáneas (2014), Tribu versus Trilce (2017), Voz vértebra. Antología de poesía futura (2017), Granada no se calla (2018), Árbol de Alejandra (2019) y Poesía bajo sospecha. Españolas nacidas entre 1976 y 1993 (2020).

(Pinsapo)

Árbol que puede llegar a tener los treinta metros de altura.
De apariencia puntiaguda. Las raíces son largas y gruesas,
incluso brindan sombra al estar con una base rocosa.

Das sombra como Madre—abrazas como Madre—pero no eres Madre—la dioxina cae como las hojas—tiras una piedra al agua—los círculos se expanden—llegan a Saturno—se alimentan de la Vía Láctea—los insectos se ausentan—como pinsapo puntiagudo—el pecho de Madre produce terror—tanta paz—paz—paz—mitad verdugo—mitad planta—la reflexión existe—noviembre existe—otoño que se anida como pájaro límite ante una mano de acogida—antes de que todo continúe—antes—siempre antes—aquí no hay albaricoques—ni disparos anticipados—aquí hay galerías de horror—maíz sin cultivar—sé que dirás que esto no tiene nada que ver contigo—sé que dirás que tu apariencia es serena—pero no—morada de piedras—sendero de olvido—frontera hecha crisálida—la leche se detiene—el pecho de Madre—el corazón de Madre—un poco de fuego—comienza a arder la sílaba—la escritura—si estuviese helado—si crujiese—un orden intransigente—patrullas vespertinas en suave transición—raíces sin conciencia—rehén lunar—hombres de ortiga—orden final—la lluvia—Madre—la lluvia—rodea la falsa artemisa—a treinta metros de altura—un cielo asilvestrado—recuerda—Madre—solo los árboles viven con miedo—solo las flores comparten su desasosiego antes de desaparecer.

Fábula material.  (Inédito)

(Penstemon)

Campanitas: se cultivan dos veces por año.
Dependiendo de la variedad de la que formen
parte pueden llegar a una altura de diez o doce metros.

Y no tener miedo—era fácil—cuando deseaste la dureza—cuando el río se deslizaba aún con fragilidad—cuando todavía los tullidos contaban los filamentos de luz—cuando tus muslos formaban esquinas en mis ojos—sin ti cómo tomar el camino—células jóvenes—placer insomne—sujetar el tronco—los barrotes barnizados—cerrarlos como una puerta oscura—sobre la mugre—te preguntas cuándo ocurrirá otra vez—cuándo las sábanas se volverán anestesia—cuándo—manos de loza partidas—flores que miran el agua—para dormir—para morir—el aire repleto de cristales—rotos—de color amarillento—tal vez anaranjado—campanitas—recogidas del lugar más alto—qué pasaría si el bosque no fuese más grande que la planta—qué pasaría si dios no fuese más grande que Madre—qué pasaría—qué pasaría con ese animal que no ensucia el alma—con los nudillos de las hojas enfermas que pueden existir porque alguien las tocó—cread un interrogante—dad forma a la línea de árboles—abrid las manos—permaneced ahí—que yo lo contaré.

Fábula material.  (Inédito)

(Dryopteris)

Helechos: plantas que no poseen flores ni semillas,
se desarrollan por medio de esporas.

Para definirte utilizaría la palabra carencia—porque uno piensa en rigidez y el mundo deja de cubrirlo todo—la imagen se difumina—se hace sombra—es un viaje largo—tal vez petrificado—hay bosques que poseen la velocidad del huracán—follaje desplegado en trozos minúsculos—cuerpos apretados—sentados junto al pozo vacío—junto a la grieta—manteniendo la distancia con el tronco—con la raíz—la mayoría del tiempo inmóvil—happy—happy—happy—ha comenzado a llover—aquí hay sitio para mucha gente—la tierra desaparece—fotograma a fotograma—Madre—no hay motivo alguno para que te mires los pies—para que salgas así en la foto—la tierra conversa con la tormenta negra en cueva templada de la entropía—existe el trance—pero sin sintaxis—sin pulso—esquizofrenia feliz—aquí no hay poesía—si el mundo significa escenario—he oído—un ataque de soberbia—una palabra prestada—un discurso de impotencia—uno tiene lo que tiene—ruego al universo—a la confesión responsable—mientras escribo—efímeras frases—privadas—que en realidad obstaculizan—la lucha entre los mundos—hablo—hablo de intervención—de una sola acción.

