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CONVERSACIÓN CON HIBRAHIM ALEJO

Hibrahim Alejo, nacido en Maracay (Venezuela) el día 30 de julio de 1993, es Licenciado en Educación, graduado en la Mención de Lengua y Literatura, título obtenido en la Universidad

Gladys Mendía 3 años ago 65
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Hibrahim Alejo, nacido en Maracay (Venezuela) el día 30 de julio de 1993, es Licenciado en Educación, graduado en la Mención de Lengua y Literatura, título obtenido en la Universidad de Carabobo. Ejerció la docencia tanto a nivel de secundaria como a nivel superior, cuya última institución fue el Instituto Universitario Pedagógico Libertador, en la ciudad de Maracay. Reside actualmente en Madrid, donde continúa su entrega al oficio de la poesía, labor que comparte con sus estudios y comprensión del lenguaje de las artes visuales mediante cursos libres realizados en los Museos de mencionada capital. Líneas para una ensoñación, es su segundo conjunto de poemas publicado. Anteriormente, en el año 2017, dio a conocer su libro Los sitios constelados, editado bajo el sello de Editorial Eclepsidra. En la actualidad, se encuentra sumido en la revisión final de un nuevo conjunto de poemas que, provisionalmente, ha titulado Contemplaciones. 

“y los caminos haciéndose
dentro de nosotros mismos
en la margen sin tiempo”
Hibrahim Alejo

Por José Miguel Navas
Madrid, 2021.

Coincidimos en Madrid luego de varios años sin vernos. Fue a través de llamadas telefónicas que conocí en la propia voz de Hibrahim Alejo, su poesía. Me atrapó su belleza y sensibilidad, aprendí de su afán por el poema y su entorno, la pasión de lo errante que no es más que su manifestación de claridad. Me interesa indagar por el recorrido poético y personal de este interesante autor venezolano. A continuación, un diálogo que brota del tiempo, en Madrid, ciudad que nos unió nuevamente

― Acabas de publicar tu segundo poemario “Líneas para una ensoñación”, editado por El taller blanco ediciones, Colombia, 2021. Recuerdo los poemas por lecturas que me hacías y, claro, es evidente que en este momento ya no somos los mismos que residían en aquel país del horror, ¿cómo nace el proceso de escritura de este poemario?

Pues, como venías diciendo, José Miguel, este segundo libro ya venía gestándose en el año 2018, cuando apenas veía luz mi primera obra, titulada, Los sitios constelados. Creo que la simiente, la fuerza elemental que anuda este libro Líneas para una ensoñación, empieza frente al espejo que es, en esencia, mi maestro José Napoleón Oropeza. La formación y la convivencia entre ambos, el empeño que tenemos en común por hallar la perfección formal y el perfecto estilo, comenzaron a tejer mis impresiones más íntimas y lo irreconocible en mí. Por otra parte, también se hace evidente cierta desmesura inefable -esa que se empoza para luego emerger trasmutada en verso- y lo vital de un pozo que alberga un tiempo dilatado; instantes, constante mudanza. Entonces, pienso que el pie de este libro último toma forma frente a lo que circuliza en el deseo y frente a lo que implica en sí el sueño. 

― He aprendido de tu poesía que la nobleza es la herramienta más comprometida con tu expresión poética, crees en el vínculo de lo romántico con la desesperanza y la ternura, insistes en vivir, en ser tu propio centro y eso es inspirador. Tu más reciente libro me inquieta por su limpieza y sencillez, adaptas el ritmo afrancesado con nuestra tradición venezolana, al mismo tiempo que, estableces tu propio discurso estético ¿Cuáles son tus lecturas, háblame de tu proceso de formación; ¿de quiénes te has influenciado?

Sucede que es algo muy curioso. Creo que el poeta debe agregar sustancia al pozo de su alfabeto de manera voraz.  Y digo esto pensando no solo en literatura, sino en que es preciso ir más allá de las confines de la poesía. El arte y sus manifestaciones siempre aportan un punto de luz, un punto de partida. Claro, pienso que debemos acudir a todos los espacios que abran las ventanas hacia el acto creador despojados de nosotros mismos; ser otro. Pero para hablarte un poco de los nombres que han causado profunda impresión en mí, pues, San Juan de la Cruz, Percy Bysshe Shelley, Wallace Stevens, Fernando Pessoa, Edgar Lee Masters, Charles Wright. Es que podría decirte muchos más, pero ahora te digo: ¿no estamos más bien precipitados en una puesta en escena concebida por un otro? Creo que lo único cierto es que el poema es un meteoro desprendido del inconsciente. 
Por otra parte, te cuento mi formación. Gran parte de mi preparación fue la del autodidacta. No quisiera ser duro, pero en la universidad me concedieron escasas luces. Creo que, en ocasiones,  existen grandes brechas entre alumnos y docentes. Lamento haberme encontrado, además, con una universidad que empezaba a desplomarse. Cierto es que no todas las personas que ejercían la docencia en la UC padecían ese peculiar y moderno oscurantismo. Profesoras como Natalia Chourio, marcaron el derrotero de unos pocos que cursaban la especialidad de Lengua y Literatura. Podría citar alguno más, pero la verdad es que recuerdo pocos nombres. Ahora bien, puedo decir con toda certeza que la única persona que supo guiarme en el momento más crucial de mi etapa universitaria se llama José Napoleón Oropeza. Él y yo solíamos buscar aulas vacías en la Facultad de Ciencias de la Educación para que así me dictase las clases destinadas al análisis literario y a los temas inagotables concernientes al arte en general. José Napoleón lleno a plenitud todas esas lagunas que venía arrastrando a mitad de mis estudios en la UC. 

