EDICIÓN ESPECIAL N- 30 Año 15
Mi país, ¿existe?
11 poetas jóvenes venezolanos

Nota de la editora:
El otro día conversaba con una amiga acerca de la sensibilidad de los poetas y su expresión. Si nosotros escribimos sobre la realidad que enfrenta nuestro país Venezuela, jamás será igual a lo que podría decir un economista, un político, un administrador de empresas.
El poeta es la voz de la tribu, bajo esta certeza, invité a varios y están presentes los que se sintieron afín con la idea. Tenemos la herramienta de la comunicación en otros niveles sutiles de conciencia; es por esto que siento urgente compartir sus poemas al respecto como unidad en una edición especial. De esta manera, se convierte en un claro gesto de presencia frente a lo que medios de comunicación masiva difunden, ya sea de un bando o del otro.
Se sabe que no podemos cambiar las circunstancias, sin embargo, está el deseo de manifestarse con lo que amamos: la palabra poética. De alguna forma inesperada tocaremos la conciencia de muchos. O si no, sirva el gesto de catarsis, entonces canalizar lo que sentimos, el desgarro, la impotencia, el dolor, la nostalgia.
En la muestra, hay poemas publicados en libros o plaquettes, así como también inéditos.
El título, es un verso de José Manuel López, quien sin proponérselo, fue inspirador de esta idea.
Las ilustraciones al inicio (“Los rojos, los azules, la gente malva”) y al final (“Construcción corporal para hacerse morados”) son de la artista joven venezolana Sara Emanuel Viloria.
Agradezco profundamente a todos lo que colaboraron con esta propuesta. Nos acompañamos y abrazamos en este amargo tránsito convirtiendo en belleza la tragedia cotidiana.
Gladys Mendía.
Santiago de Chile, 5 de mayo 2018.

JOSÉ MANUEL LÓPEZ (Caracas, 1990) Escritor y músico. Licenciado en Letras mención Historia del Arte (ULA), mención Lengua y Literatura Hispanoamericana y Venezolana y de la escuela de Música (ULA). Premio de Poesía “Gelindo Casasola”, en el marco de las jornadas de creación literaria de la escuela de letras (ULA-2010). Algunos de sus poemas han sido publicados en antologías locales e internacionales como la del 5to Festival Mundial de Poesía (Mérida, 2008). Publicó la plaquette Requiem (Los Poetas del 5 Editora, 2014)
Del libro inédito Relicario
Mi país, ¿existe?
Es como si el hielo atravesara toda la piel
Fragmentara las presencias
De un espacio habitado por las ruinas.
Sus calles apagadas
Plazas secas
Como la esfinge de mármol.
Venezuela
¿Un cementerio?
¿Una montaña de escombros?
Los amigos huyen
Los amores escapan
Distinta es la lluvia.
No recuerdo cuando fue la última vez que reuní mi infancia
Reflejada en ellos
Sus miradas
Sus errancias.
Me recuerdan a los crucifijos
Que llevo en franelas deterioradas
Fijas sobre la pared de mis ídolos rotos
Esos brazaletes puntiagudos de mis hermanos
Solo los veo en fotografías borrosas.
Mi país ¿fue una imaginación?
Recuerdo sus montañas que resuenan contra el cielo
Conozco sus llanos ásperos de tanta soledad
Evoco sus represas hechas sangre.
Rememoro sus crepúsculos, esos nichos de mi aire juvenil
Camino por las sendas de mi memoria y encuentro las marcas
De todos los veinteañeros
Extinguidos por una nación cocida en balas.
Veo como olvidan su lengua materna
Sus amores
Sus hermanos
Sus vecinos.
Reclaman su vida en otras latitudes
Abandonan la pesadilla que viven.
Observo sus facciones
Reventadas en esas montañas
En esos llanos
En esos crepúsculos
Que tanto aman.

