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ANDREA CRESPO MADRID: POESÍA ACTUAL DE VENEZUELA

ANDREA CRESPO MADRID (Venezuela, 1995). Poeta, narradora y filóloga por la Universidad de Salamanca. Ha publicado Tuétano (La Poeteca, 2018), su primer libro. Sus textos también pueden encontrarse en publicaciones

Gladys Mendía 4 años ago 55
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ANDREA CRESPO MADRID (Venezuela, 1995). Poeta, narradora y filóloga por la Universidad de Salamanca. Ha publicado Tuétano (La Poeteca, 2018), su primer libro. Sus textos también pueden encontrarse en publicaciones digitales, como El puente es la palabra (antología de poetas venezolanos en la diáspora), El Cautivo, Digopalabratxt, Enfermaria 6, Letralia, Canibalismos, entre otros. Ha sido finalista en el III Concurso Nacional de Poesía Joven Rafael Cadenas 2018, en el Concurso «Al aire de tu vuelo» de la Feria Internacional del Libro Universitario (FILUNI), organizada por la Universidad Nacional Autónoma de México y la Universidad de Salamanca (2017), y ganó el tercer lugar en la mención poesía en el XVII Certamen de Jóvenes Creadores del Ayuntamiento de Salamanca (2016).

Selección de TUÉTANO (La Poeteca, 2018) por Gladys Mendía

HACE UN MES

papá murió hace un mes
el día que murió quise escribir «papá acaba de morir» pero no pude tres días más tarde quise escribir «papá murió hace tres días» tampoco pude las horas pasaron aletargadas sabiendo que
transportaban ausencia
dije que me escondería dentro de la verdad para poder decirla como se hace tantas veces con las
mentiras papá murió y yo pensaba que lo bello existe en las diversas formas de decir verdad papá
murió y él no sabe cómo voy a decir verdad ahora
yo tampoco lo sé

pasaron 31 días mamá murió con papá
al menos un poco
todos nos morimos con él
nadie habla de los días que antecedieron a su muerte solo repetimos «ya no tiene dolor» debajo
de la voz como un coro sin aliento esos días también están muertos no obstante regresan a mí el
dolor se lleva y trae todo y el olvido a pesar de ser el concepto más violento es en extremo moroso
papá no sabe que ha muerto
nadie realmente lo sabe
cuando papá entró en la agonía de estar muriendo comencé a sangrar me rompí por dentro
mientras a él también se le quebraba la vida los coágulos tocaban mis rodillas por detrás se
adentraban en sus pliegues arrugados no le dije a nadie
se gestaba otra mujer que olía a sangre a sonda urinaria a ese intento de agujas en los pies
ella ahora escribe esto

días más tarde dejé de sangrar pero papá no dejó de morir

papá me dijo que morirse era fácil
tenía mucho dolor y también tenía la razón morirse es fácil pero a él le costó estar muriendo es
otra cosa también lo dice la lengua yo sabía que le costaba mucho tenía una mueca intranquila y
quería tapársela y tapármela con la almohada ¿qué tienes? le dije
ganas inmensas de llorar

a papá le costó morirse y nadie sabe cuánto
el día que papá intentó matarse papá ya estaba muerto
quería saltar por la ventana pero estaba tan muerto que no podía llegar hasta ella
a papá también se le habían acabado los pasos sus dedos querían tragarse sus pies y sus pies
querían engullir sus piernas se le pudrieron las extremidades y exudaba sangre diluida en agua
su cuerpo también quería matarse pero ya estaba muerto me arrodillé junto a él y le dije que lo
entendía
entonces yo también estaba muerta
papá murió ya estando muerto aunque no es así tampoco
esa mañana le besé la cabeza y le recé mis oraciones ateas lo sostuve mientras se moría
seguía tibio rosáceo con los párpados tiernos
seguía vivo aunque ya no palpitara su sombra
hay una onomatopeya vulgar que me rehúso a escribir el monitor que indicaba sus signos no
cesaba de pitar hasta que se convirtió en una línea sorda e infinita y entonces murió ya estando
muerto se le agrietó la boca y a mí el espíritu y todo era blanco y rugoso y sin vida papá se hizo de hule aunque no se dijera
el muñeco estaba frío aunque no se dijera y lo quemamos con zapatos nadie quiso admitirlo pero
le cosieron una mueca macabra papá estaba horrible papá estaba realmente muerto yo tampoco
lo sé aún
nadie realmente lo sabe
papá murió hace un mes