― Sucede que en los últimos libros publicados de poetas venezolanos, el exilio ha influenciado en su quehacer poético, pues, estos exploran nuevas perspectivas de la poesía. Hay mucho de todo, que resulta imposible no leer poemarios audaces que valoren cualquier visión que quizá antes era menos común en la poesía venezolana ¿Cómo ha sido escribir desde el exilio para ti?

Creo que  todo viaje nos entrega la posibilidad de alcanzar cierta madurez necesaria para ampliar nuestras visiones del mundo. Cierto es esto: más que decir exilio, pienso que todo lo que hemos tenido que hacer y  soportar los venezolanos, corresponde a la aventura obligatoria que debe experimentar cada cual. De una u otra manera, más que salir de la zona de confort, cada persona tiene el deber de estar en contacto directo con otras culturas y ámbitos que le sean propicios en su formación. Dicho esto, también considero que conocer otros contextos fomenta nuestro genio social y crítico desde muchos puntos de vista. Es que resulta fascinante  estar involucrados en todo lo concerniente a lo cultural para así desnudar cada imagen que se nos vaya presentando frente a las singularidades de lo real.
Entonces para responder tu pregunta de manera un poco más completa,  ciertamente estar fuera de Venezuela ha sido una Epifanía en todos los sentidos. Como creador, me he nutrido de las imágenes inagotables de las grandes pinacotecas que alberga España. Más que Madrid, en la península se encuentran sitios, anécdotas, historias y paisajes únicos. A estos resulta necesario aprehenderlos, pues,  aquí yace la fuerza elemental que nos hace mudar de piel. Claro está que no todo en mis viajes ha sido color de rosas. Tuve momentos en que el contexto me mostraba el reverso de todo lo que te comento. En Lima, por ejemplo. Pero más allá de lo estético, el Valor se nos revela transmutado en las cosas que nos abren una verdad. 

― Antes de poeta, eres docente, a tu edad te atreviste a enseñar a otros, a mostrarles tu inquietud por el mundo y la palabra. ¿Cómo ha sido tu tránsito por la educación universitaria?

Pues, mi tránsito por la educación universitaria, como ya te comentaba anteriormente, fue fascinante. Más allá de lo que mencionaba de aquellas personas que intentaban impartir conocimientos y los profesores que realmente dejaron Valores en mí, creo que el ámbito universitario se muestra como un espacio de superación en todos los sentidos cuando el estudiante lleva consigo ese compromiso que excede todas las situaciones adversas. Yo pienso que la UC fue para mí un universo para el encuentro y el desencuentro, para hallar cierta verdad que, al final, me ayudo a entender que la formación solo depende de nuestro fervor por lo que hacemos. Pero es natural, ya que en las casas de estudio solo nos entregan herramientas e instrumentos para alcanzar las luces. Claro, existen quienes no saben entregar estas herramientas, quienes no poseen la sensibilidad para entender qué es lo que realmente necesita un estudiante. 
Por otra parte, sí puedo decir que lamento la época en la que estudié. Pienso que fue en la edad de bronce de las universidades del país. Recuerdo que en los primeros semestres se realizaban diversas actividades literarias y culturales. Con el paso de los años, dichas actividades fueron desapareciendo  a raíz de la crisis que iniciaba a tomar fuerza. Posterior a eso, sumaría el creciente deterioro de la infraestructura del Campus Bárbula. Los motivos son evidentes, y aquí estaría demás hablar de ellos. Para concluir, en términos generales, considero que mis años en la Universidad de Carabobo fueron cruciales en mi pasión por las letras y el arte pese a las dificultades económicas y sociales.
Luego de toda esta historia, al egresar de la Universidad de Carabobo, tuve algunos trabajos a nivel de bachillerato. La verdad es que es una profesión mágica, y considero que  desde cualquier punto de vista, la docencia te entrega la alegría más elevada que pudiera atravesar nuestros corazones. Tal es el grado de dicha alegría que, hoy y hasta siempre, me atrevo a decir que ese éxtasis solo lo igual cualquier acto creador. Lo único que puedo resaltar sería que, en aquel momento histórico, como creador y docente… en ocasiones, esa combinación no tiene cabida en ciertos ámbitos. Tuve problemas a la hora de reinventar un tanto, aspectos del contenido de la asignatura. Creo que en Venezuela imparten la literatura de manera plana, aferrados a los libros del siglo XIX. 
También trabaje en la UPEL. Otra experiencia maravillosa. Es que el simple hecho de compartir el aula con personas de distintas edades, resulta muy propicio en diversos aspectos.  Todo esto forma parte de los insondables Valores y experiencias de mi vida.