JENIFEER GUGLIOTTA GUEDEZ. (Venezuela, 1985). Reside en Coro, estado Falcón. Cofundadora del Grupo Musaraña, editora de la revista Cubile, la hoja poética Madriguera y cofundadora de Ediciones Madriguera en Coro, estado Falcón. Recibió el Premio del XI Concurso “Rafael José Álvarez” de la Universidad Francisco de Miranda en la mención de poesía (2009). Su libro De eso se trata obtuvo en el año 2014 el Premio Nacional del libro 2012-2013 mención: libro artesanal. Co-autora del libro colectivo de edición artesanal “Antología de la Cueva” (2006). Poemas de su autoría figuran en el libro colectivo Girapoema II (2009) y la Antología Arbitraria ME URBE. Chile-Venezuela (Los Poetas del 5 Editora y Paracaídas Editores, 2009). Autora del libro de poemas 490h (2009) editado por Ediciones Madriguera bajo la colección de Libros Antiofídicos y del libro De eso se trata (2013). Ha publicado en revistas nacionales y regionales. E-mail: jengugli@gmail.com
Del libro inédito Intento de ocupar un metro cuadrado
IV
¿Avanzamos? Dices, y el asfalto rompe su contención, la amenaza inaudita de los días, las pestañas haciendo de molde al viento, un párpado abajo, dientes confinados.
¿Avanzamos? Digo, y se contrae el puño del vecino, un tabaco, la jauría, oso hormiguero en el patio, diez cabezas, y cinco matas devengando: maíz seco, fruta podrida, hormigas.
¿Avanzamos? Dice, y sí que avanzamos, un mendrugo de palabras, políticamente desbastados, doy un paso hacia el frente, damos tres al reverso. Insisto, doy un paso hacia el frente, insiste…
Llegamos sin saber cómo a la barra, tomas mi cuerpo y sin importar la fecha escribes, colisionando en las callosidades de un enemigo en común ¿Dónde está tu metro cuadrado? ¿Tu cuarto de metro? Si no en estos brazos que ahora te asfixian, que se niegan a darte lo más barato en kilos, un cambur hecho almuerzo, una frontera, un apartamento vacío de tres niños con hambre, sin pies, ombligos arrancados a mordiscos por aquel Saturno de ojos azarosos, relamiendo el dolor propio, Saturno que comulga para mis adentros, Saturno que renace en la cola de la que ahora es partícipe tu cuerpo.
¿Avanzamos? Sí, y con nosotros Saturno, los callos, los cambios de temperatura y de piel rugosa, quien saque primero la teta gana, quien mueva mejor los muslos gana ¿Avanzamos? No, y sonríes.

MARTA SOJO (Caracas, Venezuela 1990). Cursó estudios de docencia en lengua inglesa y francesa en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador. Actualmente se desempeña como profesora de inglés. Publicó sus poemas en la revista digital de poesía latinoamericana Digo.Palabra.txt (2018), en el número especial de la Revista Awen (2018) y recientemente, ha publicado una plaquette titulada Sueño con no volver (Los Poetas del Cinco Editora, Colección Poesía Naciente Venezolana Anhedonia, Santiago, 2018). Ha participado en diversas lecturas, festivales y conversatorios de poesía en Venezuela y en Chile. Administra el grupo Poetas Venezolanos en Chile (POVECH).
De la plaquette Sueño con no volver (Los Poetas del Cinco Editora, 2018)
MOVIMIENTO
del movimiento ha nacido
el que se queda el que se va
el que reza la palabra herida
el que la causa
estamos presos afuera
adentro
lo que queda amaneció roto
nadie dice el nombre de esta patria sin sonreír
aunque sea por burla o por mueca
si la huida fuese dura como el retorno
seríamos crustáceos en la concha
en la cueva
el valle fue lo que fue
pero ahora sangra el rojo de sus techos
del movimiento nace la ola
la oleada
la muchedumbre cruzando la frontera
a pie
tú dijiste que te ibas pero es imposible
el movimiento de las cosas te lo impide
pero se sigue moviendo el apamate con la brisa
la guacamaya con sus azules
la bolsa que hace mímicas al viento
las cortinas de la sala aún tocan los techos cuando llega el ventarrón
con la lluvia el movimiento de las cosas es necesario para que otras cosas se/ detengan
aunque te quedes o no te quedes.

