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SOBRE LO COMÚN TAMBIÉN CRUJE DE JONATAN REYES

De gritos silenciosos: lo común también cruje de Jonatan Reyes Por Braulio Paz Muchas veces la poesía solo puede existir. Pero eso ya es bastante. Lo común también cruje (La

Gladys Mendía 4 años ago 36
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De gritos silenciosos: lo común también cruje de Jonatan Reyes

Por Braulio Paz

Muchas veces la poesía solo puede existir. Pero eso ya es bastante. Lo común también cruje (La Impresora, 2020) es un gran ejemplo. El titulo lo dice todo, se trata de un libro en que lo cotidiano se detiene: no porque algo distinto esté sucediendo sino más como en una escena ralentizada que obliga a la cámara a un close up sobre las superficies del fondo. Un paneo tan lento que parecerá una sucesión de fotografías. Enrarecimiento de los elementos que se perderían en el viaje de la panorámica: sutil enumeración de inconsistencias… Hasta que descubrimos que esto es, que el estado de emergencia es el día a día y las imágenes de chatarra acumulada en una esquina, la soledad del carrito de hot-dogs o el zapping en la tele explotan sordamente:

se escucha: un tiroteo, pop corn
reventando, la bala desgarrando
la piel, la boca masticando el pop
corn, la bala reventando en el interior
el pop corn bajando por la garganta.

Desde hace un tiempo los libros que he ido leyendo, más y más, parecen querer entender situaciones límite. Más y más la vida se está volviendo una situación límite (socialmente, económicamente, medioambientalmente, etc.). Al mismo tiempo, y comparado con una escritura que intentó hacer de la coyuntura su nutriente en el siglo pasado, no es una escritura que pontifique sobre la necesidad de tomar una u otra ruta: la escritura de Lo común también cruje, así como de otras propuestas recientes, parece más cuidadosa en saber donde pisa. Primero porque no está alimentándose simplemente de la situación mediática (urgencia, le dicen), de hacerlo terminaría siendo como un meme cuya relevancia desaparecería cuando el ciclo siga su curso. En segundo porque el futuro no aparece.

Ambos elementos nos dejan pensando en una sola palabra: presente. El tempo del presente provoca horror. Hay una auténtica sensación de malestar conforme leemos y presenciamos el avance de la película. Lo común también cruje está anclado, enraizado, fuertemente en la animación suspendida de un presente, ni siquiera en un loop extraño en que se repite la hubris cotidiana sino en una enloquecedora lentitud en su desarrollo, una prolongación de eso que me limito a llamar “situación límite”. La explosión posterior llega por condensación pero no genera alivio, de alguna extraña forma termina alargando la situación en vez de ponerle fin. Del texto Una Anomalía:

fingimos hacer una oración
y quedamos solos ante
la frecuencia (…)

Y luego se come al gato muerto (o no, varias lecturas posibles). Choca, ¿no? No el acto horroroso, la frecuencia… el contraste con el título del texto, lo anómalo ha sido normalizado.

El libro tiene un tono calmo, esa es la otra cosa. La lentitud de su desarrollo expresada con la calma de un espectador impávido, no por cínico sino por perdido, genera mucha más fuerza que si se tratara de un panfleto incendiario escrito con el hígado. Es el desastre acompañado del stream de ChillHop Music (https://www.youtube.com/watch?v=bebuiaSKtU4). Son poemas que hablan de una ciudad seca en conjunción con un mundo interior construido a través de la observación de los escombros (un camión de basura (…)/ viene a buscar / todo lo que nos sobra), de lo que queda, de un lento fin del mundo que – como en el poema de Eliot – no sucede en un bang! sino en un lento y silente grito cotidiano.

SITUACIONES

chatarra acumulada en una esquina.
varias ratas que la separan.
un carro oxidado con un anciano
adentro que huele pega para no
desprenderse.
celofán cubre una lámpara
encendida, la lámpara el único
objeto que se ve en el interior
de un apartamento vacío.
una señora con la cabeza cubierta
de papel de aluminio le echa
agua a las plantas.
un cartel gigante lleno de musgo
y con las luces fundidas
goza de su vieja euforia.
se escucha: un tiroteo, pop corn
reventando, la bala desgarrando
la piel, la boca masticando el pop
corn, la bala reventando en el interior
el pop corn bajando por la garganta.
luego sucede el más terrible silencio
interrumpido al rato por las cosas
que caen de los edificios
y que rebotan al golpear el suelo