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DAVID BRUNSON: POESÍA ACTUAL DE ESTADOS UNIDOS

DAVID BRUNSON Originario de Virginia, es candidato al MFA de Poesía y Traducción de la Universidad de Arkansas. Es beneficiario de una beca de la Fundación Internacional de Sturgis. Vive en

Gladys Mendía 4 años ago 33
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DAVID BRUNSON Originario de Virginia, es candidato al MFA de Poesía y Traducción de la Universidad de Arkansas. Es beneficiario de una beca de la Fundación Internacional de Sturgis. Vive en Santiago de Chile, donde está compilando y traduciendo una antología de poetas venezolanos residentes en Chile. Él se desempeña como editor de Poesía en Traducción para la revista The Arkansas International. Sus traducciones de poemas del idioma español han aparecido en The Nashville Review. También él es jefe de cocina para el taller de verano de “The Open Mouth Reading Series”, una organización sin fines de lucro dedicada a promover lecturas de poesía, talleres de escritura y diversidad. 

Traducción por Nelson Zúñiga de los poemas El Wenufoye, Universalis Cosmographia y Pozo gravitatorio.

Traducción por Sara Viloria del poema Negro Matapacos.

El Wenufoye

El gas lacrimógeno inunda la plaza. Nos cubrimos
las caras con chalecos mientras una bandera

ondea salvaje entre el humo. Una botella se rompe
en fuego contra un vehículo blindado.

En el palacio al otro lado de la Alameda, los tiros
todavía suenan, la sangre de Allende todavía mancha

el piso de madera. Corremos por un Santiago
dos veces destruido — once de septiembre, mil quinientos cuarenta y uno;

los mapuche reclaman sus tierras robadas;
once de septiembre, mil novecientos setenta y tres, el golpe de los EEUU—

de vuelta en Casa Violetta mientras la policía militarizada
dispara balines de goma contra la multitud

de niños y padres mapuche. ¿Por qué la historia
colapsa en tragedia? ¿Tres mil muertos

en las Torres Gemelas? ¿Cuatro mil muertos o desaparecidos?
¿Las manos quebradas de un músico? ¿Un poeta envenenado?

¿Cuarenta mil años de cultura destruidos?
Huimos, pero una mujer con máscara de gas permanece

en la plaza, y a pesar de estar rodeada por los lanza-agua,
ella ve su bandera aún ardiendo.

Universalis Cosmographia

— el primer mapa en nombrar las américas.

Martin Waldseemüller dibuja su mapa,
representa al Nuevo Mundo como dos

continentes separados y lo llama América. Hoy,
camino a lo largo del Sendero de los Apalaches,

tambaleándome sobre la cordillera más antigua del mundo,
desgarrada de Escocia antes de que cualquier tierra

fuera una posesión.

                                    Aquí, en los años treinta, quinientas
familias fueron desarraigadas de sus granjas

donde hoy los manifestantes contra el oleoducto
se encadenan a los troncos de robles y pinos

que vuelven a crecer sobre los viejos campos.

  ¿Qué más burbujea
hasta la superficie? Tres mil kilómetros al sudeste,

los arqueólogos excavan herramientas y flautas
de islas escondidas en el Gran Pantano Triste

donde una vez vivieron los negros cimarrones; el petróleo
borbotea ahora a través de las Dakotas, donde los bulldozer,

el gas lacrimógeno y los balines de goma asediaron
Standing Rock, convirtiendo al sonido en un arma

para expulsar a los Sioux de su tierra sagrada.
¿Estamos atrapados aquí, en los bordes desgastados

de la historia? Antes de su muerte, Stephen Hawking
postuló que los agujeros negros son portales

a otros universos, pero advirtió que ningún viajero
podría sobrevivir a la travesía;

                                                            antes de aventurarse

a través de la puerta al Infierno, Virgilio dijo a Dante:
Todo temor debe ser abandonado aquí y la cobardía debe morir.

Una vez, alguien bautizó al mundo.
La tinta sigue fresca a través de los años.

Pozo gravitatorio

—para Li Po

En la marea de Virginia,
se refleja el hueco de la luna,

la misma que una vez te atrajo
hacia sus profundidades—

ondas lentas, escalofrío lunar.
Este año la primera foto

del horizonte de eventos de un agujero negro—
el brillo ineludible.

Hemos mapeado los átomos hasta sus quarks,
el universo hasta el filo del tiempo:

¿Qué permanece sin medir,
completo?  ¿Qué solitario barco

vuelto estrella, arando la niebla
por la noche en la bahía,

lámpara que pestañea invisible
en las devoradoras

distancias? Esta noche, la luna
hace señales sobre el agua—

nuestra lenta órbita se dirige
hacia la condenada luz que nos condena.

Negro Matapacos

Una habitación negra.
Una delgada línea
de luz. Un río negro
— petróleo—
un arcoíris refractado
sobre una superficie
negra. Hollín negro
en fosas nasales,
una bala negra
en una cámara negra,
ojos negros, gas.
Aquí, oro negro
del cuerpo –
la sombra de una
montaña: cables
negros, la batería
de un auto, un guante
de látex negro, agua
negra, derramada,
un grito silenciado
en una noche negra.
Un cuerpo quemado-
los dedos negros
agarran el marco
de una cama negra.
Un perro negro
pintado a través
de una calle negra:
estos cadáveres
renaciendo.