Maestra en letras por la Universitat de Barcelona, España. Es escritora, investigadora, poeta, ensayista y académica. Doctorada por el Instituto Mexicano de Líderes de Excelencia (2018). Directora del centro de estudios sobre la mujer en la Academia Nacional de Historia y Geografía (ANHG) y directora del festival La mujer en las letras de la ANHG UNAM. Codirectora de la Editorial Floricanto, A.C. y directora de La Casa Estudio de Crítica Literaria CDMX. Autora de 14 libros de poesía y un libro de ensayo, Anatomía del Erotismo en Griselda Álvarez. Dirige el Taller de Creación Literaria “Alicia Reyes” en la Capilla Alfonsina (INBAL), y es directora del ciclo de conferencias “La poética de la inteligencia” en el Museo de la Mujer (UNAM). Creadora y coordinadora del ciclo Poesía en voz de sus auroras en el Museo de la Mujer UNAM. Coordina el programa poéticas de la inteligencia en “Mujeres a la tribuna” IMER. Corresponsal de la revista Literarte Bilbao, España. Autora de artículos sobre literatura en revistas y periódicos nacionales y extranjeros, estudiosa de las nuevas formas literarias.
CICUTA DE TIEMPO
Dialogo con los muertos
para ver al otro lado como un ciego,
recorro la senda indescifrable
prisionera de mi cuerpo,
de esta sombra que me busca en la memoria.
De algún modo dispongo mi esqueleto
en el intrincado paso de imágenes y nombres,
pero sueño también
y me revelo
en la desmesura del instante,
en la cicuta del tiempo.
Bajo el sigilo de la acera
escucho el resonar de un diálogo involuntario,
la ociosa espera
para moverme en la vasta noche silente
y olvidar el sueño último,
el polvo de universo intolerable
que acumula el pasado
esa luz que se apaga
trazando voces desde otra puerta.
Son las mismas caras,
rostros fugitivos comiendo el pan de otros
y en su sopor infinito
penetran mi infatigable desnudez
en transparencia.
PALABRA INERTE
Afuera está
la espera interminable,
la indiferencia y el polvo,
el instante de haber muerto,
la música delgada
y la calle endurecida.
Apenas mueve el horizonte
esta oscuridad para volver al relámpago
mudo de la angustia
donde habitamos.
Enemiga de la luz
y del sonido
aprisiono tu mensaje en mi garganta.
ARQUETIPOS
I
Luego está vivir con uno mismo,
en mano propia abandonar los sueños,
vencer la tranquilidad de la mirada,
la turba irónica del espacio cotidiano.
Borrar de la memoria otros nombres
para alimentar la inmovilidad del agua,
del tumulto sentencioso
que confunde el vacío de la mirada.
También duermo algunas veces
a la otra orilla
en el árbol vencido.
II
Desnudar la voz
para hundir el impulso en cualquier cuerpo,
en el desaliento tranquilo
y la lujuria,
en el propio desnudo que confunde.
Perderse en la ola rítmica,
en el temblor de las manos
donde asciende el aire al universo
para olvidar el mundo en el sueño ilimitado.
Después, verter tu voz que se levanta,
la posibilidad de otra vida
renaciendo.
IMPASIBLE
Vivo en la ignorancia de mi respiración,
en el rio de tu cuerpo y su sabor infinito.
Mi voz levanta la inconsciencia de la pluma.
Palabra
himno nacido de la sangre.
Soy mi propia víctima,
viajo por un oculto río
para desbordarme en bálsamo o naufragio.
Todo tu cuerpo es escritura entre mi carne,
silencio prolongado de horizonte impuro.
