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NICOLÁS LINARES: Poesía actual de colombia

Nicolás Efrén Linares Sánchez (Bacatá, Colombia, 1982). Reside en Nueva York desde el 2004, proveniente del territorio Muisca de Facatiba. Poeta, papá, rata, artivista, caminante, filósofo independiente, estudiante de Literatura

Gladys Mendía 5 años ago 35
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Nicolás Efrén Linares Sánchez (Bacatá, Colombia, 1982). Reside en Nueva York desde el 2004, proveniente del territorio Muisca de Facatiba. Poeta, papá, rata, artivista, caminante, filósofo independiente, estudiante de Literatura en CUNY Hunter College y codirector del Colectivo ‘Poetas en Nueva York’ con quie- nes organiza eventos culturales en la ciudad. Trabaja en la escuela pública
primaria East Elmhurst Community School. Fue director de la revista ‘La Orgullosa Calaquita’, además de colaborar con diferentes publicaciones y revistas como: Hybrido Magazine, El Barco Ebrio 1 y 2, Casa Tomada y Vecindad, entre otros. Ha publicado los poemarios: Los Hijos de Tisquesusa (Bogotá, 2004), sinasco ‘Sindicato de Astronautas Colombianos’ (Nueva York, 2007) y Alteración del Orden Público (Nueva York, 2009). Saluda al sol todas las mañanas y tiene asuntos pendientes con la luna.

Selección por Gladys Mendía de Libro Rebelde (Ultramarina Editorial, 2018)

América/Marica

(Reescritura del poema “América” de Allen Ginsberg)

América, me has dado todo y sigo siendo nada.

Marica, no tengo un centavo en los bolsillos y nunca lo he tenido.

No puedo

sostenerme.

Caeré sin más remedio en una guerra personal. Iré a joderme con entusiasmo,

con un dildo que me recuerde al Fat-

Boy. Fuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu…

Inti se levanta dichoso, me siento bien.

Seguiré intentando copiar a Ginsberg hasta que se me agote el aullido.

América, has sido demasiado dulce conmigo. Años atrás, tenía estos mismos jeans en Loisaida, los mismos que arrastré en Zuccotti Park

los vestí la noche que tomé yagé en Bushwick

o cuando moría del susto al nacer Federico.

Marica, esa noche sí lloré al ver mis ojos en tus ojos. Yo tan continental y tú tan globalizada.

Durante el lunch, los activistas intercambian sus asalariadas opiniones

sobre mesas de madera amazoniana.

Marica, creo que he entendido que sos muchas.

Con razón en los supermercados ponen banderitas de colores en el techo,

después de todo, Rambo y Rocky son el mismo americano, Moctezuma y Tisquesusa siguen pudriéndose con descaro hasta la perfección absoluta.

No puedo con los teléfonos inteligentes.

Me ha tocado volverme abstemio para enseñarle a sumar a los niños.

Existe otra forma de enseñar,

pero en esas ceremonias no se utilizan números.

Peña-Villa está en el cielo, debió haberse asustado al llegar allí.

Ahora me asusto yo al escuchar mis pulmones…

y busco un ecuador,

donde pueda vomitar la depresión.

América, las abuelitas están listas y calientes.

No he podido dormir tranquilo los últimos meses, soñando con el apocalipsis Maya.

América, me limpio las lágrimas cuando pienso en tus tambores.

Recuerdo soñar con entrar al ejército a cazar farianos, afortunadamente encontré la marihuana en las Piedras

del Tunjo.

Ahora me siento en el balcón a escuchar a los inmigrantes rumiando su frustración entre chelas y machonerías.

No sé si aún soy parte de ese culto.

Me dejé pasar como Falso-positivo en Colombia, cuando en realidad fui víctima de un coma etílico. Siempre un problema tras otro.

Y todos los problemas con el mismo origen, Wall Street,

pero eso ya lo sabemos.

Ahora, ¿Cómo putas iba yo a saber, que el mejor psicoanalista

es una enredadera que viene del

Amazonas?

Me la paso rezando

y mantengo los ojos abiertos,

para ver en mis visiones, tus miles de rostros.

