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CONVERSACIÓN CON FLORENCIO QUINTERO

Gladys Mendía 5 meses ago 92
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Poeta, dibujante y médico cirujano (Universidad Central de Venezuela, 2004), psiquiatra (Hospital Universitario de Caracas; UCV, 2009), psicoanalista (egresado del Programa de Estudios Superiores de Psicoanálisis de Orientación Lacaniana del CID-Las Mercedes, 2004). Ha publicado en Poesía: Divertimento (Monte Ávila Editores, 2005). Muchedumbre de Uno (Editorial Equinoccio, 2011). La Melancolía de Hércules (Diario de Italia) (Editorial Eclepsidra, 2021). La seriedad del niño que juega (El Taller Blanco Ediciones, 2022). Se ha hecho merecedor de los premios: primer lugar del Concurso Nacional de Poesía para liceístas, organizado por la Casa de la Poesía Pérez Bonalde (1997) con su poemario Orgasmo Cósmico; primer y segundo lugar en el I Concurso de Poesía Vargas, Organizado por la Escuela de Medicina J.M. Vargas de la UCV (2001), con sus poemarios Retórica de lo Mundano y Nostalgia del Vuelo, respectivamente; ganador del III Concurso para Autores Inéditos de Monte Ávila Editores (poesía, 2005) con Divertimento. Algunos de sus poemas se encuentran publicados en los vólumenes: En Obra. Antología de la poesía venezolana (1983-2008) realizada por Gina Saraceni (Editorial Equinoccio, 2008); Antología de Joven Poesía Venezolana, (edición bilingüe castellano- árabe, Universidad del Líbano, 2009); 102 poetas. Jamming (OT editores 2014); Destinos portátiles. Muestra de poesía venezolana reciente (Vallejo & Co., Lima, 2015); Tiempos grotescos (Revista Ritmo, UNAM, México, 2015). Fue columnista y dibujante de “Zuplemento”, revista de cómic e ilustración en Venezuela.

Entrevista a Florencio Quintero.
Por Gladys Mendía.

GM Buenas tardes, Florencio. Es un placer tenerte aquí para hablar sobre tu vida, obra y el más reciente libro que has publicado, la antología personal, De risas y asombros. Para empezar, cuéntanos un poco sobre tus primeros años y cómo te iniciaste en el mundo de la poesía y las artes.

FQ Tengo la gracia de provenir de una familia de lectores.  En mi casa existía una biblioteca amplia y variopinta, la poesía tenía por supuesto su lugar. Mi abuelo materno y mi abuela paterna componían sus versos. De igual forma, mi padrino de confirmación, médico también, hacía sus ejercicios de vate. Así que el interés por la palabra escrita y su poder transformador se generó muy temprano. Comencé muy pequeño mis pininos con la escritura, a los 5 años realizaba  libritos ilustrados con mis personajes favoritos, el primero fue una aventura del Zorro donde se casa, tiene hijos y todos devienen en una suerte de familia de nobles justicieros (jajajaja), posteriormente, con el descubrimiento de la lectura “seria”  (que en mi caso fue a través de las novelas de aventuras y policíacas, alrededor de los 7 años: Salgari, Defoe, Conan Doyle, Stevenson; por nombrar algunos)  los libritos ilustrados mutaron hacia pergeñar historias, de más largo aliento,  con mis personajes favoritos: recuerdo haber hecho unos cuantos cuentos protagonizados por Sherlock Holmes. Sin embargo, por el antecedente que comenté antes, la poesía siempre estuvo allí presente: la lectura de poemas por parte de los familiares que señalé, o bien la declamación en una reunión social de algún poema que les era caro a su afecto (Mi abuelo materno, Pepe, recitaba de memoria muchos de los poemas del repertorio poético realizado por Luis Edgardo Ramírez). El acercamiento a la poesía de una forma más seria se inició en la adolescencia. Mi primer poema “formal”, por ponerle un epíteto, data de mis 13 años; desde allí no paré. La traslocación de la forma de mirar y enunciar sobre lo ordinario, que implica la poesía, me subyugó y lo continúa haciendo. Tuve la fortuna de recibir mucho reforzamiento positivo, de mis familiares, que tenían en alta estima esta actividad y también del medio literario; tuve la suerte de recibir un premio en el primer concurso que participé; ese fue un gran espaldarazo.

