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Muestra poética: Mi país, ¿existe?

EDICIÓN ESPECIAL N- 30 Año 15 Mi país, ¿existe? 11 poetas jóvenes venezolanos     Nota de la editora: El otro día conversaba con una amiga acerca de la sensibilidad de

Gladys Mendía 6 años ago 26
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EDICIÓN ESPECIAL N- 30 Año 15

Mi país, ¿existe?

11 poetas jóvenes venezolanos

 

 

Nota de la editora:

El otro día conversaba con una amiga acerca de la sensibilidad de los poetas y su expresión. Si nosotros escribimos sobre la realidad que enfrenta nuestro país Venezuela, jamás será igual a lo que podría decir un economista, un político, un administrador de empresas.

El poeta es la voz de la tribu, bajo esta certeza, invité a varios y están presentes los que se sintieron afín con la idea. Tenemos la herramienta de la comunicación en otros niveles sutiles de conciencia; es por esto que siento urgente compartir sus poemas al respecto como unidad en una edición especial. De esta manera, se convierte en un claro gesto de presencia frente a lo que medios de comunicación masiva difunden, ya sea de un bando o del otro.

Se sabe que no podemos cambiar las circunstancias, sin embargo, está el deseo de manifestarse con lo que amamos: la palabra poética. De alguna forma inesperada tocaremos la conciencia de muchos. O si no, sirva el gesto de catarsis, entonces canalizar lo que sentimos, el desgarro, la impotencia, el dolor, la nostalgia.

En la muestra, hay poemas publicados en libros o plaquettes, así como también inéditos.

El título, es un verso de José Manuel López, quien sin proponérselo, fue inspirador de esta idea.

Las ilustraciones al inicio (“Los rojos, los azules, la gente malva”) y al final (“Construcción corporal para hacerse morados”) son de la artista joven venezolana Sara Emanuel Viloria.

Agradezco profundamente a todos lo que colaboraron con esta propuesta. Nos acompañamos y abrazamos en este amargo tránsito convirtiendo en belleza la tragedia cotidiana.

 

Gladys Mendía.

Santiago de Chile, 5 de mayo 2018.

 

 

 

 

JOSÉ MANUEL LÓPEZ (Caracas, 1990) Escritor y músico. Licenciado en Letras mención Historia del Arte (ULA),  mención Lengua y Literatura Hispanoamericana y Venezolana y de la escuela de Música (ULA).  Premio de Poesía “Gelindo Casasola”, en el marco de las jornadas de creación literaria de la escuela de letras (ULA-2010). Algunos de  sus poemas han sido publicados en antologías locales  e internacionales como la del 5to Festival Mundial de Poesía (Mérida, 2008). Publicó la plaquette Requiem (Los Poetas del 5 Editora, 2014)

 

Del libro inédito Relicario

 

Mi país, ¿existe?

Es como si el hielo atravesara toda la piel

Fragmentara las presencias

De un espacio habitado por las ruinas.

 

 

Sus  calles apagadas

Plazas secas

Como la esfinge de  mármol.

 

Venezuela

¿Un cementerio?

¿Una montaña de escombros?

 

Los amigos huyen

Los amores escapan

Distinta es la lluvia.

 

No recuerdo cuando fue la última vez que reuní mi infancia

Reflejada en ellos

Sus miradas

Sus errancias.

 

Me recuerdan a los crucifijos

Que llevo en franelas deterioradas

Fijas sobre la pared de mis ídolos rotos

Esos brazaletes puntiagudos de mis hermanos

Solo los veo en fotografías borrosas.

 

Mi país ¿fue una imaginación?

Recuerdo  sus montañas que resuenan contra el cielo

Conozco sus llanos ásperos de  tanta soledad

Evoco sus represas hechas sangre.

Rememoro sus crepúsculos, esos nichos de mi aire juvenil

Camino por las sendas de mi memoria y encuentro las marcas

De todos los veinteañeros

Extinguidos por una nación cocida en balas.

Veo como olvidan su lengua materna

Sus amores

Sus hermanos

Sus vecinos.

Reclaman su vida en otras latitudes

Abandonan la pesadilla que viven.

 

Observo sus facciones

Reventadas en esas montañas

En esos llanos

En esos crepúsculos

Que tanto aman.