MANUEL GERARDI (Venezuela, 1992) Estudiante de filosofía y miembro fundador del grupo literario Un Basurero. Publicado en las antologías correspondientes al primer y tercer Concurso Nacional de Poesía Joven: “Rafael Cadenas” (Venezuela, años 2016 y 2018). Logró el tercer lugar en el Primer Premio de Poesía “Rostros”, con su libro “Zamuria” (Colombia, 2018). Ganador por la categoría “Elección Popular” del Primer Concurso Nacional de Cuentos organizado por Corriente Alterna (Venezuela, 2013). En 2017 publicó su primer poemario, “Corteza y Hojarasca”, junto a una selección con cinco de sus poemas en la antología “B A S U R A”, libro presentado en Hacienda La Trinidad. Actualmente reside en la ciudad de Buenos Aires.
Del libro Zamuria (Colombia, 2018)
Patriotismo
Según dicen la patria
y el pan
no son compatibles
Soberana sea la hambruna
que para ser patriota
hay que ser
caníbal.

JULIETA ARELLA (Caracas, Venezuela 1990). Escritora e historiadora del arte. Tiene algunas publicaciones en periódicos y revistas del país, ha participado en numerosos recitales, encuentros y festivales de poesía. Cuentos como El Pegaso de Laura (2014) y Mondadientes (2015) han sido publicados por la Dirección de Asuntos Estudiantiles de la Universidad de Los Andes (DAES) en ocasión del “Concurso de Creación Literaria: Cuento, Ensayo y Poesía”. Algunos de sus poemas pueden encontrarlos en la revista ecuatoriana Cráneo de Pangea (2016), en el blog del Encuentro Literario de Jóvenes Creadores de Falcón. Es parte de la antología de poesía venezolana Amanecimos sobre la palabra publicada por Team Poetero (2017).
Inédito
Nos han dado duro. Nos acercamos al fondo porque ya no hay fondos. Nos vaciaron la nevera, hasta que la vendimos. Nos han dado duro, con la dignidad no se juega. El niño con hambre no juega carritos. Ya no pienso en hijos ni futuro el día a día se alza pero amanece cansado. Nos siguen metiendo el dedo en la llaga solo que ya no hay llaga solo hueso un hueso flaco que raspan y machacan con el mismo discurso trancado. Aunque nos den duro, aunque todo alrededor sea un absurdo, aunque ya los discursos valgan madre. Elevemos la ternura como una bandera, para sobrevivir es necesario que el asombro niño nunca muera. Y las ganas de crear se abran como alas, porque aunque nos den duro, es necesario volar. Y volamos.

RAMÓN COLMENAREZ (Carora, Venezuela 1992). Participante del taller de poesía de la Casa de Letras Andrés Bello, ha colaborado con ciertas páginas y publicaciones en la internet (Tenían 20 años y estaban locos, Ciudad esqueleto, Por qué tiemblan, Canibalismos, POESIA, entre otros). Mención Honorifica en el I concurso nacional de poesía joven Rafael Cadenas (Venezuela, 2016). Ha sido publicado en Doce con Doce: Antología de la novísima literatura larense (Venezuela, 2015), Anónimos 2.3 (España, 2015), antología del I concurso nacional de poesía joven Rafael Cadenas (Venezuela, 2016)
Inédito
Desconexión
Estás solo
de verdad, solo.
En el fondo de la tarde
una cadena nacional.
No sabes más de lo que te cuentan
estás solo de verdad
como si hubiesen olvidado
hacer el resumen
de los días
dibujar el mapa de la historia de la humanidad
la televisión es un espectáculo de fuegos artificiales.
Te alejas y sientes que la vida se detuvo
al borde de las últimas noticias que
consigues recordar
ahora es solo tu vida
y nada pasa
ahora sientes como si te escondieras.
Estás solo de verdad
y te resistes.

