MAGDALENA PORTILLO (Montevideo, Uruguay 1991). En el 2017 publicó su primer libro, titulado Umbrales. Recibió el primer premio en el concurso de poesía joven Pablo Neruda (2018) y en el 2019, recibió el tercer premio en el concurso de poesía joven organizado por La casa de escritores. Virginiana ascendente en Aries, tarotista, librera y Técnica en Realización Audiovisual.
RITUALES COMPLEMENTARIOS
Ejerzo en sueños mi oficio de mujer antigua / cuando despierto traigo conmigo restos/ te visito y sé que en tu casa no entraría este onírico paisaje/ con paso hechizante siento el filo de la edad equivocada/ sortilegios a la madrugada/ para mi dolor tu cama es una buena aliada/ para mi alegría la soledad y su vestido negro / entonces bebo con un desconocido/ sin importarme siquiera su nombre/ no me lo digas/ no quiero saber / quiero saber quién sos / y si en sueños ejerces algún oficio/ y si ese sueño puede mostrarte eso que tanto estás buscando saber / guárdatelo llévalo contigo cuando eso ocurra/ van a querer lastimarte / pero no habrá palabra y acción que atraviese dicho acontecimiento/ estoy segura que dentro de poco nos encontraremos/ el sueño ejerce de verdugo o de profeta/ depende donde apoyes la cabeza/ restituido por un discurso ancestral/ puro/ que despierta en la boca de los muertos y se intensifica a medida que caemos más y más en él/ es un acto de bondad que nadie entiende/ una entrega al jardín exorcizado.
REVELACIÓN
Imaginando puertas el cielo se abre cuando me doy cuenta a que he venido y veo que la revelación forma parte del suspenso cuando digo
sé lo que estoy diciendo
sé lo que estoy diciendo
sé lo que estoy diciendo
apareciste
ahí frente a mí
danzabas detrás de esa tela
que colgué hace un tiempo
aún no amanecía
pero escuchaste mi llanto
apareciste
hace años que tengo fiebre
no se quita
sé lo que estoy diciendo
pero no sé cómo explicarlo
escribe
pero no entiendo digo
sé lo que estoy diciendo
sé lo que estoy diciendo
sé lo que estoy diciendo
la hermosura habría que decir
delicia al borde de tu espalda cayendo en tu seducción
un canto lírico/ mujer/ la hermosura habría que decir
apoyada en el balcón
en esto las palabras se alinean
aliadas
como animales que advierten la lluvia
aprendí a advertir las palabras que usarías para mi muerte
sé bien que nunca observaste tu reflejo
lo sé por la cantidad de veces que me lo demostraste
y no hacía falta enumerarlas
bastaba con ver el miedo saliendo de ti
cuando te dabas cuenta de que era cierto
que estupidez dije
y levanté mi cuerpo de la piedra helada
que estupidez
eché el agua sobre el lomo del animal
entonces resurrección
pureza y señal de buenos tiempos
entonces llueve
con los ojos cerrados crees que vas a salvarte
pero mira
está cayendo sobre tu rostro
y no es solo agua
entiende que el paisaje se agranda
hasta que cometes el error de acostumbrarte
no viniste a decir que este era el sitio
donde tentaste al sueño
donde los ángeles cayeron
como discípulos hambrientos
tampoco dijiste tu verdadero nombre
lo mismo daba Juan o Manuel
a esa altura ya había decidido creerte
si digo soledad
involucro a alguien
que aunque sepa que existe
aún no sé su nombre
pero resulta que amo la palabra
al mismo tiempo que deslumbramiento sale de mis ojos
corté la cáscara y mis manos
húmedas hundidas en el barro
hay cosas que siempre permanecerán en el mismo sitio
las observo inertes en su inmortalidad
las veo sangrar porque me hablan
no puedo ayudarlas
más que con la acción de mirarlas
que nace de una compasión absurda
mientras me sostengo yo misma
el cielo en su distancia por ser cielo
ignora mi mirada
es ahí donde descubro
quién pone estas palabras que escribo
