Menu

LUIS ENRIQUE BELMONTE: POESÍA ACTUAL DE VENEZUELA

Foto por Lisbeth Salas LUIS ENRIQUE BELMONTE (Caracas, Venezuela 1971): Poeta y músico. Narrador. Médico Psiquiatra. Psicoterapeuta. Ha publicado en poesía: Cuando me da por caracol (Ediciones Mucuglifo, Mérida, 1997); Cuerpo bajo lámpara (Fundación

Gladys Mendía 5 años ago 39
Compartir:

LUIS ENRIQUE BELMONTE (Caracas, Venezuela 1971): Poeta y músico. Narrador. Médico Psiquiatra. Psicoterapeuta. Ha publicado en poesíaCuando me da por caracol (Ediciones Mucuglifo, Mérida, 1997); Cuerpo bajo lámpara (Fundación Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos, Caracas, 1998); Inútil registro (Editorial Rialp, Madrid, 1999); Paso en falso (Ediciones Mucuglifo, Mérida, 2004); Pasadizo. Poesía reunida 1994-2006 (Monte Ávila Editores Latinoamericana, Caracas, 2009); Cuartos de alquiler (2005); Vendrá otra larga travesía (2006); Compañero pacient(Cooperativa Editorial Lugar Común, Caracas, 2012); Próxima estación (inédito). Ha publicado en novela: Salvar a los elefantes (Editorial Equinoccio-Universidad Simón Bolívar, Caracas, 2006; Emma Zunz, Buenos Aires, Argentina, 2015; Ediciones B, 2017).

Selección por Gladys Mendía de Paso en falso (2004)

EL LLANTO DE AQUILES

       Busco entre las colillas del día

       un diminuto fulgor

       que sirva como señal de salvación

       a los que encallan esta noche en los portales.

       Busco una trompeta para los ciegos

       y una pastilla de jabón para Aquiles

       que llora mansamente en su bañera.

       He revisado piso por piso, ventana por ventana.

       He pegado mi oreja a todas las puertas que pude.

       Escuché un cuchicheo de transistores, el ronquido

       de los que duermen sin saber que al día siguiente

       amanecerán en la morgue, y un habla inentendible

       como las canciones que se tararean en los manicomios.

       Sé que para nombrar el llanto de Aquiles

       he de encontrar sus sandalias.

       Sé que es necesario subir y bajar escaleras,

       cuidarse de la venganza de los troyanos del 5-D

       y de los arqueros de medianoche

       que aguardan rencorosos en los rellanos.

PASO EN FALSO

Van llegando los inquilinos
con sus panes mordidos bajo el brazo.

Alguien me llama desde la azotea.
Subo por una escalera que cruje como el pan tostado.
Una luz débil se escurre por debajo de las puertas:
hay crímenes anónimos que se urden con paciencia,
al compás de una máquina de coser.

Mi novia, en la azotea, agita sus encajes.
Mi novia me invita a pasear por las cornisas.

A esta hora asumo todas las traiciones, todas las páginas
en vano picoteadas, todos los riesgos del equilibrista.

Un paso en falso hará de mí
el escalofrío que sacude a los durmientes.
Un paso en falso hará de mí una procesión de ánimas
que beberán –sin que nadie se dé cuenta–
el agua de los vasos olvidados
sobre las mesitas de noche.

HIGIENE PRIVADA

       Suena la regadera.

       El día se escurre por el desaguadero              

       con la espuma del jabón

       y las pelusas que sueltan los cuerpos fatigados.

       El vapor en el cuarto de baño

       dilata los minutos, las pupilas,

       el vapor empaña los espejos

       para que nadie se asome por ahí.

       La bañera chapotea

       como un león marino que ha encallado.

       El hombre, bajo la regadera,

       piensa en su muela adolorida

       después de haber engullido

       una caja entera de analgésicos.

       Cae toda el agua del mundo sobre su cuerpo,

       pero no hay loción que cure su insomnio.

       Ningún Moisés llorando en una cesta de mimbre

       llegará con una pluma de albatros

       hasta la orilla de esta bañera.

       Ninguna Sirena hambrienta de carne urbana

       moverá sensualmente sus aletas.

       El hombre se va ablandando,

       oloroso a champú de camomila.

       Se queda quieto, bajo la regadera,

       mirando cómo se escurre su cuerpo

       por el desaguadero.