RIGOR MORTIS
Las extremidades caen hasta copar
el vacío con un sordo y aplastante silencio.
Su creciente ingravidez se extiende
de modo similar en que la mañana
se enfrenta a la noche:
con sutileza en el desvarío,
hasta abarcarla sin contención alguna;
contradiciéndose.
Traicionándose a sí misma
y a todo lo ajeno que representa.
El punto medio entre tensión y tiempo
descansa en la atonía de ese cuerpo
despreocupadamente lánguido, sereno…
Efímero como un bostezo
en el corazón de la abulia,
que se agota y desvanece
entre la parálisis del músculo
y el párpado entreabierto.
Si fuese cierto, entonces,
¿toda esta materia rígida que un día
ocupó un espacio y un lugar como nosotros
se transformará en algo distinto y hermoso?
¿Qué se descompone primero,
el alma o la idea que precede al infortunio?
La soledad comenzará a solidificarse
y contraerse hasta adoptar la forma
idealizada de un vago recuerdo, sin saber siquiera
si aquello es el final o solo su principio,
mientras que el tejido azul verdoso pasa
del olor al hedor sin elasticidad ni movimiento.
Eivissa, 15.VI.2018

REINHARD HUAMÁN MORI (Lima, Perú 1979) Ha publicado los poemarios el Árbol [tRpode, 2007] y fragmentos de Fuego* [Paralelo Sur, 2010], así como la plaquette de poesía Ella (12 secuencias) Isabel Archer [2015]. Es colaborador habitual en la revista OPERACIÓN MARTE, en la que, además, es columnista. Fue director de la revista de literatura Ginebra Magnolia.