
Sobre Mamás por whatsApp de Sol Linares: parodia y autoayuda.
Lo digo como quien escribe un libro de autoayuda:
sin creer en lo que se dice. Porque a mis cuarenta,
tampoco he construido un mundo paralelo
en el que ella y yo podamos creer.
(Mamás por whatsApp p. 119.)
Mamas por whatsApp (LP5, USA, 2021) de Sol Linares (Venezuela, 1978) es una novela breve narrada en primera persona -construida de anécdotas, aforismos y múltiples registros- que nació de un “poema malo” surgido en su mente durante el momento en que el personaje femenino frisando los 40 años de edad firma los papeles del divorcio, ese “Documento de desamor”. Vale decir que una crítica a la poesía está presente a lo largo del libro, bastante rencorosa y al parecer mal fundamentada, pero que por su insistencia (“Un poeta es un hombre que llora en todos los idiomas (…) Hay criminales más auténticos”. “Un libro de poemas es un sauce llorón; sirve para argumentarse”), marca una pauta reflexiva importante de acuerdo a su propia poética narrativa que ha cimentado una obra valiosa en el ámbito nacional que hasta la fecha alcanza 7 libros de narrativas publicados con el presente: Cuentafarsas (2009), Percusión y tomate (2011-2016), La circuncisa (2012), Canción de la aguja (2013), La silla cruza las piernas (2015). Aquí la cita mencionada:
Escribí ese poema como quien diciendo una verdad no entiende por qué sigue siendo una mentira. Básicamente, por eso no escribo poesía, nada impide que al final del poema no sienta lástima de mí. Si lo pienso bien, es posible que lo haya escrito secretamente para inspirar lastima o redención. A lo mejor es lo que siento después del divorcio, compasión por todos nosotros (p. 17)
En el siguiente pasaje está presente el momento en que nace el poema:
El día de mi divorcio, mientras cada uno firmaba el ≪documento del desamor≫, yo escribía mentalmente un poema. Con la separación de bienes el poema siguió creciendo. Ahora parece una larga alfombra del hotel Ritz; el pelo de Raspunzel a los noventa años. (p. 17)
El humor heroico de la prosa narrativa de Sol Linares incorpora la virtud de tolerar las íntimas desgracias y comunes de una madre divorciada, las distintas etapas, la separación de bienes, las ventas de garajes, la venganza, en cuyo drama común está presente el mundo en su estado habitual de crisis, de donde brotan distintas problemáticas sobre las que termina reflexionando desde un enunciado paródico, confesional y descarnado.
Mamás por whatsApp continúa la misma prosa desenfada y purificada de su novela, Percusión y tomate –Premio Latinoamericano de Novela Alba Narrativa 2010– en la que una voz femenina lucha, en aquellos espacios de disoluciones, tanto en el espacio del motel de mala muerte, como en la ruptura del divorcio del personaje narrador, ámbitos donde la dialéctica patriarcal es contradicha en su más delicadas bases, a través de una prosa paródica corrosiva cuyo efecto es la carcajada defenestrada del stand up comedy, por lo tanto, fresca, desenvuelta, que en el caso de Mamá por whatsApp, alcanza los matices relevante de la oralidad de la comedia combinada con una red de imágenes alegóricas, cuyos enunciados son atravesados por un sociolecto narrativo que fluye con naturalidad del argot venezolano. De esta forma, el punch line de los vértices de la narración se entrelaza con aforismos propio de los libros de auto-ayuda en un sentido paródico, sin pretender con esto desmerecer por completo los libros de esta clase, ya que si existen algunos ejemplares que por sus mismas condiciones discursivas y enunciados, logran llegar a mayor número de personas. Así, al final de la novela, termina con un consejo de oráculo para todas las mujeres que han atravesado el martirizante vía crucis que constituye en su mayoría el divorcio, sobretodo, por el dolor causado a los hijos.
Poética del “desmierdamiento”, neologismo de verbo empleado en algunas ocasiones durante las páginas de la breve novela para representar el proceso de catarsis de una escritura directa y sin ambages. Compuesta con un estilo de absoluta franqueza y vulgar dicción, cuyo efecto es el humor mordaz que compartimos con esa virtud estoica de la inteligencia en burlarnos de nuestras propias tragedias. También funciona como un alegato a un feminismo maternal comprometido. Entre los registros más conmovedores se encuentran por cierto “Instrucciones a mi hija por si muero”, ya al finalizar la novela, que parece más bien una prolongada carta de amor y a la vez un testamento de accidentada sabiduría, pero de una ternura lograda.
Ahora, entre los otros registros de las novela se encuentra también una declaración de principios en sintonía a la reflexión sobre el Covid, así como remembranzas, consejos, confesiones sobre la madre y la abuela, micro relatos sobre la muerte de Quino, breves reflexiones críticas sobre la Venezuela actual, la inmigración y el estado, que tocan con punzón lados delicados de los problemas más graves que atraviesa en estos momentos como nación, así como temas más banales como su relación con el cigarrillo. La clave de esta narrativa es una sinceridad desaforada que toma rasgos de oralidad a medida que avanza el libro, pero se termina convirtiendo en un conjunto de aforismos en los que se reflexiona sobre la vida en general, estableciendo una ética vital, con los principios radicales en la valoración de la mujer, desde la franqueza y la radical mordacidad. Linares lo dice sin tapujos:
Daniel Arella, Mérida, 07-12-2021.

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