Menu

EDMOND FRANÇOIS NGAGOUM: POESÍA ACTUAL DE CAMERÚN

Edmond François NGAGOUM (Cameroum, 1987). Estudiante, escribe cada día inspirándose en la rica historia del continente africano. Sus  influencias son numerosas. Futurista de sentimiento, se pregunta sobre los cambios actuales

Gladys Mendía 5 años ago 42
Compartir:

Edmond François NGAGOUM (Cameroum, 1987). Estudiante, escribe cada día inspirándose en la rica historia del continente africano. Sus  influencias son numerosas. Futurista de sentimiento, se pregunta sobre los cambios actuales de la sociedad y observa atentamente la escena política en su país Camerún. Obras: Cánticos Juveniles, 2013 Editorial Edilivre, El yo que habla, 2014 Editorial Edilivre. La muchacha que me hace daño (inédito).

Traducción del francés al castellano de Soraya Mendía.

Místicos…

Si me pidieran formular tres deseos…

El primero sería para el Hombre Chamite

Quien sabe leer con la belleza del verbo la línea de un  mañana incierto

Y que sonríe con el corazón al prójimo, por el simple placer del gesto

El segundo sería por tu Historia,

madre-África

Tú que llenas mis días de alegría

Y mis noches de silencios tropicales

A pesar del ruido de las capitales

Dónde se reúnen las transparencias de los sueños

El tercero sería para mi Tierra de África

Quién por sí sola alimenta a la humanidad entera

Y  pronto sus nuevos millardos de inquilinos

En realidad… si se me pidiera formular tres deseos,

Los pediría para ti, Provincia del África

Tú, mi  más noble ideal


de Mi yo que habla

Mamá, cuéntame una historia

Cuéntame una historia alrededor del fuego

Para conmoverme y dormirme.

Una de esas epopeyas fabulosas

Que son las de mis abuelos y sus antepasados.

Cuéntame una historia que me enriquecerá

Y me guiará. Una de esas historias

Que calman la brasa brillante del fuego,

Que reconfortan los fantasmas de las obsesiones

Que se dibujan sobre las paredes de la cabaña.

Mamá, háblame de tu infancia, de

Tu país. De las calles que te vieron crecer,

De las canciones que aprendiste.

El leñador mide el gran árbol,

Y nadie puede hacerlo mejor que tú.

Háblame de esas guerras que fertilizaron con sangre

El triste suelo.

Sangre de cabra

Sangre de traidor 

Sangre de sacerdote

Sangre roja como el río.

Sangre de hombres inactivos,

Que defendieron los deseos efímeros y materiales.

Eran hermanos, los que fueron nuestros padres

Iban más allá del horizonte, armados de valor

Llevados por el viento.

Esas guerras de honores y entrañas,

De libertad y de esperanza.

Expiraron las armas en mano, la patria en corazón.

Háblame de esos héroes, háblame Mamá,

Tú que los has conocido bien.

Sóplame algo para decirles a los antepasados

Para que ellos me acepten,

Y cualquier cosa para dejarles a los hijos,

Pobres niños.

Pobres infelices, si supieran, vivir para otros, toda una vida.

Mamá, cuéntame de donde viene el arcoíris.

¿Qué es ese lugar de donde venimos y a dónde van los muertos?. 

Háblame de esas ciudades que fueron

Bosques y ciénagas,

De esa naturaleza pasible,

Del bosque tranquilo,

Del agua que pasa,

Del pájaro que silba,

De la planta que florece,

Y de las frutas que caen.

Háblame incluso de tus sueños,

Y de esas Máscaras

Cuéntame una historia de vacas, de leones y

De dinosaurios. Háblame de insectos,

De todas esas cosas que dan a esta

Triste vida un sentido.

Háblame de moral

Háblame de la vida de la comunidad

Háblame de mujeres y de muchachas desnudas.

Llévame más allá de los arroyos

Y de los valles,

Dónde el eco ruidoso de la paloma embriaga

A el viajero y le ofrece una percha.

Mamá dame, un poco de esa

Sabiduría que te dejaron los ancestros. 


de Cánticos juveniles

Mystiques…

S’il m’était demandé de formuler trois vœux…

Le premier serait pour l’Homme Chamite

Qui sait lire avec la beauté des verbes la ligne

des demain chancelants

Et qui souris avec le cœur au prochain, pour le simple plaisir du geste

Le second serait pour ton Histoire, mère-Afrique

Toi qui couvre mes jours de joie

Et mes nuits de silences tropicales

En dépit du brouhaha des cités métropoles

Où s’agglutinent des rêves de clartés

Le troisième serait pour ma Terre d’Afrique

Qui a elle seule nourrit l’humanité entière

Et ses bientôt neuf milliards de locataires

En fait… s’il m’était demandé de formuler trois vœux,

Je les dirais tous pour toi, Provincia Africa

Toi, Mon plus noble idéal


de Cantiques Juvéniles

Raconte-moi une histoire mère

Raconte-moi une histoire autour de ce feu

Pour me faire frémir et dormir.

Une de ces épopées fabuleuses

Qui sont celles de mes pères et de leurs ancêtres.

Raconte-moi une histoire qui m’enrichira

Et me guidera. Une de ces histoires

Qui calment les braises chatoyantes du feu,

Qui consolent les fantômes dont la hantise

Se dessine sur les murs de la case.

Parle-moi mère, de ton enfance, de

Ton pays. Des rues qui t’ont vue grandir,

Des chansons que tu as apprises.

Le bucheron arpente le grand palétuvier,

Et nul ne peut le faire mieux que toi.

Parle-moi de ces guerres qui fertilisent le sol triste

Avec du sang.

Du sang de chèvre

Du sang de traitre

Du sang de prêtre

Du sang rouge comme le fleuve.

Du sang d’hommes inertes,

Qui défendaient des envies éphémères et matérielles.

Ils étaient frères, ceux qui furent nos pères

Ils s’en allaient par-delà l’horizon, armé de courage

Portés par le vent.

Ces guerres d’honneurs et de ventres,

De liberté et d’espoir.

Et ils périrent les armes à la main, la patrie en cœur.

Parle-moi de ces héros, parle-moi mère,

Toi qui les as si bien connus.

Souffle-moi quelque chose à dire aux ancêtres

Pour me faire accepter d’eux,

Et quelque chose à laisser aux enfants,

Pauvres enfants.

Pauvres malheureux, s’ils savaient, vivre pour autrui, toute une vie.

Raconte-moi mère, d’où vient l’arc-en-ciel.

Ce qu’est-ce lieu où nous sommes et où vont les morts.

Parle-moi de ces villes qui furent

Forêts et marécages,

De cette nature paisible,

De la forêt tranquille,

De l’eau qui coule,

De l’oiseau qui siffle,

De la plante qui fleurit,

Et des fruits qui tombent.

Parle-moi même de tes songes,

Et de ces Masques

Raconte-moi une histoire de vaches, de lions et

De dinosaures. Parle-moi d’insectes,

Toutes ces choses qui donnent à cette

Triste vie un sens

Parle-moi de morale

Parle-moi de palabre

Parle-moi de femmes et de filles nues.

Amène-moi par-delà les ruisseaux

Et la vallée,

Où l’écho retentissant de la colombe enivre

Le voyageur et lui offre un perchoir.

Donne-moi mère, un peu de cette

Sagesse que t’ont laissée les ancêtres.


de Cantiques Juvéniles