
La pedagogía del mundo vivo: Imaginación ambiental y ecología cultural en Juan sin miedo de Ida Gramcko.
Por Gladys Mendía
Cuando Juan sin miedo apareció en Venezuela en 1956, todavía faltaban varias décadas para que surgieran la ecocrítica, la ecopoética o las humanidades ambientales como campos de estudio. La novela fue leída principalmente como una obra destinada al público infantil o como una narración poética de gran riqueza imaginativa. Sin embargo, una relectura contemporánea permite advertir en ella una forma de relación entre el ser humano y el mundo natural que desborda ampliamente esas categorías.
Desde las primeras décadas del siglo XX, buena parte de la narrativa latinoamericana construyó una poderosa imaginación del territorio. Obras como La vorágine (1924), de José Eustasio Rivera, Doña Bárbara (1929), de Rómulo Gallegos, La serpiente de oro (1935), de Ciro Alegría, Hombres de maíz (1949), de Miguel Ángel Asturias, o Los ríos profundos (1958), de José María Arguedas, otorgaron al paisaje una presencia decisiva dentro de la narración. En ellas, la selva, los llanos, los ríos o la montaña se convierten en fuerzas que modelan el destino humano, ya sea como amenaza, resistencia, misterio o ámbito espiritual. Sin embargo, Juan sin miedo introduce un desplazamiento singular dentro de esta tradición. La naturaleza no se nos presenta únicamente como el medio donde transcurre la experiencia humana ni como una potencia que debe ser enfrentada o soportada. En la novela de Ida Gramcko, el paisaje participa activamente en la producción del conocimiento. El bosque, el mar, las islas, los animales y las plantas además de acompañar el aprendizaje del protagonista, intervienen en él. La conciencia de Juancito se desarrolla junto a la naturaleza. El mundo más-que-humano deja de ser un objeto de contemplación para convertirse en interlocutor, inaugurando una forma de imaginación relacional que hoy puede leerse de manera particularmente fecunda desde la ecopoética y las humanidades ambientales.
Este ensayo propone leer Juan sin miedo desde la ecopoética, no porque Ida Gramcko hubiera conocido las teorías ecológicas contemporáneas, sino porque su novela construye una imaginación narrativa que dialoga de manera sorprendente con muchas de las preguntas que hoy plantean esos enfoques críticos. La hipótesis aquí es que la originalidad de la obra, además de su belleza en el ámbito del lenguaje o en su estructura poética, está también en la manera en que distribuye el conocimiento entre el niño y un mundo más-que-humano, donde animales, plantas, aguas, islas y paisajes participan activamente en la producción del sentido.
Humboldt y el nacimiento de una imaginación ecológica americana
Aunque Alexander von Humboldt, o Alejandro de Humboldt, como lo cita Ida Gramcko en su libro, nunca utilizó el concepto de ecopoética, buena parte de su obra inauguró una manera distinta de comprender la naturaleza. Frente a una tradición que clasificaba el mundo en objetos aislados, Humboldt propuso observar la Tierra como una totalidad dinámica, donde clima, geografía, vegetación, animales y seres humanos formaban parte de una misma red de relaciones.
Su influencia sobre la cultura latinoamericana fue enorme. Además de modificar la ciencia del continente; también transformó la imaginación literaria. Después de Humboldt, el paisaje americano dejó de ser un escenario exótico para convertirse en un espacio donde era posible comprender la unidad profunda de la vida.
Esta idea constituye un antecedente importante para aproximarse a Juan sin miedo. Aunque la novela no reproduce el discurso científico humboldtiano, comparte con él una intuición fundamental: la naturaleza es concebida como un organismo vivo cuyas múltiples formas mantienen relaciones constantes entre sí.
El paisaje como sujeto de conocimiento
Uno de los rasgos más llamativos de Juan sin miedo consiste en que el paisaje deja de desempeñar una función decorativa. El bosque, el mar, la isla, los animales y las plantas intervienen continuamente en la formación de su conciencia.
En gran parte de la narrativa occidental moderna el conocimiento pertenece exclusivamente al sujeto humano. El paisaje puede emocionar, amenazar o embellecer una escena, pero raramente participa en la producción del pensamiento. En Juan sin miedo sucede algo diferente. El aprendizaje de Juancito ocurre precisamente porque entra en relación con un mundo natural que constantemente modifica su percepción.
La novela desplaza así el centro del conocimiento. El niño aprende a partir de la naturaleza, con ella y, en cierto sentido, gracias a ella. El paisaje deja de ser objeto para convertirse en interlocutor.
Desde la perspectiva de la ecopoética contemporánea, este desplazamiento resulta especialmente significativo, pues rompe con la tradicional separación entre sujeto y naturaleza que ha caracterizado gran parte del pensamiento moderno.
Una imaginación relacional
Las humanidades ambientales comprenden el mundo como una red de interdependencias. Frente a una visión jerárquica donde el ser humano ocupa el centro absoluto, proponen pensar la existencia como un tejido de relaciones entre múltiples formas de vida y materia.