LETARGO
Revelada la noche
al pie de las ficciones
los inviernos prometen siempre
torres altas
de letras gastadas
y el camino que vamos arando
tercos
con la lengua seca
como la patria
vestida de blanco
muerde mi carne y la de los otros
errantes, rutinarios
cayendo en el vértice
del mismo ojo
que se ahorca con la misma cuerda
desgastada
con las manos sucias
excéntricos, domesticados
los hombres de mi raza
ilusos, culpables
tramitando siempre supervivencia
a esa hora guerrera
rebota el aullido
de muro a infinito
pies de una realidad expuesta
río que fluye al costado del hombre
certera y tajante
nuestra porción de totalidad
palabra que nace como canto
y aturde las ficciones de la ira
del que está siendo
palabra de hombre,
ciudad a la deriva
lazos invisibles
entre los ojos miopes
de la inconciencia.
Culpable, inocente
abandono mi puesto
recluido en mí
soy látigo
soy rienda.
FIJO EL PENSAMIENTO
Gastado el aire, sin rostro,
sable diluido,
inmerso recuerdo que corre el engranaje
su mundo cae sobre la mesa.
Mis tardes entristecen
bostezo ya sin pulso
muralla impalpable.
Disgrega el cuerpo de medianoche
me abandona el pensamiento
insondable como el yo,
fijo en el mismo abismo
escribiendo sus silencios
se obstina mi pecho degollado
mastica inocente mi identidad,
mi ausencia.
LOS ARENALES DE LA PIEL
1
Para no caer bajo sus pasos
voy gritando llamaradas,
los labios se me pegan
al fruto transformado.
La ley que me gobierna
más que yo,
sol acuñado en alas.
Se pliega el cielo
en aguas interiores
cerrando el puño en última caricia.
2
Temblando,
más desnuda y desarmada,
invento la libertad
al tacto de piedra
donde atiza el deseo que encendí.
Las formas de otro cuerpo
renovando la noche
voz de muerte prometida.
3
Escuchamos la noche
un cuerpo y un destino,
construyo la vida breve
con mi sangre.
Empiezo la cacería de ausencias
en los rincones
mientras fijo impaciente
mi polvo en comisuras.
No entiendo la vida
ni la muerte,
pero estorban.
4
Probé la angustia del aire amortajado,
la garra del sol con su pared de sal,
el animal sucio del fondo,
palabra que me infecta.
Sucumbí en quiebra
la noche mayor del universo.
El sonido del mástil rudimentario,
jardín de ortigas;
Vestigio de vida
en el tubo mortal de la memoria.
5
Déjame respirar
bajo la somnolencia
de esta jaula abierta.
La luz que nos dibuja
también es pausa.
Un mismo instante en la conciencia
donde las puertas no se han abierto.
El insomnio de mis ojos
desvanece las voces de tu hechura.
Entonces mueres
una vara sexual te levanta.
6
Conozcamos las flechas,
las bifurcaciones del deseo
donde los seres más ignotos
erigen su naturaleza.
Saboteado mis memorias,
la entrañable delicia
de las expectativas
envuelve
esa umbría espesura.
Fiel a la penumbra
porque una sombra cubre
las camisas sucias
sobre las cosas quietas.
Luego, estupefacta,
Mujer,
vuelvo al espejo tenue que hipnotiza
la angustia
y te contempla.
7
Una manera de morir,
palpando el nudo
mis pasos pierden sombra,
avanzo,
el sol se hace tiempo,
sus latidos lo esculpen.
Torrente silencioso
bajo sus ojos cerrados,
oleaje de respiración
su cuerpo.
Mi mujer está dormida
y es enorme la noche.
8
Resurrección del viento,
diálogos en la piel.
Rueda la libertad,
que es un decir
y apenas digo
es real.
Entre lo que callo y olvido
el sueño cierra las palabras,
los ojos,
el cuerpo de la idea,
lo que decimos,
el pensamientos.
La poesía teje reflejos,
el mundo no cabe
en ocho sílabas,
la noche se vacía
acumulando cólera
como yo misma
bajo el espejo ciego,
el fuego fatuo.
La mariposa no duda
y tú,
¿cómo lo sabes?
En este cementerio
alguien me deletrea.
