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Cinco poemas de Johnny Gavlovski

Johnny Gavlovski E. Dramaturgo y director teatral venezolano (Caracas, 1960). Es psicoanalista y psicólogo clínico. Director académico de Cultura Mundis. Docente de la Universidad Metropolitana (Unimet). Ha publicado ensayo, novela, poesía y teatro. Escribe en Prodavinci y otros portales. Sus obras han sido traducidas al croata, al inglés y al portugués, y han sido representadas en Suecia, Israel, Australia, Nueva Zelanda e Inglaterra. Ha recibido distinciones dentro y fuera de Venezuela, como el Premio Poesía Ucab (1978), el Premio Municipal de Teatro (1987, 1999) o el premio Actors of the World (Londres, 2008) por su obra La última sesión.

Gladys Mendía 2 años ago 121
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Johnny Gavlovski E. Dramaturgo y director teatral venezolano (Caracas, 1960). Es psicoanalista y psicólogo clínico. Director académico de Cultura Mundis. Docente de la Universidad Metropolitana (Unimet). Ha publicado ensayo, novela, poesía y teatro. Escribe en Prodavinci y otros portales. Sus obras han sido traducidas al croata, al inglés y al portugués, y han sido representadas en Suecia, Israel, Australia, Nueva Zelanda e Inglaterra. Ha recibido distinciones dentro y fuera de Venezuela, como el Premio Poesía Ucab (1978), el Premio Municipal de Teatro (1987, 1999) o el premio Actors of the World (Londres, 2008) por su obra La última sesión. Firmó el Libro de Honor de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Carolina (Praga, 1996). Seleccionado para la compilación de cuentos del mundo Been There, Read That! (Victoria University Press, Nueva Zelanda, 2018).

Del libro Poemas Químicos (Editorial Diosa Blanca, 2024)

CON LA FRENTE EN ALTO

Termino de dar clase. No sé cómo. Debo retirarme. Los

alumnos bromean con mi palidez. Prometo ir a la playa.

Camino a reportar mi partida. Ausencia por debilidad.

¿Cómo se dice eso? Por sentir que no puedo sostener mi

cuerpo, ni siquiera con las heridas que forjaron mi espíritu

guerrero, ni con el empuje de mi madre, cargando la calle bajo

el sol del mediodía, tomándome por los hombros de niño y

repitiéndome “con la frente en alto, siempre con la frente en

alto”. Lo intento, juro que lo intento, pero algo se me escapa

en este cuerpo hinchado, dolido. Papá ¿dónde estás? Tu vejez

no me permite contarte. Necesito tu boina negra de partisano

para cargar este cuerpo el mío y llevarlo a un espacio de paz

en un claro de bosque donde poder recuperarme un alumno

me tropieza me apoyo en la pared papá la meditación el

legado de valor los gritos de los alumnos saliendo de los

salones de clase no queda lejos voy llegando con la frente en

alto el retumbar de pasos la vista se borra veo que vienen

contra mí los esquivo la resequedad de mis labios los pasillos

que no se terminan sé que sólo es cuestión de llegar al carro

enfilarme a casa ahí está la puerta de la oficina caigo ¿qué te

pasa? alguien dice “no seas dramático” alguien que no me

quiere bien lo sé no le voy a hacer caso alguien pasa me mira

Sigues en el piso levántate ayúdame voltea la cara sigue logro

abrir la puerta Pura me mira ella puede ayudarme lo se lo

hará la veo acercarse Pura me ayuda a levantarme Pura llama42

a un taxi la oigo júrame que vas al médico me dice

juramevasaunmédicolaoigojúramevasaunmédicojuramevasa

unmédicolaoigojúramevasaunmédicojuramevasaunmédicol

aoigojúramevasaunmédico

 

VII

Desnudez

camilla por pedestal

sala de emergencia por museo

Cuerpo expuesto

desnudo

soy de piedra

soy de mármol

No

No

No

De mármol

-no-

de mármol las lápidas

De mármol

-no-

Soy carne expuesta

carne viva

ante la mirada impasible

En el frío

emergencia55

No hay fuerza para el pudor

no hay pedestal

no hay museo

no hay

-Una manta, por favor-

 

XI

En el túnel hay fantasmas

En el túnel llegan voces

Tú puedes

Tú puedes

En el túnel

un desatino

siempre hay un desatino

-yo conozco alguien que murió-

Busco la luz

intento la sordera

persigo la mirada que amo

alejo las voces

En el túnel

hay fantasmas

En el túnel

llegan voces

No hay salida

-tú puedes-61

No hay salida

Lo intento

lo juro

lo intento

XII

La experiencia mística

-así la llaman-

la experiencia

el misterio del cráneo desnudo

Tomar las tijeras

adelantarse al tiempo

primer corte

primer mechón

segundo mechón

el resto son ojos cerrados

Acero sobre el cráneo

reconocerse en el espejo oculto

ELLA, LA DULCE Y TEMIDA
Aquella tarde, después del mediodía, cuando el silencio pesa
de calor; cuando el sopor busca la desnudez, la suave caricia
me hizo despertar (nunca he estado más despierto).
Abrí los ojos, estaba allí, imperceptible presencia. Absoluta
presencia.
Afuera conversaban. Respetando mi sueño, pero yo estaba
allí, en mi lecho, con los ojos abiertos pude ver cómo el aire
se hacía mujer; sentada al borde de mi cama: benévola,
amable.
¿Quieres venir? – me dijo
La mire.
Dulce. Tan dulce. Inmensa. Su voz, cálida. No había
oscuridad en el aura que la cubría, ni vestigio de harapos,
con la que el miedo humano la representa. Los miedos hacen
eso, disfrazan. La verdad llega desnuda, cubierta en céfiro
encaje.
¿Quieres venir? – me dijo
Bastaba un sí. Cerrar los ojos.
Ella me tomaría en un abrazo etéreo. Me deslizaría85
por un tobogán de terciopelo
y todo terminaría
¿Quieres venir? – preguntó
No.
Aún no.