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Sobre El desierto que cruzamos, de Victoria Benarroch. Por Yoyiana Ahumada Licea

La periodista, profesora universitaria, poeta, dramaturga y guionista venezolana, Yoyiana Ahumada Licea, nos comparte una reseña sobre su lectura de El desierto que cruzamos (LP5 Editora, 2025) de la escritora y terapeuta venezolana Victoria Benarroch.

Gladys Mendía 8 meses ago 56
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Cruzar es despertar hacia adentro: una poética de la transformación

Me he sumergido en el viaje- lectura por y con este poemario de la poeta y terapeuta, venezolana- sefardí Victoria Benarroch El desierto que cruzamos bellamente editado por LP5 editora el proyecto de edición, investigación y memoria de la poeta, editora y ensayista Gladys Mendía durante el primer día de una de las ceremonias más potentes del pueblo hebreo: Rosh Hashana. El año nuevo.

Me he ungido en las imágenes: luz, arena, agua, quietud, paisaje, sed, herida, silencio… Me entregué para ser atravesada por sus imágenes, quedé suspendida. Como si el universo contuviera la respiración. He repetido-  cuando vuelvo a su lectura-  en voz alta los relámpagos de misterio que conforman el cuerpo de este libro- todo poema siempre debe guardar un secreto, decía Ungaretti-

Estos versos emergen, como delicadas perlas, de una ostra. Versos depurados en la fuerza de lo esencial. Sin afeites. Sin artificios. Desprovistos de embozo. Siendo en sí mismos lo vivo.

Inicio mi desnudo    en brazos del universo dice la poeta

Dios habla en el vocablo desierto dicen los griegos. Se aleja del ruido. Abre el espacio para la vivencia de lo verdadero. En latín desertus  es lo deshabitado, lo yermo…  cuyo origen es la palabra deserere : olvidar o abandonar, conformado por de ( separar) y serere enlazar, trabar. De forma que todo desierto es un tránsito de olvido y a la vez de vincular y conectar. Un lugar de prueba y purificación

el regreso reconstruye

el amor que dejamos en la puerta

El encuentro fortuito de las estrellas

Es esta la segunda estación del recorrido. El cuerpo se hace dueño de la poética y sostenido desde la ingrimitud se dispara al cosmos.

El cordon se transforma

en un hilo invisible

que nos dejara siempre

con sed

Despojarse de lo superfluo en el tránsito. Es la tarea que asuma la voz que escribe. La poeta cruza, lo atraviesa y con su lance lleva al lector al otro lado de sí mismo. Cruza: atraviesa una cosa sobre otra. Una capa sobre otra…La poesia es eso que esta debajo del signo, de la palabra,  ese viaje a lo desconocido – que pone en movimietno millares de años y millones de corazones- como lo define Maikovski.

He tenido la suerte de estar cerca de la poesía de Victoria Benarroch. Por esos albures de la vida presenté su segundo poemario, La Memoria de los Trenes en el que la poeta parecía decirnos hay lugares que nunca se van de uno quedan suspendidos en el pasar – la impermanencia de la vida-  

Anteriormente, su primera huella fue Entretejido (ambos poemarios publicados por Eclepsidra)

La belleza abraza en este poemario que como el viento del desierto es inasible. Una superficie fisica y  determinante en la conformación imaginaria del pueblo judío. El desierto es travesía y a la vez sustancia de la cultura hebrea.

Diminutas piezas que, como relámpagos, estallan en el recorrido de esta travesía.

Imposible no prendarse de la impermanencia a la que intenta sujetar la palabra de la poeta.  Atraviesa la mirada y los sentidos. Cuatro estaciones, cuatro momentos del alma poetica.

El murmullo blanco de su rastro,  El encuentro fortuito de las estrellas , Llenarme de tu silencio y El desierto que cruzamos.

Llenarme de tu silencio

Aqui la poeta se vuelva sobre un otro. El anhelo es el verso, la sed, la espera de un algo que no llega, pero tan profundo que se vuelca hacia si mismo. Un pasaje fugaz, en el que se encuentran la paciencia, el olvido,  el enigma como petalos esparcidos de un deseo que no se alcanza.

Haces mi desierto    lo inundas

Te lleno de  mi/  para no vaciarme

El desierto que cruzamos

El desierto es un lugar de tentativa y como toda prueba es un espacio de transformación. El lugar elegido por Dios para fraguar la fe. Un espacio de alejamiento de aquello que se conoce. El horizonte va quedando detrás y el incierto espacio de lo que está por encontrarse se abre desde el lugar de la brevedad, el espacio, el aire y la incompletud del verso de Benarroch.

 El desierto a estas alturas del libro es el no -lugar de estallido del eros. Una pulsión contenida y más que contención es ahondamiento en la naturaleza misma del amor.  Una promesa incumplida en el otro que se renueva en sí misma. Un anhelo que se renueva en el deseo.

Esta última estación del poemario situa al lector en el illo tempore que entreteje el poemario y que hasta el momento es transversal en la obra de Victoria Benarroch: el desarraigo, el deseo y una honda intencion de re-ligar los fragmentos del misterio, el deseo, la persistencia. Este ultimo aliento de El Desierto que cruzamos  recorre el universo de la experiencia intima y misterica del amor- deseo, hacia la contencion de la condicion humana en el poema – columna de Kipur. El perdon, la suspension del tiempo y el mundo despues de la alquimia de la redencion- perdon- compasion deviene en vientre que se acompaña de una manera de comprender la naturaleza humana desde el corazòn.

Kipur es el canto de una puerta /

que penetra en la piel del cielo /

y anuncia con ternura un nuevo año

(…) las lágrimas caen     caen allí / con el sonido del shofar

/  en ese instante cada una se une / y el mundo    se transforma en vientre

Con este nuevo poemario Benarroch establece sus constantes: el tránsito-travesía, la brevedad y la limpieza de un verso potente. Un delicado trabajo de desnudez, una hendidura hacia el otro.

Yoyiana Ahumada Licea. Periodista (UCV) Magister Literae, profesora universitaria, poeta, dramaturga y guionista Autora de la obra teatral Gallegos: Selva, llano y palabra basada en la vida y obra de Rómulo Gallegos ( 2023, Editorial Sarrapia y Fundación Rajatabla.Ha publicado el poemario Ojos Quebrados Taller Blanco Editores ( Colombia 2022) y las piezas Polvo de Hormiga Hembra ( 2013- Editorial Eclepsidra – Sala Humboldt 2016 ) Milhojas bajo la lluvia (Creadoras Mujeres en Escena, 2022) Reinas sin corona (Texturas: 300 voces de la dramaturgia femenina venezolana, 2022) Silvia Plath: Matar al ama de casa, revivir la poeta ( 2021) Incluida en antologías poéticas nacionales e internacionales. Ellas (2024 editorial Editorial Dos Islas) (Poemas de 40 autoras traducidas al griego, italiano, inglés y catalán) Autora: Portugal y Venezuela 20 testimonios (Fundación para la Cultura Urbana, 2009) y Visionarios, alucinados e irreverentes (Ecuador, 2000) Guionista de TV. Docente de las cátedras Lengua Española I y II (Universidad Central de Venezuela) Miembro de El Círculo de Escritores de Venezuela y Asociación Venezolana de Crítica Teatral. Directora de Los Recitantes grupo de poesía performática.