
Carlos Fonseca Grigsby. Managua, Nicaragua, 1988. Poeta, cuentista, traductor y ensayista. Con dieciocho años fue ganador del Premio a la Creación Joven Fundación Loewe 2007 por Una oscuridad brillando en la claridad que la claridad no logra comprender (Visor, 2008), convirtiéndose en el autor más joven en la historia del premio. En el año 2020 se convirtió en el ganador del Premio de Poesía Ernesto Cardenal In Memoriam «Juventud Divino Tesoro». Acaba de publicar Rilke y los perros (Visor, 2022). Es doctor en Literatura Hispanoamericana por la Universidad de Oxford.
Selección de Gladys Mendía
Abril
Olvídense de Eliot. Ya no se trata
de los oscuros movimientos
de la tierra, de raíces o la angustia.
Abril es el mes de las balas
que siguen viajando en el aire.
Abril es el mes que no se acaba
va comiéndose a los otros
en el calendario.
Por eso este diciembre es abril
y mañana cuando sea enero
también será abril
así como febrero
será otra vez abril.
Y las balas
ahí están
en el aire
todavía
suspendidas
en su vuelo
hacia la cabeza de un niño
—la bala quiere leerle
los pensamientos—
que aún va a la escuela
quiere ser bombero
y le gusta el atletismo.
Abril es el mes que no se acaba.
En la Selva Lacandona
Porque eres el escritor y la escritura;
el autor de tu héroe y el héroe
de tu autoría. Por eso eres tan atractivo
para la literatura, le dije.
Ese mediodía de zumbidos
el hombre del pasamontaña
con el reloj de la injusticia en un brazo
y el reloj de la justicia en el otro
fumaba su pipa histriónica
y en la nube de humo
yo veía todas las luchas
el humo rojo de las masacres.
Y me habló de sus años
en la lucha sandinista, y de esa otra
—más pequeña pero también
más feroz— resistencia indígena
de un lugar llamado Monimbó
y de cómo la Izquierda ya no existe:
es una palabra de un lenguaje muerto
pues ya todos nos traicionaron.
Mientras tanto el humo
escribía sus volutas en el aire
imposibles de leer.
¿Y cómo te sientes ahora?
Como un pájaro
atrapado
en un aeropuerto.
Secretos
-en ese momento
en que aún no sos poema
y podéis temblar sin yo antes
haberte dado el temblor
-en esos instantes
en que todavía soy tu dios creador
de sensibilidad extra-ordinaria
y espléndido don literario
Cuando tu boca ante mí
es simplemente tu boca;
eso no se entrega a la literatura
Ese gozo es mío.
Rilke y los perros
I
En una foto aparece Rilke junto al matrimonio Rodin
y dos perros. El poeta parece más cercano
a uno de los canes que al escultor, su ídolo entonces.
¿Por qué? Rodin es el arte mismo; el perro es más humano.
Rilke los mencionó en sus cartas
escribió poemas sobre perros
y los tuvo también como mascotas.
Entre ellos, consideró a Prinz y a Lord
dos amigos de verdad.
II
Hoy vi por la calle un bulldog francés,
negro, de rostro amistoso, a pesar de
su personalidad tímida y nerviosa.
Su dueña vestía una sudadera rosa
y para ella —claramente— pasear
a su mascota es hacer ejercicio.
(El collar del perro también era rosa.)
Reparé en esa suerte
de colonización de una especie
con perversidad cristiana:
deformar al otro
a imagen y semejanza
de uno mismo.
Consideré las alergias con las que
tienen que vivir, los dolores
en las articulaciones, los problemas
oculares. Todo para nuestra satisfacción.
Me desdigo sin embargo al confesar
que hay razas cuya belleza admiro.
El Chow Chow, cruce entre león y oso,
antiguo guardián de templos budistas.
Las razas siberianas, verdaderos perros lupinos.
O los cobradores dorados, mejores nadadores que yo
y seguramente mejores amigos.
Además, siempre me ha divertido
que los perros bajitos se comporten
como los hombres bajitos
siempre ladrando
para compensar por su estatura.
III
A Rilke le parecía aborrecible
cómo los hemos vuelto tan dependientes de nosotros
en patetismo consuetudinario. El perro de hoy
vive al filo de su propio ser: mirada y hábitos
humanizados hasta la aberración.
Después, cuando ya iban de vuelta,
la dueña tiró de la correa con fuerza
mientras el bulldog descubría un árbol
con su hocico, que para ellos debe ser
más que una mano.
Me acordé de aquel Goya
el del perro hundiéndose
en dunas tenebrosas
—dunas del amor humano.