
Poética de revelaciones. Aproximación a la Antología Rastro de luz de Donata Berra.
Quisiera que mi alma te fuera
ligera,
que mi poesía te fuera un puente
sutil y firme,
blanco – sobre el oscuro desorden
de la tierra.
Antonia Pozzi
Un rastro de luz, antología poética tiene dos particularidades en las que desearía detenerme: una es el carácter de ser una traducción en una edición bilingüe y otra es su cualidad de antología, ambas condiciones remiten a un trabajo de cuidadosa atención, escucha y selección por parte de la traductora y antóloga Isabel Teresa García, quien en el prólogo afirma que La traducción literaria es una cuestión de interpretación, de visión y de propósito. Esta afirmación da cuenta del riesgo y el gozo que comporta el ejercicio siempre complejo de traducir, y aun más tratándose de traducir poesía. Oficio que ofrece tanto limitaciones como libertades y aperturas, ir por la senda de la literalidad o de la perífrasis, o de combinar ambas.
El original es infiel a la traducción.
La célebre frase de Borges nos ubica en la difícil circunstancia a la que se enfrenta el traductor, asumirse infiel o propiciar la infidelidad del original, emprender una re-creación del texto o crear un nuevo texto, en todo caso, la traducción no es solo trasladar de un idioma a otro. Traducir viene del latín traducĕre, que hace referencia a “hacer pasar de un lugar a otro”, sin embargo, este traslado está condicionado a que el traductor sea escucha y se deje atravesar por la corriente fluida de significados, imágenes y ritmos que lleva consigo el idioma y sus posibilidades lingüísticas. Algunos consideran al poeta como un traductor, en tanto traspasa sentidos y significados de una lengua inasible a una convencional. En este caso, la traductora es también poeta, oidora de la tierra, y se ha convertido en cuenco para recibir el trasvase de la poesía de Donata Berra, cuya palabra está sostenida en la sonoridad y musicalidad de la lengua italiana, un discurrir poético envuelto en pura sensorialidad y sensualidad, que nos acaricia con el erotismo de sus consonantes dobles y susurrantes, cabalgamientos, aliteraciones, juegos sintácticos, cadencias y acordes, que nos conducen a privilegiar la musicalidad de los textos sobre la confluencia de significados e imágenes. No debe ser casual que el poema de García Lorca Arbolé, arbolé haya dejado una impronta determinante en Donata, dada la abierta musicalidad del romance, en el cual el sobrio idioma español se deja envolver del cante andaluz. Entonces, esta poesía de Berra suma un factor de mayor dificultad en la traducción, que la poeta García sortea con singular maestría, ella misma expone en el prólogo cómo ejecuta este fino trabajo de trasvasar, tratando de conservar la esencia poética tanto como la idiomática, de qué manera se une al canto de Donata, consciente de los riesgos del sorteo experimental de omisiones y énfasis, citando de nuevo a Borges.
Busco aquí y allá como a la caza de arándanos
La palabra Antología viene del griego anthos que significa flor y legein que se relaciona con recoger o seleccionar, de tal manera que podríamos decir que la arqueología de la palabra nos remite a la naturaleza y con cierta labor de floristería. Tendríamos que concluir que traducir y antologar suponen formas de atender y cuidar el lenguaje, podarlo, distribuir en grupos, buscar aquí y allá, ir a la caza de los frutos, apreciar su forma, saborear su pulpa. La poeta García advierte que no han sido seleccionados dentro de la linealidad de Cronos, sino en la circularidad de lo femenino. Se trata de que …el tema de uno abriera el siguiente como si de una muñeca rusa se tratara… Entonces, el propio poema favorece la aparición de otros, de tal manera que los conjuntos de poemas van siendo alineados como las uvas, los piñones o los arándanos.
los racimos se han azucarado al sol.
Adentrarnos en la poesía de Donata Berra es acceder al bosque, con toda la carga semiótica y mitopoiética que esto significa: arándanos, pájaros, uvas, hortensias, helicrisos, el río,destellos de sol, las sombras, son parte de esta multitud de imágenes sonoras que adquieren ritmo y danzan ante el lector con sus seductores versos de fraseo impecable; leer a Donata es trasladarse a la poesía italiana clásica, a la antigua y también a la más reciente, a Petrarca o Ungaretti, Leopardi o Antonia Pozzi; la poeta nos abre caminos con una refinada elegancia, sin ahorro en el lenguaje, como no lo hay en la experiencia de inmersión en la naturaleza, no hay goteo sino un cosmos poético que se expande a merced de la utilización de versos exuberantes, que traspasan las lindes del bosque, del entorno, que es más bien umbral a la intimidad de la poeta, tan intrincada y pródiga como el paisaje que se convierte, por obra y gracia de la maestría poética, en paisaje anímico e invita y resuena en la subjetividad del lector, quien termina siendo absorbido por ese bosque de palabras que imantan, revelan, seducen , asombran, invocan. Su poética es de revelaciones. Nos ubica en la mística de la naturaleza, exhibiendo una embriaguez que evoca la experiencia eleusina.
yo he recogido los piñones / y los he puesto en fila uno a uno
La poeta recoge las palabras- piñones con actitud entre lúdica y mística, con memoria dilatada y el murmullo indescifrable configura la hoja de ruta de este tránsito poético que es seductora invitación:
Y ahora ven, entremos juntos en este invierno,
será una estación de abandonos y reticencias,
mira: las sombras que creíamos imaginarias,
o arrastradas de vuelta a las márgenes del bosque,
vuélvete: avanzan a nuestras espaldas.
