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JHON RIVERA STRÉDEL: Poesía Actual de Venezuela

JHON RIVERA STRÉDEL (Caracas, Venezuela 1992). Poeta. Terapeuta Psicosocial egresado de la Universidad de Carabobo (UC). Cursa estudios de psicología en la Universidad Central de Venezuela (UCV). Ha participado en el comité

Gladys Mendía 5 años ago 78
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JHON RIVERA STRÉDEL (Caracas, Venezuela 1992). Poeta. Terapeuta Psicosocial egresado de la Universidad de Carabobo (UC). Cursa estudios de psicología en la Universidad Central de Venezuela (UCV). Ha participado en el comité de redacción de la revista La Tuna de Oro del Departamento de Literatura de la UC. Obtuvo el tercer lugar en el I Concurso de Poesía Andrés Bello, convocado por la Dirección de Cultura de la Asamblea Nacional de Venezuela y el Premio Nacional Universitario de Literatura “Alfredo Armas Alfonzo”.

 
Selección por Gladys Mendía (inéditos)

 

Elegía a Salvador Casamayor.

 

Mírame amigo

sé que no me crees

cuando te hablo de esas cosas

que vuelan por las montañas

y quieren hacerme daño

pero dame una moneda

o algo de comer

 

Camino

camino

por la noche

y por el día

dolorosamente otra vez

calle arriba

calle abajo

creo que busco a Adriana

la confundo con las cosas que veo

creo que Adriana no volverá más

ni tampoco mi hermana

que la hospitalizaron y se nos fue.

 

Es duro pensar en la vieja casa, los libros y mi hermana y yo

reposando la tarde

viendo las amarillas guayabas caer en el patio.

mientras subo

bajo

calle arriba

calle abajo

dolorosamente otra vez

pareciera que nos fuimos marchitando

y que las ventoleras

que cruzan el patio

nos llenaron de crujidos

paso el viejo puente

voy a buscar limones, mango

donde mi amigo cruzando el río

donde nadé con Adriana

y escuchábamos el chapoteo de las aguas entre las rocas.

 

Mírame amigo estoy furioso

mido 2 metros

y tengo las manos inmensas

dame algún billete o algo para comer

mírame amigo

ayer a José Félix con agua…

me están cayendo a palos me están golpeando fuerte

como cuando los hospitales

me llevaban

creo que estaba loco amigo

porque las cosas que me golpean

no vienen de esas montañas

sino que son estos hombres

que con palo puño fuego

me van apilando

amigo mi furia no es contigo

solamente no me gustan las injusticias

y que me perdones te digo

te quiero

te quiero entre mis huesos grandes

recuérdame

en busca de Adriana

la lucha en las fábricas

nuestras conversaciones

caminando

caminando

así

calle arriba

calle abajo

dolorosamente otra vez.

 

 

 

*

La  fiebre que tengo en la cabeza

la calenté con el temblor de unas piernas

entre la helada noche de las montañas

y cuando debí hacer mi trabajo

me refugié

buscando calor en un cubículo lleno de medicamentos

juntando mi respiración con la suya.

Sudé sudé

y busqué el ardor en unos labios morenos

que me quisieron besar.

 

He destruido

todo mi patrimonio

al son del calor

y no encuentro freno a la desesperación

de querer tocar besar entrar

siento que de tanto entrar en la casa en llamas

ni siquiera el agua me calma.

 

Veo a los seres chamuscados

trapos en remojo

no sabía que la llama que desperté

iba a plegarse sobre mi cuerpo

iba a dirigir la inteligencia

confundiría el amor

con un traje al que hay que quemar

en la cercanía de un fogón.

 

Estoy dentro de una fiesta eterna

donde soy el invitado vitalicio.

 

En otro tiempo endurecía el corazón

de sufrimiento

pero desde el pase de entrada al gran salón de la fiebre

sufro el no poder salir

de mi intranquilidad

y aunque viene el goce violento de unos cuerpos

la violencia atiza más la fiebre

no se derrumba

sigo ardiendo

y la tensión de los ojos

de un mosquito que no para de sentir la sangre dentro de sí

en el intervalo de vida que le tocó

hasta desparramarse en las paredes.

 

Si me hubiera dedicado a hacer mi trabajo

si tan solo hubiera prolongado

el desaliento de tener el corazón roto

si entre las frías montañas

le hubiera escrito una canción a la niebla                                                                                                  y me hubiera dormido

despertando con la canción de unos loros cruzando el espacio

y la rama de unos pinos molestándome las orejas.