Leída desde esta perspectiva, Juan sin miedo presenta una notable imaginación relacional. Ningún acontecimiento importante ocurre de manera aislada. El viaje del protagonista se desarrolla mediante encuentros constantes con animales, árboles, aguas, islas y criaturas que participan activamente en la experiencia narrativa.
Esta estructura difiere de muchas novelas regionalistas latinoamericanas, donde la naturaleza aparece como una fuerza hostil o como un obstáculo para el ser humano. En la novela de Gramcko el paisaje no sucede esto. La naturaleza es un espacio de aprendizaje y de transformación mutua.
La naturaleza no domina al niño, pero tampoco es dominada por él. Ambos participan de una experiencia compartida donde el conocimiento surge de la relación.
Hacia una lectura ecopoética de Juan sin miedo
La ecopoética contemporánea propone estudiar no solamente la presencia de la naturaleza en la literatura, sino las formas mediante las cuales la escritura imagina nuevas relaciones entre seres humanos y mundo natural.
Desde este punto de vista, Juan sin miedo ofrece una propuesta extraordinariamente original. La novela distribuye la acción y el sentido entre múltiples presencias. El mar modifica el curso de los acontecimientos; la isla orienta el viaje; los animales acompañan la formación del protagonista; el bosque parece contener una inteligencia propia que no necesita expresarse mediante conceptos para transformar la experiencia humana.
En otras obras literarias se transfiere conciencia humana al paisaje. Juan sin miedo propone algo más sutil: un mundo donde el conocimiento emerge de la interacción permanente entre distintas formas de existencia.
Esta característica aproxima la obra a varias preocupaciones centrales de la ecopoética y del pensamiento posthumanista contemporáneo, aunque haya sido escrita mucho antes de que esas categorías fueran formuladas.
Una de las características más singulares de Juan sin miedo consiste en la manera en que redefine el proceso de formación del protagonista. Si la tradición del Bildungsroman clásico europeo —la novela de formación— suele representar el aprendizaje como el resultado de la interacción del individuo con la familia, la escuela, los maestros, los libros o las instituciones sociales, la novela de Ida Gramcko desplaza ese modelo hacia una pedagogía del mundo vivo. Juancito no aprende mediante discursos ni lecciones impartidas por adultos; aprende porque entra en relación con un entorno donde el mar, el bosque, las islas, los animales y las plantas participan activamente en su experiencia. La naturaleza deja de ser el escenario donde ocurre la aventura para convertirse en agente de la formación. Cada encuentro con el paisaje transforma la percepción del niño y amplía su comprensión del mundo. Desde esta perspectiva, Juan sin miedo propone una concepción del conocimiento que no surge de la separación entre sujeto y objeto, sino de una relación de escucha, intercambio y convivencia con un mundo más-que-humano. Esta forma de aprendizaje, basada en la experiencia relacional antes que en la instrucción, aproxima la novela a las preocupaciones contemporáneas de la ecopoética y de las humanidades ambientales, para las cuales el conocimiento no pertenece exclusivamente al ser humano, sino que emerge de las múltiples relaciones que sostienen la vida.
Para cerrar este breve ensayo, Juan sin miedo de Ida Gramcko, leída desde la ecopoética, las humanidades ambientales y el posthumanismo, revela una modernidad inesperada. Más que anticipar literalmente las teorías ecológicas contemporáneas, pone en escena una sensibilidad que hoy resulta profundamente afín a ellas. En este sentido, la obra de Ida Gramcko abre una vía de investigación prácticamente inexplorada dentro de la crítica latinoamericana y permite reconsiderar su lugar en la historia de la literatura del continente.
São Paulo, julio 2026.
BIBLIOGRAFÍA
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Zapf, Hubert. Literature as Cultural Ecology: Sustainable Texts. Bloomsbury Academic, 2016.

Gladys Mendía (Venezuela, 1975) Escritora y editora residente en Brasil. Traductora de portugués, formando parte del equipo de traducción del Atlas Lírico da América Hispânica (Brasil). Fue becaria de la Fundación Neruda (2003 y 2017). Participó en el Taller de creación poética con Raúl Zurita (2006). Ha publicado en diversas revistas literarias, así como también en antologías, las más recientes Temporary Archives, Poems by women of Latin America, ed. Juana Adcock y Jèssica Pujol Duran, ARC Publications, 2022, UK y Akute Routen poesía y prosa de autores latinoamericanos y europeos sobre las fronteras y las migraciones, preparada por la Dra. Rike Bolte y publicada por hochroth Verlag, 2024, Alemania. Sus libros más recientes son El cantar de los manglares (2018) y Luces altas luces de peligro (2022). Es editora fundadora de la Revista de Literatura y Artes LP5.cl y LP5 Editora (desde el año 2004), de Anasyrma: Video encuentros de Mujeres Iberoamericanas, de la Feria de Escritores y Editores Migrantes (FEM) y es Co fundadora de la Furia del Libro (Feria de editoriales independientes y universitarias, Chile). Como editora ha desarrollado más de veinticinco colecciones entre poesía, narrativa, ensayo y audiovisuales, publicando a más de 500 autores. Premio Internazionale D’Eccellenza “Divinamente Donna 2025” en la categoría Libro de autora extranjera con Apuntes de obsidiana. Antología personal.