Nos deja la inquietante certeza de un más allá o un más acá en lo percibido. Su lenguaje poético es tregua ante la inminencia del dolor, la muerte, la soledad; nos invita a despertar en esta tregua de aliteraciones y cabalgamientos sintácticos que la traductora nos ofrece , asumiendo el riesgo de ser fiel a la sonoridad , al mismo tiempo que a re-crear el verso , acercándonos con igual asertividad a la existencia en tanto devenir tumultuoso.
in cembri, larici, laghi, a eco
per perdersi poi, lasciare
noi, qui, fuori misura
…en cembros, lárices, lagos, en eco:
para luego perderse y dejarnos
aquí, desmedidos
scorre sontuoso il fiume
Versos como estos tienen capacidad de invocación, sinestésicos, devuelven a la palabra su potencia mágica primordial unificando forma y contenido. ¿Cómo no sentir el discurrir del río, escucharlo? corre suntuoso el río, dice Isabel.
Las imágenes proponen una poética donde la palabra se desliza, se escurre y no parece ser suficiente para contener el excedente de significado …¿Acaso la poesía no es aquella región de arándanos y reticencias, acaso la palabra no es arrastrada de vuelta a las márgenes del bosque?
Nos invita entremos juntos
el primer juego tuyo era
el escondite, pero alguien siempre
se encargaba de revelarme
que la naturaleza
es refractaria a la metafísica.
¿No es acaso la poesía un ejercicio de búsqueda, donde el hallazgo es epifanía? Donata Berra emprende la búsqueda valiéndose de sensorialidades revestidas de aristocrática voluptuosidad que evoca al clasicismo.
que yo siempre te buscara en otro sitio
pero nunca donde tú estabas.
En este punto, evoco a María Zambrano con la potente imagen del Claro en el bosque, lugar metafísico donde todo es alusión, todo es oblicuo, al cual se accede de súbito y luego no encuentra nada, nada que no sea un lugar intacto que parece haberse abierto en ese solo instante y que nunca más se dará así. (…) Ligeramente se curva la luz arrastrando consigo al tiempo. Esta luz la hallamos continuamente en Donata, aun en el conjunto de poemas que suceden a Rastro de Luz; en ellos su palabra se torna más íntima, se vuelca hacia la experiencia subjetiva , a la erótica del encuentro amoroso, donde sin embargo, la impronta del destello en el bosque persiste.
Ven, descansa, quiero acariciarte de oscuridad
EL erotismo en la poeta Donata es epifanía en el ámbito del cuerpo- bosque, cuerpo luna, cuerpo mar. Se hace tangible la poética de revelaciones que propongo como sustento a su quehacer poético. Qué tu cuerpo sea siempre un amado espacio de revelaciones, decía Alejandra PIzarnik.
el cuerpo cada vez más blanco, pero
sobre toda la tersura de la piel
tus manos, de nuevo,
espuma y resaca,
jugo salino…
La poeta sostiene la búsqueda de hallazgos dentro de una percepción totalizante que desemboca en acercamientos a un tipo de experiencia mística que tiene como punto de partida la voluptuosidad y el ritmo, tal vez en el sentido que los antiguos atribuían al canto como invocación y umbral hacia el misterio. Tal unidad propicia el Claro del bosque, la consciencia ampliada en destellos, el hallazgo, que aceptando nuestra evanescencia, persigue el rastro de luz en la experiencia amorosa y en la honda percepción de la belleza del mundo, aun con sus registros sombríos, y tomar conciencia poco a poco de una nota oscura. Aceptar nuestra cualidad de rastro de luz en medio de la oscuridad. Aceptar que la voz puede ser ciega pero nunca sin sonoridad.
con ambas manos te acaricio de oscuridad
hasta que la voz enceguezca
Ana María Hurtado
Octubre 2025.
Ana María Hurtado (Venezuela, 1960) es poeta, escritora, ensayista, médico psiquiatra y psicoterapeuta egresada de la UCV. Docente y conferencista; ha publicado en revistas literarias, de arte y de psicoanálisis. Premio de narrativa Julio Garmendia (UCV, 1984). Poemas suyos figuran en múltiples antologías. Colabora con la Revista de la ANLE y es articulista de Pasión País (gestión emocional). Conduce entrevistas a poetas en Cultura Mundis. Miembro del Círculo de Escritores de Venezuela; invitada al Salón de la Poesía, FIL Guadalajara 2024. Poemarios: La fiesta de los náufragos (2015), El beso del arcángel (2018, con Leonardo Torres), El árbol que en ella muere (2023), La única inocencia (2023) y El Reino (2024).