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Tres poemas de Úrsula Alvarado

Úrsula Alvarado Noblecilla. Lima, Perú – 1979. Licenciada en Administración de turismo por la UNMSM, gestora cultural por el Programa de Extensión Profesional MALI/UNESCO y escritora. Ha publicado en poesía «Metamorfosis inversa» (Vagón Azul Editores, 2015), «Canto a la hoja que cae» (Hanan Harawi, 2021) y «Albas a Orfeo» (Pájaro de fuego Ediciones, 2022).

Gladys Mendía 2 años ago 281
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Úrsula Alvarado Noblecilla. Lima, Perú – 1979. Licenciada en Administración de turismo por la UNMSM, gestora cultural por el Programa de Extensión Profesional MALI/UNESCO y escritora. Ha publicado en poesía «Metamorfosis inversa» (Vagón Azul Editores, 2015), «Canto a la hoja que cae» (Hanan Harawi, 2021) y «Albas a Orfeo» (Pájaro de fuego Ediciones, 2022). Ha escrito y producido el documental «Una ciudad como yo» que explora la relación entre poesía, mujeres y espacio público. En 2023, fue gestora y curadora de la instalación poética «Pulsaciones» en Casa Fugaz de Monumental Callao. Es fundadora y directora de la asociación cultural Poesía en la ciudad.

VISITA MÉDICA

«Oh luminoso Apolo

tú hombre, tú héroe, tú Dios»

LUIS HERNÁNDEZ

Esta mañana Apolo ha llegado aprisa.

Soy su visita más urgente y como obsequio

recibo códigos inentendibles y arcaicos,

metáforas con pésimo sentido del humor

pues no huyen los huesos ni se evapora la sangre,

no se destruye un ser que permanece alerta.

Como río discreto una lágrima se libera

y en la desembocadura perfecta de mis orejas

un supuesto sosiego encuentra.

Sístoles y diástoles se atropellan sin engranarse,

ha dejado de pertenecerme el corazón.

Es el monitor de signos vitales

prolongación de mi cuerpo deshecho

que bajo la sábana blanca

 —blanquísima

con olor a creolina

se transforma.

Mi epidermis oscurece como un embrión vegetal

que desordenado se multiplica y crece

invadiendo el espacio frente a mis ojos.

Mis raíces se asustan,

penetran el subsuelo.

Me desbordo en cada grieta que nace.

Mis extensiones pronto toman paredes,

desencajan puertas recelando quicios y goznes

explotando las ventanas.

Con engañosa calma me manifiesto.

Soy un gran roble aferrándose

a esta cama milagrosa.

ELOGIO DEL HASTÍO

Ángel de la esperanza y los calendarios,

¿conoces la desesperación?

ANNE SEXTON

Frente a mí el desayuno se derrite

como el espacio del recinto que lo contiene.

Los árboles me han dejado de hablar.

Gasto tiempo en nimias distracciones:

Me convierto en barro,

en docenas de raíces que tejo y destejo.

Exploro bajo la arcilla y cosecho cuarzos lilas,

ópalos transparentes ante mi asombro.

Como pececillo ansioso

el tiempo escapa de mis muslos

ciego, líquido y sediento.

                        ¿Cuánto más mis vértebras sin danza y fuego?

Erróneas como el miembro extirpado que palpita

o las desgarradas alas de una mariposa,

ante la palabra vuelo se enervan.

A muchos kilómetros,

una ola que muere en la orilla

trae consigo la voz del mundo.

Lejos de mojar mis pies en ella,

ofrendo mi cuerpo a quien pueda seguir luchando

con los huesos que me faltan.

CICATRIZ

Con destreza de artesano

maquillo el defecto,

pero en la reincidencia descubro

el versículo perdido.

Cubrirse del frío no desaparece el invierno.

Incómodo a la vista y al tacto

un heroico tejido ha migrado

de una coordenada                    a otra

en mi propio cuerpo.

Yo soy esta cicatriz que dice no.

Abatida la tormenta, será el amor

como el del navegante al barco maltrecho

que lo llevó a buen puerto.

Repetiré con mi herida

la misma historia del barco y su marinero.

Negar la belleza del navío sería mezquino,

una ofensa torpe e imperdonable.


De «Canto a la hoja que cae» (Hanan Harawi Editores, 2021)