GM ¡Qué interesante comienzo! Y luego, decidiste seguir una carrera médica. ¿Cómo lograste combinar tu vocación artística con tus estudios de medicina y psiquiatría?

FQ Así como lo literario ha estado presente en mi familia desde muy temprano, también lo médico: mi mamá es pediatra y mi papá es ginecobstetra. Por consiguiente, la medicina siempre fue una opción, desde la impronta de mis padres que con su quehacer ayudaban a las demás personas y tenían una vida muy digna. Sigo pensando que la escogencia de carrera universitaria es una decisión que se nos presenta muy temprano en la vida. En mi caso, dada la influencia, era natural que contemplase los estudios médicos (mi otra opción, en aquel momento, era irme al exterior a estudiar filología). Cuando le manifesté a mis papás que iba a optar por Medicina, mi mamá se sintió muy orgullosa, mientras que mi papá se tornó angustiado: Estás seguro de eso, tú eres un humanista, un artista; medicina exige muchos sacrificios…, me dijo. De algún lugar que no se muy bien explicar hasta ahora surgió mi respuesta: no te preocupes papá que yo deseo ser psiquiatra. Mi papá se tranquilizó con eso y yo estoy muy agradecido a esa suerte de impromptu signado por el inconsciente y los hados, que definió mi futuro como psiquiatra. Hice toda la carrera médica orientado hacia la psiquiatría, que sigo pensando que es la disciplina que me permite conjugar de manera más virtuosa mis intereses humanistas y científicos.

Durante mi formación como médico tuve la dicha de conocer las enseñanzas del psicoanalista Francés Jacques Lacan. Una de sus frases más famosas es: “El inconsciente está estructurado como un lenguaje”, así que imagínate mi seducción ante la posibilidad de “curar” a través de la palabra con un corpus teórico donde se le daba primacía al hecho lingüístico. Así que comencé a formarme como psicoanalista en paralelo a mis estudios médicos, pero eso ya es otra historia….

GM Fascinante. Ahora hablemos de tu último libro, De risas y asombros. ¿Qué inspiró esta obra y cómo la describirías en tus propias palabras?

FQ De risas y asombros es una obra que se gestó durante un largo período de tiempo. Contiene mis 7 primeros libros de poesía compaginados, 5 de ellos inéditos hasta este momento. Al releerlos como una sola estructura me percaté que dan cuenta de un diálogo sostenido con el lenguaje poético desde mi personalísimo proceso vital. Como creo en la poesía, en la transformación, y aún más en el poder transformador de la poesía; pienso que pudiera, más allá del hecho estético, tener una utilidad para algunos lectores. Deseo fervorosamente que sea así.

Confieso que, con muchos textos, me siento hoy distante. Sin embargo, esencialmente sigo siendo el mismo personaje.

 En estos momentos vertiginosos, pienso que una apuesta hacia lo más medular es necesaria. Si suscito en el lector risas y asombros, me daré por servido. 

GM Es realmente conmovedor. ¿Cuál crees que es el mensaje central que los lectores pueden extraer de De risas y asombros?

FQ Deseo, apelando a lo más primario, que les permita reposicionar la levedad y el jolgorio como elementos fundacionales y subrayar, a través de la experiencia poética, la vieja máxima socrática de “conócete a ti mismo”.

Que los invite a iniciar o continuar el inagotable proceso de autoconocimiento.

GM En realidad es una obra profundamente enriquecedora. Finalmente, ¿qué proyectos futuros tienes en mente en términos de tu carrera como poeta y escritor?

FQ Espero en los próximos meses revisitar mis cuadernos y las hojas sueltas (muchas de ellas reversos de récipes médicos) para estructurar un par de libros de poesía nuevos. Ya estoy en ello…

GM Gracias, Florencio, por compartir tu historia y tu obra con nosotros hoy. Les recordamos a nuestrxs lectorxs que el libro De risas y asombros de Florencio Quintero está disponible a través de la plataforma Amazon para aquellos que deseen explorar su poesía y reflexiones sobre la vida. ¡Muchas gracias por tu tiempo!

FQ Gracias a ti Gladys por tu denodado y sensible trabajo como editora y artesana de la palabra. Aludes de bienaventuranzas y hemorragias de alegría para todos.