― Naciste en 1993 en Maracay, Venezuela; una ciudad del centro, un sitio cercano al mar, con dureza y limítrofe con otra gran ciudad como Valencia, estudiaste en la Universidad de Carabobo, te formó el escritor José Napoleón Oropeza. ¿Qué significó conocer a tu maestro de vida y literatura?

Conocer a José Napoleón Oropeza ha sido la Epifanía más grande de mi vida.  De no ser por él, no existiría la poesía de Hibrahim Alejo. Así de simple puedo decirlo. Como te explicaba, él fue quien me formó desde el punto de vista literario y docente. Más que un maestro, es mi hermano de causa; quien te guía y procura cuidar la flor interior de la amistad, del respeto, del amor y que deviene, bajo cambios esenciales,  en acto creador. Sus clases iban orientadas a mi interés por el análisis literario y por ampliar conocimientos dejados a medias en la universidad. Lo conocí cuando cursaba el quinto semestre de la especialidad en lengua y literatura. Pero sí, José Napoleón fue decisivo en mi vida.

― ¿Por qué consideras pertinente la obra de José Napoleón Oropeza?

La obra de José Napoleón Oropeza es, a mi juicio, el universo que necesita la literatura de nuestro país. Digo esto porque, de alguna u otra manera, su obra no alcanza aún todos los espacios que la necesitan. Por ejemplo, me resulta increíble que en la escuela de educación, particularmente en la especialidad de Lengua y Literatura de la universidad donde él ejercía la docencia, especialidad que este fundó, no se utilicen los libros de análisis de nuestra  literatura de su autoría. Eso por una parte. Luego tenemos sus novelas y sus cuentos, un universo único, obra sólida, tanto como la de los grandes narradores que atraviesan los inagotables momentos de nuestra historia literaria. Las puertas ocultas, El bosque de los elegidos, El cielo invertido, El huésped invisible, son obras capitales que el tiempo reivindicará. Tarde o temprano la obra de José Napoleón Oropeza tendrá el sitial que merece. 

― Llegaste a España, cruzaste Venezuela para llegar a Perú específicamente a Lima ¿Qué significan estos dos países nuevos para ti?

Creo que algo ya iba respondiendo respecto a esto anteriormente. Perú fue una revelación abrumadora. Es una ciudad turbulenta que exhibe singular precariedad en la que no tuve mucha suerte. Iniciar una vida desde cero en dicho país, no entró en mis planes. Mi objetivo fue conocer lo más que pudiera del ambiente cultural peruano y salir hacia un país donde mis posibilidades como joven, que busca con avidez  un mejor futuro, fuesen más grandes en todos los aspectos. Tuve la posibilidad de conocer algunos museos y asistir a pocos eventos literarios y son imágenes que llevo conmigo con alegría. Todo lo que logré conocer bien en Perú, se encontraba en la capital. Luego tuve oportunidad de conocer otros espacios del país y puedo decir que es un lugar lleno de belleza natural. Nada que envidiar de los países vecinos. Pero es como decía, no concebía la idea de establecerme allá. Y así fue que llegue a España con el objetivo de seguir formándome y seguir en el mismo sueño. España es un país hermoso e insondable. Su luz se te mete por la venas. Ya mencionada las cosas que me han causado profunda impresión: museos, provincias, la historia misma que, naturalmente, atraviesa cada rincón de sus ciudades y pueblos. Sí, España es el fuego de mi poesía actual. 

― Háblame de tu experiencia en Madrid. Quisiera saber si la ciudad te ha conmovido, lo que has aprendido de ella. ¿Cómo vives el simbolismo de la casa y la ciudad en Madrid?

