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EÏRÏC RÏCHTER DURÄNDAL STORMCROW: POESÍA ACTUAL DE PUERTO RICO

Eïrï Rïchter Durändal StormCrow (San Juan, 1980) DANZA DE LA LLUVIA Danzo con Tauro salto en la arena divergente en el agua que me corre los tejidos agua llama agua

Gladys Mendía 5 años ago 39
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Eïrï Rïchter Durändal StormCrow (San Juan, 1980)

DANZA DE LA LLUVIA

Danzo con Tauro

salto en la arena

divergente en el agua que me corre los tejidos

agua llama agua

este fuego busca hermanarse con el vapor

ser uno con la negación del universo

con la humedad pudorosa de las piernas juntas

abiertas

juntas

abiertas

el aire debe fluir

y el polvo de las muchas arenas

debe seguir su camino al mar.

Danzo en la casa de Tauro con cuernos

porque este mito debe terminar

para aprender la realidad:

hoy he sido ruin

muy ruin

y dadas las circunstancias, eso está bien.

El calor es el vestigio nacionalista del agua

esta agua me hierve y quiero que caiga

Ramaga Secuga Suraga ―conjuro para la lluvia o el diluvio―

Surarus, espíritu del agua

Uvukuvuku, pequeño cemí langosta

Ruieiur, dama de las burbujas

Avereva, la mujer de los ríos y puente con los cielos

No creo en ninguno pero igual los llamo:

el calor trae la falsa afirmación de las creencias negadas

el calor es antítesis de la razón.

Lluvia, ven.

Vaguada, frente frío,

vientos alisios que traen ejércitos de niñas que se perdieron en los astros

vacíen el océano sideral en los anillos de Urano, Saturno y Neptuno

en esta tierra que clama a los dioses como imaginación de lluvia

eso: la imaginación es fuerte

y los talismanes son pura expresión de mana(´)

del que se come y del poseso de los fetiches

porque este cuerpo es mana(´)

y me doy a las naciones

como puta de tiempos mejores

porque la lluvia caerá

de julio en adelante, lo juro,

Surarus, Uvukuvu, Ruieiur y Avereva

siete veces siete en sudoku infernal

hoy danzo en Tauro y clamo por mi agua.

LOS LUGARES Y LAS HORAS

Hoy quiero hacer biblioteca de videojuegos con historias,

no solo de los RPGs

sino los que tienen historia conmigo.

Sucede que sostengo una relación extraña con la Leyenda de Zelda.

Suspiro las historias

cuando cae el control al suelo.

A veces quisiera escribir una novela de Zelda

y no puedo explicar cómo nadie lo ha hecho todavía.

Será que es difícil hacer literatura sobre tantas armas.

Pero yo podría escribir la historia de la Espada Maestra,

hacerla novela como la Espada Colada, o la Tiziana,

o la Masamune

o la eSpadalabra.

Sucede que los lugares y las horas del tiempo

se hacen muertos esqueletos que cobran vida entre las sábanas

porque juego en la cama

y las historias se confiesan en mi almohada.

Sucede que una espada traspasa mi mente constantemente

desde la nuca hasta la frente

una invisible e indivisible espada

que no puede referirse por sus partes,

sino siempre en el todo.

No tiene mango porque la hoja es una sola,

ni escudo porque toda buena espada es un escudo en sí misma

ni tiene juego, porque el juego estriba en el espadachín,

si no, pregúntenle a Link, que lleva décadas jugándose con la espada

siempre en busca de su princesa.

Hoy quiero escribir un cuento que trascienda los juegos

que sea juego mismo y poesía

que tenga elementos de guerra y la precisa paz de Child of Eden

que tenga el drama de Terra Branford y Celes Chere de Final Fantasy VI

y el encanto idiota de Super Mario Bros.

Sería una historia de un niño que se pierde en sus juegos

y que nunca regresa a casa de los padres

porque tiene que salvar el mundo.

Sería un cuento idiota

―como todo lo posmoderno―

inservible

sin moraleja alguna

literatura vacua y sin trascendencia.

Y terminaría aclamada por la historia.

TEDIO DEL VERANO

El verano es un fastidio

de camas vacías

casas vacías

cajas vacías

y el abandono recrece como una criatura que solo yo,

princesa del barrio,

puede ver.

¿Cómo es que nadie más puede verla?

La soledad es un gato verde olivo como montaña

en mi urbanización.

Odio los gatos

y el día solsticio,

atrapo en jaulas a todos los felinos de los vecinos,

les prendo fuego y los suelto.

La orgía de maullidos flameantes

me arrebata,

por unos instantes,

del tedio.

Eïrïc Rïchter Durändal StormCrow (t/c/c David Caleb Acevedo) (San Juan, PR) Nace en 1980. Su obra figura en las siguientes antologías: Cuentos de oficio (Mayra Santos-Febres), Nueva poesía hispanoamericana (Leo Zelada), EM: Edición mínima (El sótano 00931), Los rostros de la hidra (Julio César Pol), Open mic/Micrófono abierto (Hostos Review vol. 2), Los otros cuerpos: antología de temática gay, lésbica y queer desde Puerto Rico y su diáspora (coeditada por Luis Negrón, Moisés Agosto-Rosario y David Caleb Acevedo). Ha publicado los poemarios: Bestiario en nomenclatura binomial (Editorial Aventis), Empírea: Saga de la Nueva Ciudad (Erizo Editorial), Hustler Rave XXX: Poetry of the Eternal Survivor (Lethe Press), junto a Charlie Vázquez, Terrarium (Paracaídas Editores) y Pie forzado (Ediciones Aguadulce); y ðēsôngbərd (por el cual recibe el Premio Nacional de Cuento 2013 del Instituto de Cultura Puertorriqueña). Actualmente se desempeña como traductor, corrector de pruebas y creador de contenidos.