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JONATAN REYES: POESÍA ACTUAL DE PUERTO RICO

JONATAN REYES (Santurce, San Juan, Puerto Rico). Ha publicado los libros: Data de otro ardor (Editorial Verbum, España, 2018), y Databending (Barnacle, Argentina, 2019).  Es director y editor de la

Gladys Mendía 4 años ago 37
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JONATAN REYES (Santurce, San Juan, Puerto Rico). Ha publicado los libros: Data de otro ardor (Editorial Verbum, España, 2018), y Databending (Barnacle, Argentina, 2019).  Es director y editor de la revista de poesía Low-fi ardentía.

De Data de otro ardor

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sospechamos de la hora / de su sensatez / de la hora

como una entidad propagada / que se manifiesta en cada

persona de acuerdo a su hora de nacimiento o su hora

de muerte / o de la posición de las cosas cuando por

vez primera sintieron el rotar del mundo en su piel.

la hora como centro de control de nuestra realidad

ahí siempre / vivaz e intertemporal / vigilándonos.

pero sin duda / estamos paranoicos. la insolación hace

estragos en la cordura. por eso mejor nos desnudamos

y acostamos sobre la loseta fría a: esperar. esperar.

esperar. a sentir el reflujo del desierto /

                                           las contracciones del cuerpo

al sentir el adoquín enfermo.  adoro ver el contraste de

tu piel y la loseta / cómo media parte de tu perfil se

adentra tanto en el frío / cómo tu trenza toca el fondo

de este plano / y es digital

                         / y es dilatación de tu mente extasiada.

pero que el calor no nos reduzca / sigamos esperando

que el bochorno se deshaga / que las figuras agarren

de nuevo el contorno que el vapor ha difuminado.

vivir en un desierto tiene su precio y su fortuna / nada

mejor que los lugares planos y extensos para sentir

el transcurso y movimiento exacto de la vida / lo

vertiginoso aquí es manantial y se abre paso como

una galaxia / suprema / acorralada en el eje aledaño

a nuestra periferia de cada tarde. no sé lo que digo

el calor me ha degenerado. soy otro. otra.  tú quizás.    

el viajero del tiempo. esperando. esperando. esperando

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el pasado sigue cambiando / y de manera constante

de a pocas va borrando todo como lo conocíamos

como si fuese humo / un humo que reescribe su

consistencia sobre un paisaje inmóvil / programado

para conservarse en esa área distante / así como

nuestros ancestros / o los datos / o las estadísticas

o los días de verano sobre la arena accidental.

todo sigue cambiando adentro o afuera. igual

la mente también influye en ese trastorno de

pasado. como modelo:

sitúa dos individuos (individuo a. individuo b)

en una plaza mientras disfrutan del tibio arrullo de

la sombra que se desboca. ahora separa cada sujeto

transpórtalos a su plaza individual / separa cada

mente. primero / el individuo a sólo ve una porción

vaga / casi enferma / de ese momento. ahora mismo

el individuo a / ha editado el pasado del individuo b.

ya nada es como lo conocía el individuo b / pero

aun así / él tiene su propia versión del pasado:

su pasado intrínseco. el individuo b percibe una

cadencia inhumana en la posición de las cosas

como si se subordinaran entre ellas / y ninguna

sin la otra / pudiesen existir. de esa manera

el individuo b ha creado otro suceso donde ni

siquiera el individuo a / existe / o simplemente

nunca existirá.

lo que no cabe duda / es que ahora mismo

los dos anidan entre la negrura oblonga de un

desasosiego / allí / el pasado es únicamente

un artificio de la razón / un simulacro lúcido.

pero al mismo tiempo existe la permanencia del

instante / de lo redactado / de los ecos indóciles

de lo indeleble como una lumbre que influye

sobre sí misma y en todo lo que incendia

y puede darle el orden que desea a las formas