Pues, me dices: ¿simbolismo, Madrid? Creo que la ciudad es un símbolo en sí mismo; pozo cultural europeo para Europa y el mundo. Resulta curioso cómo se nos revela cada símbolo fundido a la ciudad: esculturas, monumentos, plazas, parques; pienso que son evidencia del simbolismo, del misterio infinito que nos envuelve en cada espacio madrileño. Es que hasta puedes encontrarte con sitios de interés popular tales como antiguos hoteles o antiguos edificios donde residieran artistas del siglo de oro como Cervantes, Góngora, Quevedo, Lope de Vega, o artistas de peso universal como es el caso de Jorge Luis Borges, Pablo Neruda. Si te fijas, en la entrada principal de unos de los hoteles que están en la Puerta del Sol, leerás una placa que hace referencia al nombre de Borges, pues, residió alguna temporada en pleno corazón de Madrid. Sí, es que la ciudad ofrece y muestra un sinfín de espacios para hacer aflorar en nosotros una rosa desde lo más profundo de nuestro corazón. 

― En el año 2017, la Editorial Eclepsidra de Venezuela publicó tu primer poemario “Los sitios constelados”; poemas que recurren a la brevedad y se abren a lo próximo, expansivo y al viaje. ¿Hay para ti una continuación de este libro en tu segundo?

Sí. Creo que “Líneas para una ensoñación” evidencia una madurez formal y, además,  un ritmo, una desmesura que está en perpetua excitación.  Claro, cierto es que este libro lo culminé días antes de haber iniciado mi viaje hacia otras fronteras. Fue en Madrid donde realicé los últimos ajustes y pormenores.  Con esto que comento quiero decir que en el 2018 estaban listo casi todos los presentes poemas. Creo que estos dos primeros libros dibujan mi hechura poética. Sucede también que en esos años me encontraba en un momento muy fecundo y, cuando recién publicaba Los sitios constelados, ya tenía más de la mitad del cuerpo de Líneas para una ensoñación.  A todo lo que te digo, debo agregar las dificultades que atraviesa todo joven poeta para lograr publicar su obra en una Venezuela donde la crisis se ha devorado todas las posibilidades desde muchos puntos de vista. Dificultades en cuanto a los exorbitantes precios requeridos por la imprenta, diagramación, etc. Y es que Los sitios constelados ya estaba listo en al año 2015. El problema realmente es el que te comento: lo económico y dar con editores realmente comprometido que respeten y valoren la obra de sus autoresñ. 

― ¿Qué te falta por lograr?

Creo que me falta mucho por lograr. Lo primero, es seguir con ímpetu mi proceso de formación, seguir estudiando y así continuar anudando mi obra. Esto es lo fundamental: trabajar en pro de nuestro universo creador que se acrecienta con cada lectura, con cada acto. 
Por otro lado, como venezolano, pienso que debemos aprehender lo bueno y lo malo de cada país, de cada cultura con la que nos topemos en todo esta travesía personal. Quiero decir que deseo con fuerza seguir ampliado mi visión del mundo y para ello es preciso continuar el viaje de ahora, el viaje de siempre.

― ¿Cuáles autores venezolanos recomendarías a los lectores de otras partes del mundo?

La poesía de Enriqueta Arvelo Larriva, de Fernando Paz Castillo, de Rodolfo Moleiro, de Hanni Ossott, de Vicente Gerbasi, de Luis Pérez Oramas. También la obra toda de José Napoleón Oropeza, los cuentos de  Oswaldo Trejo, Cubagua de Enrique Bernardo Nuñez, Cumboto de Ramón Díaz Sánchez. Es que nuestra literatura posee muchas obras insondables. Estas por decir algunos autores de peso y que, a mi juicio, resulta necesario conocer. 

― Me gustaría que hicieras tu epílogo personal de este diálogo.

La poesía, el arte en general, posee la fuerza vital que nos impulsa hacia el sueño. Y se trata precisamente de eso. Debemos ansiar, asir cada sueño en medio de tanta conmoción y locura. Resulta imperioso que el creador desee con fuerza alcanzar cada meta trazada para que, al final del día, logre lograr su cometido: la consumación de su universo, de su obra. 

I

Esconde bien los ojos
y lleva al cuarto los hilos,

a lo extenso incompleto

mientras exista la palabra
en nosotros
mostrando la primera forma
o la puerta inclinada
antes del alba.

II

Resida en el hecho
el previo delirio
que asomara en lo real

y el encanto, la cosa misma
moviendo las luces
insondables e infinitas

hasta un confín de cristales
o a la puerta
que abre el borde inclinado
sin vértices.

III

Ya todo empieza en círculos
para el pez
del espejo salta hacia la fuente

Mirad la fábula;
mientras cierren los ojos
los hilos se tejen entre puertas.

IV

Para hilar tres bordes
el río

pon el ojo tras los cerrojos

La hora se detiene
porque no escape el pez

y luego el cuarto
se muestra sin ventanas

el pez es la ventana,

él mismo el cuarto
mientras se anude
al chorro en la madeja