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ENMANUEL J. NÚÑEZ: POESÍA ACTUAL DE VENEZUELA

Processed with VSCO with b5 preset ENMANUEL J. NÚÑEZ (Trujillo, Venezuela 1996). Escritor del Gótico Rural venezolano. Estudiante de Lengua y Literatura Hispanoamericana y Venezolana en la Universidad de los

Gladys Mendía 4 años ago 50
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ENMANUEL J. NÚÑEZ (Trujillo, Venezuela 1996). Escritor del Gótico Rural venezolano. Estudiante de Lengua y Literatura Hispanoamericana y Venezolana en la Universidad de los Andes. Ganador del 2do lugar en el III Concurso Nacional de Poesía Rafael Cadenas con el poema: “Aquí que no es ninguna parte” (Venezuela, 2018). Ganador del VIII Concurso de Narrativa Joven Gustavo Díaz Solís con el cuento “La Toma” (Venezuela, 2017) Inmigrante, desterritorializado. Camarero universal.

Este AQUÍ
adherido a mi nombre

Y el nombre
e s t i r a d o
al intersticio
donde pertenezco
del que soy parte.

Por eso: existo en el ruido
como una extensión de lo que me han heredado
un NOMBRE
amanecido
ANGUSTIADO.

Este nombre de letra gastada
parecido a la orilla del mar cuando la ola se marcha.

Este nombre que no nombra

otra cosa más que la ausencia
y la ausencia
regada como virutas de polen por todas partes.

Aunque mi nombre me habite
me escapo cada tanto para liberarme de la tierra.

Intento cambiar mi signo por un anochecer
donde pueda ser mar sereno
pendulante
yendo
VINIENDO
descarnándome la herida que deja la casa rota
la casa
que se queda en los bolsillos vacíos
del padre que la habita
una casa que pertenece al allá
del que tampoco soy parte

porque heme aquí

extranjero sin nombre y sin mar.

                




Hablo por los codos
porque la boca me es insuficiente para decir

lo que no soy

para nombrar mi extranjería
hecha de silencios
asilábicos
casi impronunciables
donde habita la nostalgia.

    

Grito la herida desde el pecho
la sangro
llevo conmigo toda marca de donde he estado
y sigo sin encontrar-me
hogar
casa
cuerpo.

Grito
SOY EXTRANJERO
MI CASA ERA UN JARDÍN DONDE FLORECÍAN LAS LUCIÉRNAGAS
MI CASA ERA LA ESCALERA HACIA LOS SUEÑOS

El silencio es un reflejo de mi nombre.
Aullo
EXTRANJERO.


EXTRANJERO.

EXTRANJERO.

Y la garganta se me rompe
el silencio la ha apolillado
y ahora solo conozco el lenguaje de los vientos
con el que susurro mi causa
mi esencia

donde cualquier grito es una rasgadura
un quebrantarse los huesos para decir
esta situación
donde el cuerpo habla por su transparencia
cada pliegue de piel transporta una visión
donde cada paso distingue otro espacio
al que pertenecí
del que me desprendo
Porque no soy otra cosa más
que un aullido
la garganta desgarrada de un fracaso.

Cambié mis horizontes
extravié mi camino
en la vereda de enfrente

crucé todas las fronteras
de un solo paso.

Ilógico.

                

Me hallé concreto
incapaz de verme más allá del asfalto.

Abrí una ventana para pronunciar montaña
y descubrí la inmensa verticalidad de los edificios.

Quise encontrarme

lleno
pero soy una hondonada donde florece la intemperie

la misma que me habita sin reparo
que me aborda junto a los rostros de otros y su verbo.

Soy la danza con la aurora invisible.

           

Camino por la calzada con pasos ajenos
buscando retorno al paisaje de esa memoria de polvo.

Sigo intentando enraizarme.

Soy un bucare haciéndole frente a la Pampa
a este SUR poco sereno.

Y no doy brotes.

No hay flor asomada en mi palma
Y aún practico cómo pronunciar otoño.

Intento todos los días buscarme una patria.
Pero heme aquí.

Fronterizo.