ERNESTO GONZÁLEZ BARNERT (Temuco, Chile 1978) Ha publicado Higiene (Ediciones del Temple, 2007), Coto de caza (Das Kapital, 2013), Playlist (Overol, 2015) y Trabajos de luz sobre el agua (Ajiaco Ediciones, 2015). Obtuvo el premio Mejores Obras Literarias Inéditas (2014), el Premio Nacional Eduardo Anguita (2009) y el Premio de Honor Pablo Neruda de la U. de Valparaíso (2007), Premio Pablo Neruda de Poesía Joven 2018. Fue becario del taller de la Fundación Neruda (2007), y de los talleres de poesía Biblioteca Nacional de Chile-Fundación Mustakis, Centro Cultural de España y SECH.
Selección de Gladys Mendía de Cul de Sac (Libros del Pez Espiral, 2016)
AMBOS ESPERÁBAMOS UNA CHICA
en las boleterías del Metro Moneda.
Unos segundos antes que llegara la suya
recordé a Carlos Monsiváis:
“El que viaja con frecuencia en el Metro,
Ya carece de posibilidades de ascenso”.
Yo volví a tomar la línea 1 en dirección contraria
cuarenta minutos después.
CADA TANTO PASABA UN CABALLERO
cambiando frascos vacíos de perfumes
por peluches, lloviera o no, en Temuco.
Mientras más caro el perfume, más monos.
Cuando al fin mi madre desocupó el suyo
comencé la espera. Fueron semanas
Hasta que me hice de un Pato Donald
de plumavit, gigante, feo
con el que jugué feliz un par de horas
antes de que mis hermanos chicos, gemelos,
quedaran con los brazos en sus manos
mientras lo disputaban.
ENTRAR A UNA PELUQUERÍA
solo para que alguien te toque la cabeza,
al supermercado un día de calor
para sentir el frío.
ME ATERRÉ DE TERMINAR HABLÁNDOLE A CUALQUIERA
en el supermercado,
en un lanzamiento de libro, en la fila del banco
como el viejo evangélico que me habló en la micro
porque leía.
(TÚ ERES PIEDRA…)
Tú eres piedra, yo papel. Y juntos nos defenderemos de la tijera.
PASA POR EL SUPERMERCADO
para llevarle chocolate amargo
y no solo un poema de amor
Ernesto.
Y SI TE AMO
es porque eres capaz de meterme
en el maletero de tu mente
amarrado de pies y manos,
la boca con cinta adhesiva
mientras avanzas por un camino secundario
entre parcelas de agrado
cuidadas por perros asesinos
patrones y siervos
que no apuntan a los pies
sino a la cabeza.
NO ES NECESARIO SALIR DE LA PIEZA PARA SER FELIZ
pensé al mediodía
cuando trajo a la cama
sashimi de salmón y soya.
SOY KANTIANO POR UNA FRASE QUE OÍ DE LABIOS
de una compañera de Filosofía,
cuando terminaba la fiesta de la universidad.
estábamos en el último año de carrera,
a punto de ser unos mediocres tomistas
y me vio solo, bajoneado,
después de dar no sé cuantas vueltas por el tontódromo.
me dijo que para Kant la felicidad
no es un ideal de la razón, sino de la imaginación.
y sonreí como lo había olvidado
durante todos esos años.
CUANDO LA PELUQUERA
le preguntó qué tan largo,
contestó lo suficiente
para que vuele al columpiarse.
