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Editorial (Año 21 N° 3) Poesía y Traducción

En un mundo que, como denunció Glissant, sigue exigiendo transparencia uniforme, reivindicamos la opacidad como factor de convivencia y la traducción como arte de la fuga que desmantela fronteras sin eliminar singularidades. Que este número sea, pues, celebración y promesa: un recordatorio de que la poesía –sea en la lengua que sea– continúa ensanchando el latido del archipiélago humano.

Gladys Mendía 1 año ago 238
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Hace 21 años –una voz que ya es mayoría de edad– LP5 abrió su primer portal web como quien tiende un puente sobre corrientes inexploradas. Desde entonces la revista ha sido tanto taller de resonancias como puerto de partida para escritores, artistas y traductores que entienden la literatura como travesía. Con este número celebratorio volvemos la mirada hacia el arte de la traducción, disciplina que gozosamente he ejercido durante casi dos décadas junto a numerosos amigos cómplices y que, como recuerda Édouard Glissant, está hecha de “los escapes que dispone entre lenguas y lenguajes”: fugas que abren pasadizos, nunca clausuras.

Glissant afirma que “la traducción es como un arte de la fuga… una renunciación que se consuma”. No hay herejía en la pérdida parcial del ritmo o de la música original; hay, en cambio, la aceptación del desvío como potencia creadora. Traducir, dice el martiniqueño, consiste en “oponer a la transparencia de los modelos la abierta opacidad de las existencias que no se pueden reducir”. Allí radica su ética: rescatar la imprevisibilidad de la lengua ajena sin convertirla en espejo pulido. Nuestra revista, porque LP5 es de todes, ha asumido ese derecho a la opacidad como programa: cada poema vertido a otro idioma o lengua se acoge a la sombra que preserva la diferencia, la cadencia irrepetible, el temblor inicial.

La traducción es el arte de la relación: noción glissantiana que concibe las culturas a la manera de un archipiélago cuya fuerza no es la homogeneidad del continente, sino la “difracción” de islas comunicadas por corrientes múltiples. En esta cartografía, la traducción es ruta marítima: aproxima orillas sin fundirlas. Los textos reunidos en esta edición –que van del alemán, italiano, inglés, francés, ruso, entre otros, al castellano–muestran el acriollamiento en acción: cada poema deviene común sin dejar de ser propio, como un coral que se adhiere a la roca y la transforma.

Al soplar las 21 velas honramos, también, la comunidad que hace posible la revista: traductores y escritores que generosamente han colaborado con sus creaciones a este espacio de circulación rizomática.

En un mundo que, como denunció Glissant, sigue exigiendo transparencia uniforme, reivindicamos la opacidad como factor de convivencia y la traducción como arte de la fuga que desmantela fronteras sin eliminar singularidades. Que este número sea, pues, celebración y promesa: un recordatorio de que la poesía –sea en la lengua que sea– continúa ensanchando el latido del archipiélago humano.

Gladys Mendía
Directora de LP5.cl
Santiago de Chile, 5 de mayo de 2025.