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JORGE VICENTE: Poesía Actual de Portugal

JORGE VICENTE (Portugal, 1974) Escritor y editor. Tiene una Maestría en Ciencias Documentales. Ha publicado en diversas revistas literarias. Es parte de la dirección editorial de la revista online Incomunidade.

Gladys Mendía 6 años ago 7
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JORGE VICENTE (Portugal, 1974) Escritor y editor. Tiene una Maestría en Ciencias Documentales. Ha publicado en diversas revistas literarias. Es parte de la dirección editorial de la revista online Incomunidade.

Ha publicado Ascensão do Fogo, 2008; Hierofania dos Dedos, editado por Temas Originais, 2009; Teoria do Movimento, 2014.  Su libro más reciente es noite que abre, 2016.

Contacto: jorgevicente.seacarrier@gmail.com

Traducción al castellano por Gladys Mendía

TEORÍA DEL MOVIMIENTO

auto poiesis

1.

sé que las manos se mantienen

en el mismo lugar subliminal,

delante de las palabras y más cerca

del poema que gira

sé que hay un árbol

y que existen troncos que dicen  del

árbol [decir es caminar incólume

entre los versos]

sé que hay palabras,

pero no hablo de ellas

sino para descifrar

que todo lo que se escribe muere pronto.

2.

las cosas valen por sí mismas

sin las palabras

¿y si las palabras existieran,

serán esas palabras el poema

o las cosas o la representación

en el lápiz de lo que existe en el humano?

una cosa es una palabra

y una piedra todo el lenguaje,

aunque el lenguaje no diga

del lápiz ni de la hoja de papel

en blanco

el poema son todas las piedras

y todas las formas y todo lo

que de visceral existe

así, sin metáforas,

en el grito primordial de la

vivencia.

3.

podrás tener la experiencia de la carne,

pero solo tienes el llamamiento de la

palabra viva,

aquella que, de arteria en arteria,

va construyendo el ramal de las sílabas:

orden geométrico de sangre.

la experiencia llama

y el océano transforma,

trayendo el poema de vuelta

a su raíz de árboles:

a la cima del viento

y debajo de la copa de los dedos.

4.

hoy escribo

y hay una explosión dentro de la piel

sílabas formándose

amaneciendo la sangre

retocando la sangre

recreándola adentro

de un nuevo lenguaje

las palabras solo pueden ser iguales

a los pájaros e iguales a todas las

cosas:

son reales, pueden tocarse con los

dedos, pueden perturbar, caminar

entre los bisontes

[si todavía hay animales que puedan

amanecer de tierra oscura]

las palabras no son las palabras

no se encuentran dentro de los libros

sino en el ritmo cenestésico de brazos

y piernas, órganos vitales, fuerza

ígnea del cuerpo

las palabras no recuerdan

ni tienen la videncia de los mundos

solo el asombro, claro y centelleante,

de lo que puede ser ahora.

5.

la lengua recuerda y purifica. pero no dice de los orgasmos, de la pequeña sombra plantada junto al árbol blanco. no dice del cuerpo cuando se torna decadencia y horror al esplendor. no dice de los silencios que no son silencios. [debajo de la raíz, apenas quedo yo y un enorme desierto rojo]. la lengua no dice de la semilla y de la gran voz que alcanza. del invierno, del ansia de las flores, del pecado que abierto es a la vida y al desarreglo de los ojos. la lengua no puede soportar piernas, brazos, sexo, libertad de sentir y entregarse al suelo. la lengua se abre y encoge, elige las ganas, elige las sílabas justas, el modo único de decir lo nombrado.

lo innombrable tiene un pecado único: no soporta el habla y dice que el poema es una cobra gigante, plantada en la base del sexo. el resto son las piernas y lo que queda entregado en el acto de la raíz.

6.

destruye el poema

aniquila toda y cualquier posibilidad

del libro transpirar palabras

el poema no fue hecho

para el estante desarreglado,

para los límites que las páginas imponen

a la memoria

construye una nueva realidad,

en donde las cosas sean solo cosas,

en que las palabras no representen,

ni tengan significados ni conceptos

explota del cuerpo a su devenir

explota de la vivencia a tu memoria

y del saber oceánico de la piel

tu antro de sílabas.

7.

en el poema puedo escribir: el día está claro

las nubes sangran

[aunque de sangre no sean las palabras]

en el poema, puedo subvertir todo el orden del viviente

imaginar como la piel sería

si yo fuese otro [y no mi propio cuerpo]

en el poema, puedo admirar la muerte,

reinar por entre los hombres

y asumir la distancia que me aproxima

de la violencia

en el poema, puedo decir  la vida es nada

el poema es todo

[y lo que resta, los críticos explican]

en el poema, asumo siempre la ilusión

de que una casa

puede ser el lugar de los ojos

pero no digo.

prefiero que la piel transmita

y que el poema sea apenas el

último lugar de la verdad.

8.

busco el lugar de la palabra

más que el lugar de la nieve

y, en ese lugar, dedos chocan

invocando el poder

el poder absoluto, la apertura de las manos,

de las voces interiores

dentro del bosque, no hay casas

ni estrellas subliminales que oscilen

entre el verso y la casa:

la invocación apenas

el sexo del coyote

y de los animales de la noche

trepando por todo el lenguaje.

9.

si alguien dice que las palabras ascienden,

porque un cuerpo en su vibración centenaria

oyó el grito de la ciudad

y abrió las palabras al medio

si alguien dice que una dimensión metafórica

huye, entonces es porque huye

porque en el centro de los dedos está apenas la dimensión

humana, centenaria

y plena del viviente

que se revela en la ronda

[el poder arquetípico del cuerpo].

10.

en qué tono lastimoso anuncia la lengua

su porvenir

o su encadenamiento de sonidos y afectos

y carnes y tonos

lacerantes de vida

en qué pasado o futuro vive el poeta

incluso sabiendo que la lengua

es ilusión del cuerpo, el sublime silencio en

que nos permitimos inventar

todo lo que no podemos inventar porque

no es real, porque es apenas

lengua del inconsciente de todos nosotros,

arquetipos de fuego

en qué presente el tiempo no es

porque sumiso a la vivencia,

al orden celular de lo vivo

y al hombre incandescente de sí mismo.

11.

porque escribir lo no real

lo que escapa al límite de lo humano

lo que escapa al límite de las cosas,

aunque la palabra lo pida

y que ose por la vida

[la vida de las palabras, no la mía]

porque escribir que limitar es cierto

que la fuerza del papel es la más grandiosa,

más potente que la fuerza del amor

o de la vida

o del tiempo-no-tiempo de la vivencia

porque decir: el lenguaje hiere

sin decir

el lenguaje es la vida de todos nosotros

no la de los otros, de aquellos que no son

de la carne, sino de la simulación

porque, al final de cuentas,

simular es asesinar de los dedos y de las manos.

12.

en réquiem despido

la demora triste de las palabras

para poderme derramar al sol

en un súbito amor por las cosas,

por los objetos que no son del pensamiento

ni de la memoria ni de nada

que pueda ser percibido

por las ondas inertes

de lo humano

más que el círculo concéntrico,

hay un círculo que nace de lo vivo,

del tiempo claro sin desembocadura,

del tiempo que no huye

y es hoy

en el don de la escritura sin dedos.