Oriette D’Angelo (Caracas, 1990). Editora y fundadora de la revista literaria Digo.palabra.txt (www.digopalabratxt.com) y del proyecto de investigación y difusión #PoetasVenezolanas (https://poetasvenezolanas.com). Autora del poemario Cardiopatías (Monte Ávila Editores, 2016; Premio para Obras de Autores Inéditos, 2014). Seleccionó y prologó la antología de poesía venezolana Amanecimos sobre la palabra (Team Poetero Ediciones, 2017). En 2015 obtuvo el segundo lugar en el I Concurso de Crónicas de la Fundación Seguros Caracas y en 2016 el tercer lugar en el Concurso Iberoamericano de Poesía “Letras de Libertad” de Un Mundo Sin Mordaza. Sus poemas aparecen en diversas antologías publicadas en Venezuela, Argentina, México, España y Ecuador. Administra el blog personal http://www.oriettedangelo.com. Actualmente estudia una maestría en Digital Communications & Media Arts en DePaul University, Chicago. Su más reciente poemario, A través del ruido / Through the Noise será publicado en una edición bilingüe por Scrambler Books a finales del año 2018. E-mail es oriettedangelo@gmail.com
Del libro inédito A través del ruido
CONSTANCIA DEL AZUFRE
Tengo una casa llena de níquel y asfalto
casa atropellada
donde escucho aullidos
donde están los santos de mis santos de mis santos
y la violencia es asunto de ecos
encuentro cruces y me siento río
encuentro manchas
disidentes que alzaron sus entrañas
golpeados
contra el suelo
acariciados
contra el suelo
190.788 grupos de esqueletos
190.788 amigos muertos de amigos muertos de amigos
que gritan desde el cielo
(o quién sabe desde dónde)
que son música entrando por la sala
190.788 sonrisas deshechas que ya no son
190.788 tumbas y entierros y tierra y coronas de flores
y rezos
Tengo la constancia del azufre
en la ranura de mis dientes
el beso del forense
que sólo ejerce oficio
la voz del que soborna
/ porque no creció
Tengo tanto país escondido
que no hay mar para lavarme la memoria
no tengo punto, sutura y paraíso
porque dicen que del polvo nacen las estrellas
y somos polvo
somos eso
que se esconde en la ranura
en la rendija
tengo ciento noventa mil amigos muertos
ciento noventa mil sonrisas sepultadas
y mil personas más
en las que debo creer.

ENNIO TUCCI (Mérida, Venezuela 1986). Poeta, escritor y editor venezolano. Promotor de lectura y la escritura. Agitador cultural asentado en la ciudad de Coro, estado Falcón.
www.edicionesmadriguera.com.ve
Inédito
Qué hará conmigo el hambre que me ve
¿Qué hace conmigo el hambre que me ve
por cuánto tiempo me verá temblar?
Dentro un pedazo de pan
se disuelve lentamente entre jugos ácidos.
¿Cuánto hablará conmigo esta mañana?
Toda ternura es tuya mientras duermes
algodon de azúcar en la cuna.
Una nube celosa que mira y aparece
delante
sólo el soplo de una sombra
de un alfiler que soy yo mismo,
la sombra de mí mismo que aparece.
¿Acaso alguna noche velará sus dientes?
Un eructo que salta y va a la mesa
se posa sobre ella como un gato
se despereza se retuerce se acerca
me rodea me mira se levanta
se disuelve flotando como todo,
como el hambre que vive y se disuelve
en el sorbo del café.
¿Acaso una migaja calmará su punzada?
Hambre cuando mis pasos te hacen humo
te respiran buhoneros y kiosqueros
vendedores de diarios y taxistas
poco menos de un pan frente a la iglesia.
¿Y la gente en la cola buscará el perdón?
Son aire las naranjas se hacen aire
ser aire para ellas es morir
sin más, con sus aromas y sus hongos.
Lentas y amorosas son de aire,
como de amor han llegado esta noche
de naranjas de hambre y una cuna
una ácida ternura guardan ellas.
¿A dónde apuntan su corazón semilla?
Pegado en la garganta amargo y dulce
se respira más lento y algo cuesta
las naranjas se tragan nuestro aliento
y algo podrían decirnos esta noche,
las bocanadas se hacen más pequeñas
tripas que se acomodan en los huesos
lanzas de aire nos golpean por dentro
retorcidos dormimos igual sin un plan B.
¿Se traga el aire fuerte que no pasa?
Se suspira también en la tragedia
de suspiros me tragan las naranjas
voraces bocanadas de aire dulce
por dentro todo cruje y se levanta
por fuera uñas se clavan en la mesa
un tetero rueda en la oscuridad
la sombra el alfiler el mosquitero la cuna
todo se hace aire y se disuelve.
¿Qué hará conmigo el hambre?