 

 

JENIFEER GUGLIOTTA GUEDEZ.  (Venezuela, 1985). Reside en Coro, estado Falcón. Cofundadora del Grupo Musaraña, editora de la revista Cubile, la hoja poética Madriguera y cofundadora de Ediciones Madriguera en Coro, estado Falcón. Recibió el Premio del XI Concurso “Rafael José Álvarez” de la Universidad Francisco de Miranda en la mención de poesía (2009). Su libro De eso se trata obtuvo en el año 2014 el Premio Nacional del libro 2012-2013 mención: libro artesanal. Co-autora del libro colectivo de edición artesanal “Antología de la Cueva” (2006). Poemas de su autoría figuran en el libro colectivo Girapoema II (2009) y la Antología Arbitraria ME URBE. Chile-Venezuela (Los Poetas del 5 Editora y Paracaídas Editores, 2009). Autora del libro de poemas 490h (2009) editado por Ediciones Madriguera bajo la colección de Libros Antiofídicos y del libro De eso se trata (2013). Ha publicado en revistas nacionales y regionales. E-mail: jengugli@gmail.com

 

 Del libro inédito Intento de ocupar un metro cuadrado

 

IV

¿Avanzamos? Dices, y el asfalto rompe su contención, la amenaza inaudita de los días, las pestañas haciendo de molde al viento, un párpado abajo, dientes confinados.

¿Avanzamos? Digo, y se contrae el puño del vecino, un tabaco, la jauría, oso hormiguero en el patio, diez cabezas, y cinco matas devengando: maíz seco, fruta podrida, hormigas.

¿Avanzamos? Dice, y sí que avanzamos, un mendrugo de palabras, políticamente desbastados, doy un paso hacia el frente, damos tres al reverso. Insisto, doy un paso hacia el frente, insiste…

Llegamos sin saber cómo a la barra, tomas mi cuerpo y sin importar la fecha escribes, colisionando en las callosidades de un enemigo en común ¿Dónde está tu metro cuadrado? ¿Tu cuarto de metro? Si no en estos brazos que ahora te asfixian, que se niegan a darte lo más barato en kilos, un cambur hecho almuerzo, una frontera, un apartamento vacío de tres niños con hambre, sin pies, ombligos arrancados a mordiscos por aquel Saturno de ojos azarosos, relamiendo el dolor propio, Saturno que comulga para mis adentros, Saturno que renace en la cola de la que ahora es partícipe tu cuerpo.

¿Avanzamos? Sí, y con nosotros Saturno, los callos, los cambios de temperatura y de piel rugosa, quien saque primero la teta gana, quien mueva mejor los muslos gana ¿Avanzamos? No, y sonríes.

 

 

 

MARTA SOJO (Caracas, Venezuela 1990). Cursó estudios de docencia en lengua inglesa y francesa en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador. Actualmente se desempeña como profesora de inglés. Publicó sus poemas en la revista digital de poesía latinoamericana Digo.Palabra.txt (2018), en el número especial de la Revista Awen (2018) y recientemente, ha publicado una plaquette titulada Sueño con no volver (Los Poetas del Cinco Editora, Colección Poesía Naciente Venezolana Anhedonia, Santiago, 2018). Ha participado en diversas lecturas, festivales y conversatorios de poesía en Venezuela y en Chile. Administra el grupo Poetas Venezolanos en Chile (POVECH).

 

De la plaquette Sueño con no volver (Los Poetas del Cinco Editora, 2018)

 

MOVIMIENTO 

 

del movimiento ha nacido
el que se queda el que se va
el que reza la palabra herida
el que la causa
estamos presos afuera
adentro
lo que queda amaneció roto
nadie dice el nombre de esta patria sin sonreír
aunque sea por burla o por mueca
si la huida fuese dura como el retorno
seríamos crustáceos en la concha
en la cueva
el valle fue lo que fue
pero ahora sangra el rojo de sus techos
del movimiento nace la ola
la oleada
la muchedumbre cruzando la frontera
a pie
tú dijiste que te ibas pero es imposible
el movimiento de las cosas te lo impide
pero se sigue moviendo el apamate con la brisa
la guacamaya con sus azules
la bolsa que hace mímicas al viento
las cortinas de la sala aún tocan los techos cuando llega el ventarrón
con la lluvia                                                                                                                                el movimiento de las cosas es necesario para que otras cosas se/ detengan
aunque te quedes o no te quedes.

 

 

MANUEL GERARDI (Venezuela, 1992) Estudiante de filosofía y miembro fundador del grupo literario Un Basurero. Publicado en las antologías correspondientes al primer y tercer Concurso Nacional de Poesía Joven: “Rafael Cadenas” (Venezuela, años 2016 y 2018). Logró el tercer lugar en el Primer Premio de Poesía “Rostros”, con su libro “Zamuria” (Colombia, 2018). Ganador por la categoría “Elección Popular” del Primer Concurso Nacional de Cuentos organizado por Corriente Alterna (Venezuela, 2013). En 2017 publicó su primer poemario, “Corteza y Hojarasca”, junto a una selección con cinco de sus poemas en la antología “B A S U R A”, libro presentado en Hacienda La Trinidad. Actualmente reside en la ciudad de Buenos Aires.

 

Del libro Zamuria (Colombia, 2018)

 

Patriotismo

 

Según dicen la patria

y el pan

no son compatibles

 

Soberana sea la hambruna

que para ser patriota

hay que ser

caníbal.

 

 

JULIETA ARELLA (Caracas, Venezuela 1990). Escritora e historiadora del arte. Tiene algunas publicaciones en periódicos y revistas del país, ha participado en numerosos recitales, encuentros y festivales de poesía. Cuentos como El Pegaso de Laura (2014) y Mondadientes (2015) han sido publicados por la Dirección de Asuntos Estudiantiles de la Universidad de Los Andes (DAES) en ocasión del “Concurso de Creación Literaria: Cuento, Ensayo y Poesía”. Algunos de sus poemas pueden encontrarlos en la revista ecuatoriana Cráneo de Pangea (2016), en el blog del Encuentro Literario de Jóvenes Creadores de Falcón. Es parte de la antología de poesía venezolana Amanecimos sobre la palabra publicada por Team Poetero (2017).

 

Inédito

 

Nos han dado duro. Nos acercamos al fondo porque ya no hay fondos. Nos vaciaron la nevera, hasta que la vendimos. Nos han dado duro, con la dignidad no se juega. El niño con hambre no juega carritos. Ya no pienso en hijos ni futuro el día a día se alza pero amanece cansado. Nos siguen metiendo el dedo en la llaga solo que ya no hay llaga solo hueso un hueso flaco que raspan y machacan con el mismo discurso trancado. Aunque nos den duro, aunque todo alrededor sea un absurdo, aunque ya los discursos valgan madre. Elevemos la ternura como una bandera, para sobrevivir es necesario que el asombro niño nunca muera. Y  las ganas de crear se abran  como alas, porque aunque nos den duro, es necesario volar. Y volamos.

 

 

RAMÓN COLMENAREZ (Carora, Venezuela 1992). Participante del taller de poesía de la Casa de Letras Andrés Bello, ha colaborado con ciertas páginas y publicaciones en la internet (Tenían 20 años y estaban locos, Ciudad esqueleto, Por qué tiemblan, Canibalismos, POESIA, entre otros). Mención Honorifica en el I concurso nacional de poesía joven Rafael Cadenas (Venezuela, 2016). Ha sido publicado en Doce con Doce: Antología de la novísima literatura larense (Venezuela, 2015), Anónimos 2.3  (España, 2015), antología del I concurso nacional de poesía joven Rafael Cadenas (Venezuela, 2016)

 

Inédito 

 

Desconexión

 

Estás solo

de verdad, solo.

 

En el fondo de la tarde

una cadena nacional.

 

No sabes más de lo que te cuentan

estás solo de verdad

como si hubiesen olvidado

hacer el resumen

de los días

dibujar el mapa de la historia de la humanidad

 

la televisión es un espectáculo de fuegos artificiales.

 

Te alejas y sientes que la vida se detuvo

al borde de las últimas noticias que

consigues recordar

 

ahora es solo tu vida

y nada pasa

ahora sientes como si te escondieras.

 

Estás solo de verdad

y te resistes.

 

 

Oriette D’Angelo (Caracas, 1990). Editora y fundadora de la revista literaria Digo.palabra.txt (www.digopalabratxt.com) y del proyecto de investigación y difusión #PoetasVenezolanas (https://poetasvenezolanas.com). Autora del poemario Cardiopatías (Monte Ávila Editores, 2016; Premio para Obras de Autores Inéditos, 2014). Seleccionó y prologó la antología de poesía venezolana Amanecimos sobre la palabra (Team Poetero Ediciones, 2017). En 2015 obtuvo el segundo lugar en el I Concurso de Crónicas de la Fundación Seguros Caracas y en 2016 el tercer lugar en el Concurso Iberoamericano de Poesía “Letras de Libertad” de Un Mundo Sin Mordaza. Sus poemas aparecen en diversas antologías publicadas en Venezuela, Argentina, México, España y Ecuador. Administra el blog personal http://www.oriettedangelo.com. Actualmente estudia una maestría en Digital Communications & Media Arts en DePaul University, Chicago. Su más reciente poemario, A través del ruido / Through the Noise será publicado en una edición bilingüe por Scrambler Books a finales del año 2018.      E-mail es oriettedangelo@gmail.com

 

Del libro inédito A través del ruido

 

CONSTANCIA DEL AZUFRE

 

Tengo una casa llena de níquel y asfalto

casa atropellada

donde escucho aullidos

donde están los santos           de mis santos              de mis santos

y la violencia es asunto de ecos

encuentro cruces y me siento río

encuentro manchas

disidentes que alzaron sus entrañas

golpeados

contra el suelo

acariciados

contra el suelo

190.788 grupos de esqueletos

190.788 amigos muertos de amigos muertos de amigos

que gritan desde el cielo

(o quién sabe desde dónde)

que son música entrando por la sala

190.788 sonrisas deshechas que ya no son

190.788 tumbas y entierros y tierra y coronas de flores

y rezos

 

Tengo la constancia del azufre

en la ranura de mis dientes

el beso del forense

que sólo ejerce oficio

la voz del que soborna

/   porque no creció

Tengo tanto país escondido

que no hay mar para lavarme la memoria

no tengo punto, sutura y paraíso

porque dicen que del polvo nacen las estrellas

y somos polvo

somos eso

que se esconde en la ranura

en la rendija

tengo ciento noventa mil amigos muertos

ciento noventa mil sonrisas sepultadas

y mil personas más

 

en las que debo creer.

 

 

ENNIO TUCCI (Mérida, Venezuela 1986). Poeta, escritor y editor venezolano. Promotor de lectura y la escritura. Agitador cultural asentado en la ciudad de Coro, estado Falcón.

enniotucci@gmail.com

enniotucci.blogspot.com

www.edicionesmadriguera.com.ve

 

Inédito

 

Qué hará conmigo el hambre que me ve

 

¿Qué hace conmigo el hambre que me ve

por cuánto tiempo me verá temblar?

Dentro un pedazo de pan

se disuelve lentamente entre jugos ácidos.

¿Cuánto hablará conmigo esta mañana?

 

Toda ternura es tuya mientras duermes

algodon de azúcar en la cuna.

Una nube celosa que mira y aparece

delante

sólo el soplo de una sombra

de un alfiler que soy yo mismo,

la sombra de mí mismo que aparece.

¿Acaso alguna noche velará sus dientes?

 

Un eructo que salta y va a la mesa

se posa sobre ella como un gato

se despereza se retuerce se acerca

me rodea me mira se levanta

se disuelve flotando como todo,

como el hambre que vive y se disuelve

en el sorbo del café.

¿Acaso una migaja calmará su punzada?

 

Hambre cuando mis pasos te hacen humo

te respiran buhoneros y kiosqueros

vendedores de diarios y taxistas

poco menos de un pan frente a la iglesia.

¿Y la gente en la cola buscará el perdón?

 

Son aire las naranjas se hacen aire

ser aire para ellas es morir

sin más, con sus aromas y sus hongos.

Lentas y amorosas son de aire,

como de amor han llegado esta noche

de naranjas de hambre y una cuna

una ácida ternura guardan ellas.

¿A dónde apuntan su corazón semilla?

 

Pegado en la garganta amargo y dulce

se respira más lento y algo cuesta

las naranjas se tragan nuestro aliento

y algo podrían decirnos esta noche,

las bocanadas se hacen más pequeñas

tripas que se acomodan en los huesos

lanzas de aire nos golpean por dentro

retorcidos dormimos igual sin un plan B.

¿Se traga el aire fuerte que no pasa?

 

Se suspira también en la tragedia

de suspiros me tragan las naranjas

voraces bocanadas de aire dulce

por dentro todo cruje y se levanta

por fuera uñas se clavan en la mesa

un tetero rueda en la oscuridad

la sombra el alfiler el mosquitero la cuna

todo se hace aire y se disuelve.

¿Qué hará conmigo el hambre?

 

 

EDUARDO SALAZAR (Mérida, Venezuela. 1986) Ganador del concurso de poesía en honor a Rowena Hill de la Universidad de los Andes, 2015. Poemas publicados en Canibalismos, y Poesía desde Valencia. Email: edu.eduar6@mail.com

 

Inédito 

 

Emergencia

 

Ahora un susurro desaparece

En medio de tanto alboroto

 

Los ojos

Pequeñitos

Se cierran

Tratando de mirar el infinito

 

Quién sabe

Si volverán a mirar los atardeceres

La nieve que corona las montañas

Quién sabe si volverán a contemplar las sonrisas del mundo

O dibujar figuras sobre las nubes que pasan contando el tiempo

 

 

CRISTINA GUTIÉRREZ LEAL (Coro, Venezuela, 1988). Ha publicado el poemario Estatua de Sal, que obtuvo el Premio XX Bienal de Literatura José Antonio Ramos Sucre (2015). Su poema “Sé del mar reventando contra un muro”, ganó el II Concurso Nacional de Poesía Rafael Cadenas (2017). Este año ha publicado la plaquette La primera huida es única (Los Poetas del Cinco Editora, Colección Poesía Naciente Venezolana Anhedonia, Santiago, 2018). En la actualidad realiza estudios doctorales en la Universidad Federal de Río de Janeiro.

 

Del libro Estatua de Sal (Venezuela, 2015)

 


El primer suicidio es único.

Siempre te preguntan si fue un accidente

o un firme propósito de morir.

Miyó Vestrini

 

La primera huida es única

siempre te preguntan cuándo vuelves

teniendo en cuenta la distancia repetida

algunos toman para sí lejanías más hondas

silencios y aporías

Cuando la huida se vuelve tótem

costumbre de los tristes

muy pocas son las preguntas ya

no importa cuándo vuelves

allá aquí acullá

opacidad si vuelves

La primera huida es única

luego absolutamente todo sucumbe al espejismo

de lo lejos

y todo es añoranza mimimi

todo es saudade blablablá.

Queda el hartazgo

la mueca de aquellos que asumen olvido

cuando dicen

despedida

infranqueables lenguajes del adiós

la fuerza más minusválida del abrazo.

La primera huida es única.

 

 

ERASMO SAYAGO HERRERA (San Cristóbal, Venezuela 1988). Escritor. Poeta. Estudiante de Educación mención Español y Literatura de la Universidad de los Andes. También labora como traductor freelance. En 2012 con su poemario breve titulado Nieve cálida, ganó en Mención Poesía el I Concurso de Escritores Noveles del Fondo Editorial “Simón Rodríguez”.

 

Inédito

 

Hasta luego Venezuela

 Los cuerpos vencidos por las balas flotan hacia un casquete de hielo negro,

también sus gritos, las lágrimas de quienes los lloran, la aguja que les revolverá la carne luego de sus duermevelas.

Esperan ponerse de pie sobre el casquete y abrazar el resplandor que los cubrirá próximos al siempre;

anomia, amnesia, agnosia, afasia, que en alto virus tumefacto ordenan:

Lean la sección de sucesos o la página roja de los periódicos.

Recorran sus ciudades y mientras no aumenten o aumenten con ustedes la estadística

sientan la horizontalidad vida-muerte en sus pasos.

Viertan su respiración, pensamientos, alma y silencios en una rutina perfecta

luego amárrenla a una compraventa insaciable, cualesquiera sean sus ideologías.

 

Alejada de esa orden circular

ésta es una lengua que se escribe y agoniza

cuando el vientre de los símbolos patrios cojea reventado y extraviado a un lado de la

carretera.

Sus ojos ruedan por el asfalto, se salvan de ser aplastados por conductores que manejan por el hombrillo.

Si no puede esconderse, al menos corra

le digo al vientre antes de que se deslice por un barranco, lo pierdo de vista

se llevó casi todo lo que había discernido sobre él.

