
DANIEL OLIVEROS (Valencia, Venezuela, 1991). Poeta, editor y traductor. Licenciado en Educación Mención Inglés por la Universidad de Carabobo. Poemas y traducciones suyas han sido publicados en varias revistas venezolanas e internacionales. Actualmente es miembro del Comité de redacción de la revista POESIA en su versión impresa y digital. Fue ganador de la Mención Honorífica en el V Premio Nacional Universitario de Literatura mención Poesía en 2014.
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ego non sum ego
Me traslado de un agua a la otra esperando
el cambio que me empuje hacia el fondo
del pantano. La marcha que describe
un movimiento elíptico, esa búsqueda
circular que se repite en un esfuerzo
abandonado y monótono.
Despierto en un sueño que no conocía.
Miro en silencio mientras se derriten
los glaciares sobre el agua. A lo lejos
veo una gaviota caer hacia el abismo
y aún escucho su aleteo desvanecerse.
COSTRA
Tengo la herida congestionada
de glóbulos blancos que se lanzan
a la luz como moscas precipitándose
a una acera cubierta de sesos.
Siento la costra formándose sobre
la superficie tapando lo frágil
de mi carne.
En mis momentos de soledad y ocio
trato de arrancarla con el borde
de la uña, para liberarme de lo
que me cubre
y seguir sangrando.
LAS FORMAS DEL AMOR
Círculo de carne
(y sus posibles mal-interpretaciones)
Carne
Carne de mi carne
Carne de comida amontonada
bajo el manojo de gusanos y dedos que la escudriñan
Carne de kilo y medio
Carne de mi madre adolorida por
la cola interminable para comprar carne
Carne de mercado abierto
Carne barata, carne de mi patria
de vacas sin grasa o músculo o huesos
Carne irreal, carne que se escapa de las manos
Una carne viva, carne robusta o delgada o nada de carne
Carne de lado a lado
Carne penetrada
Carne que penetra en el hambre del muerto en la calle
Venga a mí la carne real
la carne que puede ser tocada
la carne húmeda envuelta
por una sábana en una mañana
de verano
Carne que me corresponde
Carne que se me escapa
Carne que me sobrepasa
Carne que se sale de mis manos
y vuelve a ellas y vuelve a irse
Carne de la rueda del eterno retorno
Carne de Samsara
Carne santa, aún el Miércoles de Cenizas
Carne Carne Carne
Carne como una plegaria
Carne de mi carne
Venga a mí la carne real
la carne que penetra
la carne que es penetrada por el hambre.
Cuadrilátero humano
(o cómo el coito nos hace creer en la reencarnación)
Recibamos el peso de la carne en
este nuevo siglo, signado por el
libertinaje ancestral mezclado con
el barullo de voces lejos de los pueblos
Aún queda el eco del pasado de los bisabuelos,
las guerras españolas y las migraciones europeas
hacia nuestro continente. Historias de decenas
de hijos y familias paralelas,
ahora tratadas como un tuit confesando
la inevitabilidad de la poligamia
Rocemos los cuerpos como un ejército:
Arrasemos con las aldeas
elevemos las lanzas frente a la falange
y enterremos la punta en las faringes hasta
que expulsen toda clase de mucosidades
Aún lejos de las heridas, ésta es una guerra
que duele en las llagas de las manos y arde
en el corazón lleno del polvo levantado por
la marcha
Cada soldado cree escapar la muerte
al vencer, igual a un animal desorientado
que al eyacular piensa estar un paso
más cerca de la inmortalidad.
AUDIO POEMA: