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MARYFEL ALVARADO: POESÍA ACTUAL DE VENEZUELA

MARYFEL ALVARADO (Venezuela, 1987) Licenciada en Letras por la Universidad del Zulia (LUZ) y cursante de la Maestría en Docencia para la Educación Superior de la Universidad Nacional Experimental “Rafael

Gladys Mendía 4 años ago 79
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MARYFEL ALVARADO (Venezuela, 1987) Licenciada en Letras por la Universidad del Zulia (LUZ) y cursante de la Maestría en Docencia para la Educación Superior de la Universidad Nacional Experimental “Rafael María Baralt”(UNERMB), en la que se encuentra realizando investigaciones en torno a la escritura creativa. Además forma parte de la Coordinación de Traducción de la Editorial Abierta FAIA (Filosofía-Afro-India-Abiayalense). Algunos de sus poemas han sido publicados en las revistas El apéndice de Pablo, Madriguera, digopalabra.txt y Cubile, así como en la antología de poesía De este mundo y de otros reinos. Antología en ascenso. Recibió el nombramiento de Embajador del idioma español de su país en el mundo por la Fundación César Egido Serrano y el Museo de la Palabra de España.

Selección por Gladys Mendía de Teoremas del fuego (Arkho Ediciones, 2018)

III

Bifurcaciones

Estas palabras desbaratadas,

la ingenuidad del lenguaje

¿alguno dijo que este no estaba cubierto de intenciones

enamorado del poema?

Acallo

y apenas aguardas

en esa palabra que enmascara la huella

—el signo—

que me simplifica,

que te significa

en el latido matemático de un tango

de curvas rotas

en una dicotomía sin trasfondo

o el hábito de las danzas de la angustia

VI

He soñado el desierto,

viendo metáforas desandar

disfrazadas de hombres que en la noche

han descubierto el brillo de su soledad

y han plagiado sus memorias para encontrar un cielo.

La sagrada esencia de la rosa que fue belleza y dolor,

—el dolor de la belleza—.

En cada átomo destruido canto mi redención,

pidiendo al cielo que el olvido

ya no exista en las sombras.

XII

Los astros nos nombran,

y tras esas palabras que en algún momento definieron mi

historia

me redimo,

me rindo ante ellas como sintiendo su poder,

sus golpes en las duras alabanzas que hacen mis gestos,

implorando una palabra que me salve del grito del exterminio,

de este delirio que parece inacabable.

Cuando no tengo presente que todo lo que ronda en mi

cabeza

son solo eso:

palabras.