América, aún no te he reprochado el alcoholismo de tío Carlos,

la mísera soledad de su ático en Jackson Heights.

Te escucho.

Me permitiré ser un poco emocional cuando lea La Prensa

Estoy obsesionado con su español barato,

lo prefiero en las tardes, cuando hay fotos de muertos.

Me concentro en la salsa con que endulzan a los activistas de corbata,

lo leo durante el lunch, en una escuela pública de Corona. Siempre hablando de las maravillas de su vagabundería.

Sus cuentos de victorias obreras, que sólo por “coincidencia”

fortalecen la democracia. ¡Ja!… y al final de la cadena alimenticia,

los mismos gusanos engordando

Banqueros y generales, nadando con gusto en sus piscinas lípidas,

asfixiándose con el polvillo que sueltan sus billetes, insensata industria que promueve la extinción.

Me parece que también soy América, Marica. Shit! nuevamente estoy pensando en voz alta.

Pyongyang no se levantará contra ti

Ahora el problema es el de siempre,

los viejos comunistas que ya no son y su precioso gas.

Lo importante sería guardar algunas plumas de águila calva;

más parece que primero llenaremos nuestras fosas

con deliciosa cocaína peruana y millones de palabras disfrazadas,

juego letal de racistas infiltrados en la Casa Blanca.

Dirán los fundamentalistas cristianos que lo mejor es agradecer

pues son muchos los desdichados viviendo en Pine Ridge, y mientras ellos prohíben la prostitución

sus penes inquietos se entregan a la variedad.

Prefieren ahorcarnos a tod@s antes que sacrificar su adicción al poder, my precious!

Gracias, por fin entendí que nunca seré presidente, ni siquiera en mi propia cama.

América ¿Cómo entraré al sagrado temazcal sabiendo todo esto?

Le danzaré a la luna enrollado a mi wayra

todas las noches hasta la muerte,

sin importar los fallos de la Corte Penal Internacional,

la penalización de las danzas a la luna,

o si la Casa de las Américas considera inmoral que dance con mi esposa.

Te venderé el sudor producido a $10 la gota, $200 si se tiñe con sangre.

Últimamente, creo que lo importante es sangre. América, tú salvaste la sangre.

América, tú salvaste al hombre blanco.

Marica, salvaste el vaticano.

América, mi hijo es la nueva generación de Muiscas

y aún no talla su propia chalupa.

América, cuando tenía 6 años acompañé a papá al lanzamiento de su campaña.

Tarde gloriosa para el Partido Conservador Colombiano. Papá no fue el más votado,

los liberales se hicieron con la patria y Colombia sería la misma huevonada

si hubiera ocurrido lo contrario.

Es chistoso. En Woodstock he llorado al escuchar los bombardeos israelíes.

Esas lágrimas tendrán que quedarse en silencio,

en Nueva York cualquier Don Nadie es parte del Mossad.

América, no te vas a hacer matar.

Marica, los malos son los anarcos.

Los incivilizados que 500 años después se niegan a consumir tus aspirinas,

los musulmanes que 1,000 años después se niegan a entregar sus tierras

para que tus cruces succionen su petróleo.

Los comunistas que…jajajaja, los comunistas…

Todos queriendo agarrarte el falo.

Desprecian con entusiasmo los humeantes logros de la civilización,

esa hedionda belleza del coro de chimeneas.

La velocidad de los autos de lujo tan faltos de carretera en la manigua.

Y ahora ¿quién podrá defendernos?

Europa extendió su fuego, África perdió su tierra,

Asia no cesa de envenenar su aire.

No tendremos suficiente agua para limpiar la mugre del mundo.

Marica, el tema de la deforestación es serio.

América, no lo digo yo,

la cajita mágica que te hipnotiza también lo dice.

¿Qué puedo hacer sino abrazarte?

Orar pa’ que la resiliencia del planeta

no decida silenciarnos.

América, ¿estoy equivocado?

Enlistarme en el ejército, irme de compras a Manhattan, cambiar de terapia

son respuestas para no perder los nervios.

Marica, resignarme a ser oveja y brincar al foso, cerrar los ojos.

América, o caminar en tu color,

mirando de frente al rastro de tus venas.