Menu

SOBRE KAIRÓS. POR JOSÉ CABRERA ALVA

Palabra pluralVladimir Queiroz. Kairós.Santiago de Chile: LP5 editora, septiembre de 2022.             La pluralidad es el sentido del poema. ¿La pluralidad es el sentido del poema? Sin duda, la polisemia

Gladys Mendía 1 año ago 60
Compartir:

Palabra plural
Vladimir Queiroz. Kairós.
Santiago de Chile: LP5 editora, septiembre de 2022.

            La pluralidad es el sentido del poema. ¿La pluralidad es el sentido del poema? Sin duda, la polisemia ha nacido con la poesía misma. Como su hermana gemela se ha mirado en ese espejo que ha refractado la palabra para hacer de la visión, lo múltiple a cada instante. Sin embargo, pocas veces, lo plural se ha manifestado de manera tan destellante y multiforme como en este libro de Vladimir Queiroz. En este libro, incluso los contrarios se conjuntan. Todo es uno como el mundo mismo, pareciera decirnos el yo poético.

            El yo poético une elementos de la más diversa índole. Elementos que, incluso, pueden parecer incompatibles. En el poema “Babel” se señala: “No sé qué me emociona / en la intriga de los extremos”. En ese sentido, “las aguas del habla” pueden mostrarse turbias, para después alcanzar “la luminiscencia / esperada del cristal”.

            Otro tanto ocurre con la falsa dicotomía pasado / futuro. El futuro, al fin y al cabo, requiere de pasado. Se dice en este libro: “Volved tiempos idos”.

            En esa medida, uno podría estar tentado de calificar a este poemario como bifronte, si no fuese porque esos dos opuestos rostros conforman uno solo.

            Este conjunto de poemas es tan plural que puede hacer converger al cóndor de los Andes con “los pinceles de Mattise” o a Ícaro con Manet. Se puede, en esa medida, también aludir al cosmopolitismo del conjunto. El cosmopolitismo se vuelve así, también, un espacio de conjunción de lo diverso, el yo poético dice: “Yo que caminé con los camellos por el desierto (…) / Hoy subo la cuesta de Gales.”

            Los contrarios que se unen también se conjuntan en el poema “Sabana”. Se dice al final del texto: “en la plenitud de la vida y la muerte”. Vida y muerte son complementarias, la una no existe sin la otra. El caos se transforma en eros, la destrucción en construcción y viceversa. Tal como se manifiesta, por ejemplo, en el poema “Kaos”.

            También encontramos una conjunción de contrarios en el notable poema “Batracio”. Se dice primero: “Batracio innoble” y, más adelante, con relación a él: “Sola las musas reconocen y aplauden”.

            Al fin y al cabo, se deconstruye la falsa imposibilidad de unir a los opuestos. De lo que se trata es de, siguiendo al yo poético: “sacudir los cimientos de lo establecido”. Se trata, podríamos decir, en este libro, de mirar de manera diferente y así ir: “penetrando el bosque”.

            Si bien se puede hablar de un juego de misterio y de máscaras, también se puede mencionar la caída de las máscaras. Cuando caen las máscaras, también la degradación física cobra lugar.

            Por otra parte, lo mitológico es también una constante en este poemario, tal como ocurre con el poema “Fénix”, pero con una mirada totalmente nueva, una mirada que puede observar, por ejemplo, en el poema siguiente “Cáscaras”, cada elemento que se encuentra en la superficie, tal como ocurre cuando se incide en “la corteza” para finalmente señalar: “un atropello de manos y pies / que pisan los cascos antiguos / que pasaron”. Aunque de lo que se trata en el fondo es, como se señala en otro poema, de: “descubrir qué hay detrás de la mirada.” Hay que saber mirar, nos sugiere el yo poético. En el poema “Camino” se dice: “El camino incierto que ves a través de las brumas / que los que saben espiar los signos (…)”.

            Al fin y al cabo, desnudo ante los signos, el yo poético estructura y desestructura el ritmo de una tierra que emerge anunciando la vorágine de unos versos a los que no les basta el pasado, sino que lo deconstruyen en mágico futuro. La visión de este poeta busca el perfume perdido, pero lo hace imitando al amanecer, es decir, buscando la liberación auroral de la palabra.

             Penetrando en el bosque de lo profético, vislumbramos las ruinas del deseo de la piel.

            Uno lee este deslumbrante libro, navegando en delirio ancestral, con la sensación de que la mágica pira del amanecer de los tiempos sigue encendida.

            Sea propicio al lector este numen que, desde el misterio de las máscaras, une a los sueños, los cantos de lo divino y lo profano a un tiempo.


José Gabriel Cabrera Alva (Lima, Perú, 1971) Estudió Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Fue director de la revista de literatura Ajos & Zafiros. Ha publicado los poemarios El libro de los lugares vacíos, Canciones antiguas, Ombligo de ángel y Del mal amor. Poemas suyos han aparecido en diversas publicaciones nacionales e internacionales, revistas especializadas y diarios, así como en muestras antológicas. Ha traducido, además, a diversos poetas en lengua francesa y ha realizado estudios de Artes Plásticas en la Pontificia Universidad Católica del Perú y en el Centro Cultural de la Universidad Nacional Federico Villarreal.


                                              

Si estás en Estados Unidos, puedes adquirir el libro a través de este enlace