Me dejó un sueño negro con reflejos de agua

tal vez silencio abrasador en los ojos cuando se erigen los paisajes tatuados en la explosión de nuestros volcanes de luz

esos que no olvidan nada:

Los Andes, el Llano, el Delta, La Selva, la Gran Sabana, el Litoral, las Islas, el Centro, el Orinoco…

Bellas mujeres, poca familia y amigos; el canto inquebrantable de sus risas.

Los instantes, los instantes.

Estambul, Tánger, India, Nueva York, Tokio, Bogotá, Buenos Aires, Barcelona,

Madrid, Praga, Lisboa…

Son parte del sueño hecho rastro para que alguna vez yo vuelva a estar en el seno del vientre.

 

Que dancen hermanados en tu sangre lo percibido por ti, lo que lees, lo que escribes. No limites los paisajes y sus reflejos. Si al encontrarnos de nuevo me ves como estoy ahora, no tienes que darme nada, solo lo que tú quieras, lo aprendido, no lo que hayas ganado sino lo que hayas perdido.

No sé si este es el rumor de las olas que rompen en la bahía de Ítaca

que en Homero y Cavafy envolvió y proyectó hacia nosotros el corazón del viaje hecho

palabra

o acaso es el viento llameante de las palmeras en la Islandia de Montejo.

Creo en su voz que construye el cuerpo y el rastro de la obsidiana de niebla

suspendida en fracciones curvilíneas a un suicida que cae y asciende eternamente desde el Salto Ángel;

imagen en el punto de fuga de la carretera donde la sangre seca del vientre seguirá

haciendo todo lo que ha hecho siempre.

 

La noche termina

pero el amanecer se aleja hacia las lemniscatas del asfalto y el horizonte

ése es el eje de nuestros días

desde tal brecha esta lengua resiste al escribirse.

El concreto se vuelve murmullo

ante el ruido sordo de la materia primigenia que crece y crece en sus símbolos

hasta ser el crujido de las montañas que se levantan por primera vez

como las islas, los médanos, los desiertos, los Tepuyes, el agua que retumba en su retirada para formar el Llano…

Lo que no se detiene en los viajeros.

Los lugares intangibles en quienes no pueden viajar.

No te llamas patria

aun así, el vientre y la obsidiana adornan tu cuello.

Mis oídos son flores abiertas con tu voz que cristaliza lo que no podré ver ni siquiera en mis duermevelas:

Ve donde quieras cada vez que puedas, y te darás cuenta por qué “viaje” es indefinible aún fuera de sí mismo. No importa cuán distante estés de lo que llevo en mi cuello, no te sientas perdido, pues yo navego en la polifonía del viento y beso la frente de tus sueños. Tú lo escribiste sin necesidad de plasmarlo en algún lugar: los paisajes que te conmueven, las bellas mujeres, poca familia y amigos; el canto inquebrantable de sus risas, tu poesía; esas cosas pueden ser tu patria… El vientre y esta obsidiana también si lo deseas, pero mi nombre es otro…

Todos están en el brillo de mis ojos

en la fiebre de mi risa.

Vencen el espejismo de la caída y ascenso eternos, al fin amanecen en mí y se vuelven aves en vuelo que desploman sus ciudades de arena.

Ocurre más veces de las que se imaginan

espero que algún día se den cuenta de ello.

 

Me levanto del suelo empedrado.

Corro hacia el muelle y partes en tu barco

plena en luz crepuscular.

Tu despedida es tan breve que te nombro Manoa

cuya eMe es también a quien no puedo tener.

 

Tu estela ha desaparecido del mar.

El agua está demasiado quieta.

Solo queda mi susurro:

hasta luego

Venezuela.

 

SARA EMANUEL VILORIA (Maracaibo, Venezuela 1990) Licenciatura en artes plásticas en la Universidad Centroocidental Lisandro Alvarado. Comienza y desarrolla una investigación minuciosa en el plano bidimensional con el dibujo conceptual e ilustrativo y la acuarela, incursiona además en el dibujo digital. Relaciona su propuesta plástica con escritos propios, sumando el dibujo a la narrativa y la poesía, elemento distintivo en sus obras, en las cuales escribe para “sanar” la herida del lienzo. Ha publicado la plaquette Ebriedades circunstanciales (Los Poetas del 5 Editora, Santiago de Chile 2014).