ella me dijo que escribiera todo esto porque sería arte al inicio pensé lo único útil de la poesía es
convertir este dolor en algo hermoso quise voluntad para continuar escribiendo me equivoqué
porque todo este dolor es no soy más que una confección de un traje de vitalidad de esos que usan todos los hombres en los cuadros de Hopper un artificio y orfebrería la muerte se escapa entre las costuras la pulsión de muerte se cuela entre el lenguaje esto no es hermoso pero nadie sabe lo que es quizás nuestros muertos son los únicos que pueden acompañarnos en el misterio oblicuo de este dolor

papá y yo nos morimos hace un mes
lo que queda es un parásito
mi verdad es polvo y sombra diría si no supiera que también mi verdad es un tiempo gangrenado
si no supiera que las manos se hinchan antes de morirte si no supiera del suicidio si no supiera de
los versos de Palomares si no supiera nada lo que queda es un parásito
aferrándose a la vida

LA NOCHE

puede ser quebrada por el grito
irrumpe lúcido
la sombra que acapara la sombra/
regresan los trapecios de luz
agitan la cortada que se creerá eterna
si nace costra

la noche tiene olor a viejo que se muere
armario donde agonizan las polillas
en su ceguera
guindan ahorcadas en su zanja

puede agrietarse
en el estrépito de dos cuerpos
fustigados por la ausencia
que los escapa
espacio más allá del espacio
de todo lo que no tiene fondo
y toca
de todo lo que no tiene forma
y canta
de todo lo que nos convence bajo el gemido
enfermo
y dice
cada boca es una herida abierta

APUNTES DE CLASE

a un profesor de la Universidad de Salamanca

En mi cuaderno amarillo encontré una nota: las clases de poesía no pueden ser asépticas.
Este hombre habita un espacio esterilizado –o estéril– y corta un organismo que dormita. Nadie
lo advierte, pero la bestia respira, tenue, casi aburrida; ha sido anestesiada antes de sentir el
bisturí de saliva.
Desde la galería, quiero reír. A mi lado los hombres y mujeres que asisten al A-26 no se percatan
del espectáculo, el cirujano tampoco. No sabe que lo estoy escuchando. Prosigue. Habla de
geometrías invisibles y movimientos que ya nadie recorre. No sabe que dejé de escucharlo. El
poema es un cuerpo jadeante, despierto, en el centro de una mesa metálica. Sus extremidades
rechinan ácido láctico y se retuercen bajo el látex que las inspecciona según las terminaciones
nerviosas del siglo: sonetos con estrambote, serventesios, redondillas, liras o silvas.
El organismo se salta un latido y parece reconocerme: sabe que lo estoy viendo. Quizás sepa que
lo estoy sintiendo, también. Que me duelen los cuchillos en todo el paladar como a Vallejo. El
poema del A-26 es un cuerpo enfermo, terminal: cayó de bruces sobre esta mesa a escasos metros de mí. La anestesia es un hilo blanco desde las comisuras, entre la carne, atravesando el frenillo. El poema jadea. Nuestro esfuerzo es inútil.
Una boca quiso dormir a la bestia, mas el poema siempre resiste.

DOS MIL CATORCE

mi hija fue atacada brutalmente al caer al suelo
no se sabe quién le disparó
todas las lesiones que
lesiones que le causaron la muerte
la niña en el piso
el segundo disparó
mi hijo marchó porque
y él decidió marchar
mi hijo no quería ser
un héroe nacional ni un mártir
mi hijo marchó porque
y él decidió marchar
estaba tratando de
el país/
no lloren más
mi hijo murió como un héroe
(acaso los mártires vendrán entre la ceguera
y se acurrucarán dentro de sus padres viejos)
él dice que nosotros somos oligarcas
pero le digo presidente nosotros no somos oligarcas
me he levantado
por mis hijos
(le digo presidente
acaso los ataúdes son cuerpos que esperan
le digo presidente
acaso solo un dictador vive para siempre)
a Geraldine le digo
sigue luchando mi hija desde el cielo
(un desierto de cuarzos
volcará a los hombres
todavía)

A-26

para María Ángeles Pérez López

aprendí a mirar un cuerpo enfermo
con esos dolores de oficio ardiente
un brote en la adrenalina del espejo
detrás del verbo

el cuerpo tiñe sus mucosidades
avisa que está muriendo
la mirada intravenosa también suena hacia afuera
en pistas de suero

una mujer se duele y repite y repite y repite
hay que pensar en el otro
está allí está allí
y existe