EDUARDO SALAZAR (Mérida, Venezuela. 1986) Ganador del concurso de poesía en honor a Rowena Hill de la Universidad de los Andes, 2015. Poemas publicados en Canibalismos, y Poesía desde Valencia. Email: edu.eduar6@mail.com
Inédito
Emergencia
Ahora un susurro desaparece
En medio de tanto alboroto
Los ojos
Pequeñitos
Se cierran
Tratando de mirar el infinito
Quién sabe
Si volverán a mirar los atardeceres
La nieve que corona las montañas
Quién sabe si volverán a contemplar las sonrisas del mundo
O dibujar figuras sobre las nubes que pasan contando el tiempo

CRISTINA GUTIÉRREZ LEAL (Coro, Venezuela, 1988). Ha publicado el poemario Estatua de Sal, que obtuvo el Premio XX Bienal de Literatura José Antonio Ramos Sucre (2015). Su poema “Sé del mar reventando contra un muro”, ganó el II Concurso Nacional de Poesía Rafael Cadenas (2017). Este año ha publicado la plaquette La primera huida es única (Los Poetas del Cinco Editora, Colección Poesía Naciente Venezolana Anhedonia, Santiago, 2018). En la actualidad realiza estudios doctorales en la Universidad Federal de Río de Janeiro.
Del libro Estatua de Sal (Venezuela, 2015)
El primer suicidio es único.
Siempre te preguntan si fue un accidente
o un firme propósito de morir.
Miyó Vestrini
La primera huida es única
siempre te preguntan cuándo vuelves
teniendo en cuenta la distancia repetida
algunos toman para sí lejanías más hondas
silencios y aporías
Cuando la huida se vuelve tótem
costumbre de los tristes
muy pocas son las preguntas ya
no importa cuándo vuelves
allá aquí acullá
opacidad si vuelves
La primera huida es única
luego absolutamente todo sucumbe al espejismo
de lo lejos
y todo es añoranza mimimi
todo es saudade blablablá.
Queda el hartazgo
la mueca de aquellos que asumen olvido
cuando dicen
despedida
infranqueables lenguajes del adiós
la fuerza más minusválida del abrazo.
La primera huida es única.

