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JOSÉ GARCÍA OBRERO lee Penumbra

    PENUMBRA   Solo un punto de fuego, que lento se consume. Ni más ni menos eso: calor de luz muy débil, apenas perceptible si pasas distraído. Así que

Gladys Mendía 6 años ago 13
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PENUMBRA

 

Solo un punto de fuego, que lento se consume.

Ni más ni menos eso: calor de luz muy débil,

apenas perceptible si pasas distraído.

Así que aprieta el paso porque el miedo da alcance

y es un bosque que espera con brillo de mil ojos.

Párate. Sácate la angustia de las uñas como si fuera tierra.

¿Si te agarra, qué importa? es solo miedo, es solo miedo

y el miedo es negro como sábanas que apagan las estrellas

(desmenúzalas luego en un tazón con leche que te sacie).

Cruza las calles; observa como irradian tu sombra las farolas;

explota con el índice ladridos suspendidos en el vaho

igual que pompas de jabón. Otros ruidos se alejen: zumbidos,

risas deshilachadas, borrachos que se enojan

y dicen ser la muerte, y siembran esa duda en las esquinas.

El lecho es ahora blando y el corazón, una medusa:

una sepia muy blanca, que se impulsa con pálpitos

e inflige quemaduras con su roce.

Se baña en sal, luego cae como pluma rodando

mar abajo

donde el fuego es un ascua y la luz

el soplo.

 

 

De La piel es periferia. Visor, 2017

 

 

  

José García Obrero – Fotografía

 

 

JOSÉ GARCÍA OBRERO (Santa Coloma de Gramenet, 1973). Es autor de los poemarios Un dios enfrente (La Garúa, 2013), con el que fue finalista del premio Ciudad Alcalá de Henares de Poesía, en 2014; y Mi corazón no es alimento (Ediciones En Huida, 2014). En 2015, la editorial Valparaíso publicó su traducción de Mal, del poeta catalán Jordi Valls.

Con La piel es periferia (Visor, 2017) obtuvo el Premio de Poesía Ciudad de Burgos en 2016.

Actualmente, forma parte del equipo de redacción de la revista de poesía contemporánea en lenguas peninsulares Caravansari y colabora en el suplemento cultural Cuadernos del Sur, de Diario Córdoba.