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RICARDO RAMÍREZ REQUENA: POESÍA ACTUAL DE VENEZUELA

RICARDO RAMÍREZ REQUENA (Venezuela, 1976) Poeta, narrador y Licenciado en Letras por la Universidad Central de Venezuela. Ha sido colaborador de Los Hermanos Chang, Prodavinci y Ficción Mínima, entre otras

Gladys Mendía 4 años ago 35
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RICARDO RAMÍREZ REQUENA (Venezuela, 1976) Poeta, narrador y Licenciado en Letras por la Universidad Central de Venezuela. Ha sido colaborador de Los Hermanos Chang, Prodavinci y Ficción Mínima, entre otras publicaciones digitales, así como de Literales del diario Tal Cual y el Papel Literario de El Nacional. Ha sido profesor en diferentes universidades venezolanas. Finalista de la Semana de la narrativa urbana (2010) y del Concurso de cuentos de la Policlínica Metropolitana (2011 y 2013). Con el poemario Maneras de irse, resultó finalista del I Premio Equinoccio de Poesía Eugenio Montejo (2011). Con su libro Constancia de lluvia resultó ganador del XIV Concurso Anual Transgenérico (2014). Actualmente se desempeña como director de La Poeteca de Caracas.

Selección por Gladys Mendía de Maneras de irse

BAJO EL SIGNO DE PROTEO

Lo que cambia, se sostiene en lo que goza:
en el olor del café recién colado, en la fruta que
entera se devora van girando los deseos, pasan
entre el silencio de la siesta y bordean la hilera
de recuerdos que se acercan cautelosos, casi inciertos.

¿Quién pudiera deslastrarse la memoria, esconderla
mientras se contenta en sus mentiras?

¿A quién no le invade el olor de un cuerpo gozado?
¿A quién no le vuelven las ansias?

La paz se pide por instantes, no se retiene: que se
acerquen los recuerdos, que piquen esta calma y que
la hinchen, que alboroten la sala repleta de voces,
la cama con sábanas nuevas, olvidando la calma
aunque pensemos olvidarla, desatándonos la paz
aunque pensemos retenerla.

La memoria también es casa que se cae y se levanta
y los deseos frágiles pilares de esa casa. Aparezcan
entonces todos los tiempos: abro las puertas y dejo
pasar el río y sus olores y sus piedras: que sean ellos
desgaste en los pilares, desgaste del olvido,
suceso que avive los deseos.

¿Qué será el amor en su final o su principio?
¿Qué hacer con la memoria llena de deseos?
¿Con los días que llegan como río desbordado
y, en su afán, derriba cercas y casas malamente
construidas?

Batallas que llegan por instantes y no se retienen,
mujer y su recuerdo escondido en el olvido,
anhelo de tu cuerpo en este invierno.

CIUDADES

¿Me habitan las ciudades o solamente se recorren?
¿Qué tan de paso es uno? ¿Cuánto de ellas llevamos
en las entrañas?

He recorrido tantas ciudades, he vivido en tantas.
Cinco ciudades antes del uso de razón, una sola
en veinticinco años.

¿De cuál soy realmente? ¿De aquélla en donde nací o
de aquello en donde transito?

En ésta, en donde vivo ahora, me siento apenas
testigo de sus andares y mutaciones. De las otras,
alguien que las busca siempre en sueños.

Se me esconden, me evaden, me seducen con
silencios de mujer, con secretos de los que no sé nada.

¿Qué tan de ellas puedo ser? ¿Qué tanto puede ser
uno de lo que ama?

Siete Troyas llevo dentro, siete Troyas que mi cuerpo
se reparten.

Me recorren, me averiguan, me espían en la noche.
Las habito, las escribo. No sé más nada.