ERASMO SAYAGO HERRERA (San Cristóbal, Venezuela 1988). Escritor. Poeta. Estudiante de Educación mención Español y Literatura de la Universidad de los Andes. También labora como traductor freelance. En 2012 con su poemario breve titulado Nieve cálida, ganó en Mención Poesía el I Concurso de Escritores Noveles del Fondo Editorial “Simón Rodríguez”.
Inédito
Hasta luego Venezuela
Los cuerpos vencidos por las balas flotan hacia un casquete de hielo negro,
también sus gritos, las lágrimas de quienes los lloran, la aguja que les revolverá la carne luego de sus duermevelas.
Esperan ponerse de pie sobre el casquete y abrazar el resplandor que los cubrirá próximos al siempre;
anomia, amnesia, agnosia, afasia, que en alto virus tumefacto ordenan:
Lean la sección de sucesos o la página roja de los periódicos.
Recorran sus ciudades y mientras no aumenten o aumenten con ustedes la estadística
sientan la horizontalidad vida-muerte en sus pasos.
Viertan su respiración, pensamientos, alma y silencios en una rutina perfecta
luego amárrenla a una compraventa insaciable, cualesquiera sean sus ideologías.
Alejada de esa orden circular
ésta es una lengua que se escribe y agoniza
cuando el vientre de los símbolos patrios cojea reventado y extraviado a un lado de la
carretera.
Sus ojos ruedan por el asfalto, se salvan de ser aplastados por conductores que manejan por el hombrillo.
Si no puede esconderse, al menos corra
le digo al vientre antes de que se deslice por un barranco, lo pierdo de vista
se llevó casi todo lo que había discernido sobre él.
Me dejó un sueño negro con reflejos de agua
tal vez silencio abrasador en los ojos cuando se erigen los paisajes tatuados en la explosión de nuestros volcanes de luz
esos que no olvidan nada:
Los Andes, el Llano, el Delta, La Selva, la Gran Sabana, el Litoral, las Islas, el Centro, el Orinoco…
Bellas mujeres, poca familia y amigos; el canto inquebrantable de sus risas.
Los instantes, los instantes.
Estambul, Tánger, India, Nueva York, Tokio, Bogotá, Buenos Aires, Barcelona,
Madrid, Praga, Lisboa…
Son parte del sueño hecho rastro para que alguna vez yo vuelva a estar en el seno del vientre.
Que dancen hermanados en tu sangre lo percibido por ti, lo que lees, lo que escribes. No limites los paisajes y sus reflejos. Si al encontrarnos de nuevo me ves como estoy ahora, no tienes que darme nada, solo lo que tú quieras, lo aprendido, no lo que hayas ganado sino lo que hayas perdido.
No sé si este es el rumor de las olas que rompen en la bahía de Ítaca
que en Homero y Cavafy envolvió y proyectó hacia nosotros el corazón del viaje hecho
palabra
o acaso es el viento llameante de las palmeras en la Islandia de Montejo.
Creo en su voz que construye el cuerpo y el rastro de la obsidiana de niebla
suspendida en fracciones curvilíneas a un suicida que cae y asciende eternamente desde el Salto Ángel;
imagen en el punto de fuga de la carretera donde la sangre seca del vientre seguirá
haciendo todo lo que ha hecho siempre.
La noche termina
pero el amanecer se aleja hacia las lemniscatas del asfalto y el horizonte
ése es el eje de nuestros días
desde tal brecha esta lengua resiste al escribirse.
El concreto se vuelve murmullo
ante el ruido sordo de la materia primigenia que crece y crece en sus símbolos
hasta ser el crujido de las montañas que se levantan por primera vez
como las islas, los médanos, los desiertos, los Tepuyes, el agua que retumba en su retirada para formar el Llano…
Lo que no se detiene en los viajeros.
Los lugares intangibles en quienes no pueden viajar.
No te llamas patria
aun así, el vientre y la obsidiana adornan tu cuello.
Mis oídos son flores abiertas con tu voz que cristaliza lo que no podré ver ni siquiera en mis duermevelas:
Ve donde quieras cada vez que puedas, y te darás cuenta por qué “viaje” es indefinible aún fuera de sí mismo. No importa cuán distante estés de lo que llevo en mi cuello, no te sientas perdido, pues yo navego en la polifonía del viento y beso la frente de tus sueños. Tú lo escribiste sin necesidad de plasmarlo en algún lugar: los paisajes que te conmueven, las bellas mujeres, poca familia y amigos; el canto inquebrantable de sus risas, tu poesía; esas cosas pueden ser tu patria… El vientre y esta obsidiana también si lo deseas, pero mi nombre es otro…
Todos están en el brillo de mis ojos
en la fiebre de mi risa.
Vencen el espejismo de la caída y ascenso eternos, al fin amanecen en mí y se vuelven aves en vuelo que desploman sus ciudades de arena.
Ocurre más veces de las que se imaginan
espero que algún día se den cuenta de ello.
Me levanto del suelo empedrado.
Corro hacia el muelle y partes en tu barco
plena en luz crepuscular.
Tu despedida es tan breve que te nombro Manoa
cuya eMe es también a quien no puedo tener.
Tu estela ha desaparecido del mar.
El agua está demasiado quieta.
Solo queda mi susurro:
hasta luego
Venezuela.

SARA EMANUEL VILORIA (Maracaibo, Venezuela 1990) Licenciatura en artes plásticas en la Universidad Centroocidental Lisandro Alvarado. Comienza y desarrolla una investigación minuciosa en el plano bidimensional con el dibujo conceptual e ilustrativo y la acuarela, incursiona además en el dibujo digital. Relaciona su propuesta plástica con escritos propios, sumando el dibujo a la narrativa y la poesía, elemento distintivo en sus obras, en las cuales escribe para “sanar” la herida del lienzo. Ha publicado la plaquette Ebriedades circunstanciales (Los Poetas del 5 Editora, Santiago de Chile 2014).