Fábula material.  (Inédito)

– I –

Ahora hay que hacer otro alto en el camino para hablar de la nieve| lo hemos hecho ya pero la nieve controla lo incontrolable| hay que curar el cuerpo: vigilar el sueño| invadir con la razón los caminos que nos son ajenos| y ocuparnos del gozo como intrusos: dentro-muy dentro| hasta el interior de nuestra carne| de nuestra sangre| para hallar esa herida que todos compartimos| arderemos en preguntas antes de arrodillarnos ante ella| no me interesa la blasfemia| las contradicciones| quiero ser liviana como el pájaro que llevo tatuado| ahora hablemos del mundo| no sé si el sol saldrá mañana| pero es otra manera de estar viva.

El naufragio de las esquirlas. (Inédito)

Única Zürn

(Berlín, 6 de julio de 1916 – …..)

Y tu primer don es sobrevivir a través de la palabra. Al ladrido de la ausencia. A los grifos y dragones de trazo automático. Escupes letras por entregas que recuerdan la guerra de ataúdes y alquitrán. Aguardas los golpes que anticipan el desequilibrio como animales perfumados en una naturaleza muerta.

Te alejas de las miradas y por un minuto tu sed se enrojece en busca del tributo. Y así, Le surrealisme, même deshoja a la musa que aún se atreve a amar. A los días sonámbulos que se avecinan bajo la hierba. Al despertar de la soledad. Ningún día está a salvo si no se contempla tu belleza desnuda y atada.

           Pájaros grises de la mano de Bellmer.

                                  Nupcias ambiguas arrasadas por la lluvia.

Bajaste al infierno a buscar respuestas pero el cerebro se quiebra al cabalgar frente a la nada. Los ausentes tienen el color de la noche. Intentaste abrir sus puertas pero tu infancia ardía en las sombras.

El hombre jazmín planta alambres para los mirones. El sexo dulce de una ciudad quemada. Tus personajes sollozan con una esponja húmeda suspendida de la memoria. Repta junto a la locura, hasta llegar a la sala de castigo y allí, crea, CREA DE NUEVO. Páginas blancas que sangran versos en tu oscuridad.

Y llegará esaprimavera sombría que estrangula con sus ramas besos ácidos. Aún no es ahora, como dijo Pizarnik; el alba inmoviliza las gargantas de los cadáveres.

«Abre la puerta». H M. te regala pájaros blancos. BLANCOS.

La tabla del 9 se encuentra con su asesino.

Última pregunta del ANAGRAMA: ¿estás loca?

Los graznidos de la tragedia se abren paso en la penumbra.

Estás viva de casualidad, lo sabes ( ۩ ); pero no por mucho tiempo, estás marcada por el miedo. Los árboles de la mente apuntan hacia lo alto. Esquizofrenia flotante sobre el cristal que cae gota a gota. Despiertas a un dolor que no te pertenece, que se hunde conforme va naciendo. La carne suicida, roja, murmura a través de tus pechos. Boca abajo, pataleando contra las voces de tu cabeza. No se van. Están ahí. Proponiéndote un nuevo juego, un salto al vacío en la noche pulverizada de las palabras.

MERCI!

La camada feroz.
(Ed. Amargord, 2015)

Miedo de ser dos, de beberme y no hallarme.

***

Las damas amarillas vendrán esta tarde. Se acurrucarán como fetos envueltos en sangre. Buscarán mi dolor. Escarbarán dentro de mí y cuando lo hagan descubriré quién me enseñó a llorar. Mi respiración se acelera entre babas blancas.

***

Más tarde, cuando todos agonicen, pintaré las paredes de negro. Colgaré en las esquinas pájaros muertos y en las puertas pondré sus nombres. Cuando mueran yo bailaré en los salones y ellos solo serán nombres que regresarán a mi memoria.

Extraña Claridad.
(Devenir, 2007)