de (sur) sinfonía apaisada
hablo de la terca piedra que no se lanza
los días son amantados por un hielo
días en los que se envejece solo por oír
la partida de todo lo que pasa
una loica abandona el cerco
se envejece pero se vuelve huevo
el hambre describe la distancia
como una lentitud que apunta
y como lengua despierta a media noche
hambre más vacío y masticado
llegó afanoso a las jorobas
a las migas apelmazadas del pan
de una sobremesa en la infancia
del musgo sale el viento
y yo desde dentro del viento
lanzo todo lo que exilio
aupada desde ya por la pena
lo digo con la boca
abierta de vejez
lo digo con este cuerpo
que se borra
que se ciega
que se flor cortada
que se vidrio
que se rompe
mientras en otro lugar
se vuelve agua
mi cuerpo logra tejer un cerco sin alambres
se aloja extraño
entre el vínculo de lo perdido
y el silencio
el horizonte esconde una voz
es lo trasplantado
surco abisal de mi ánimo
(hablo de una estadía que se queda
un punto final que se transforma en nostalgia)
deshabito un habla
lanzo varias piedras
son los alones ocultos del sur:
los corderos que nacieron en julio
los corderos que matarán en enero
respiro se une al viento
y vuelve exacto al entrar
el viento lleva seca
una palabra sin decir
el viento no pretende dañar
van las piedras de fuego por las nubes
atril de nuestra mirada
lodazal de altura entrando
la noche es mi cara buscándose en el paisaje
anexos
*la pintura es una mancha infinita, fantasmagórica por su duración. se desarrolla tan libre que no conoce límites y se vuelve oscura, pero no como sombra, como color abrupto de tanto acuñar su particularidad, la pintura es agraria y la lengua. permiten la manifestación energética de miles de soles invisibles, soles que no arden pero figuran calcio, nitrógeno, fósforo, hierro y estas palabras que intentan una descripción de la lengua cuando se herboriza, cuando habla por la clorofila, por el pistilo, desde y por el espacio aquel, vaciado tantas veces que se ha vuelto oscuro. la lengua obedece a un sol invisible, nos muestra el verbo ardiendo, otra acción, otro sujeto, otro complemento: imago de una transitiva mutabilidad de los paisajes
*lo que cae, letras dicen callando como la piedra. toda piedra es la materialización de los espíritus caídos, la piedra viene, el espíritu pétreo es caedizo. las piedras forman una ruta cayendo, dejan bloques vacíos entre caída y caída, el viento entra a esos bloques vacíos, allí se desgaja lo transparente, haches, letras mudas dicen un envés, la revelación de algo muere para reaparecer en palabra, luego en frase importante y desaparece el tiempo. ayer no fue ayer, las letras son la luz del fuego, una reconciliación de realidades variopintas, elementos de precisión separados por la ruta que deja la caída de ciertos elementos pétreos que escupe el volcán, sol adentro
*una enumeración de sonidos ocupa de excusa el misterio de la palabra. la flor se equivoca y crece en mí la primavera
qué nieva (?) -mis ojos que se apuran-
el día, una gran morada que se estira en la claridad de la luz; el silencio, estadía oscura en espera de la resurrección del sonido, viste de noche
*trepa enfriada la tripa africada de tu voz, cruzo las piernas en el tremolar libidinoso de la distancia. telúrica me abismo mirando la inversión de la cruz. fluir en el trópico azul de tu aliento, farfullo antes de dormir. luego, tránsfuga sucumbo. soy lepidio silvestre. la noche. ya que está de moda, le hablaré al lector
nuevamente, diré la noche como si un cóndor me hubiera llevado al pico en el pico a lo oscuro. la noche es una montaña que hunde la altura, rebasa los ojos, una montaña no es inocente

NATALIA ROJAS (Chile, 1983) Tiene estudios de Literatura y Restauración pero ejerce la jardinería y el nudo textil. El 2009 obtuvo una mención honrosa en el Concurso Nacional de Poesía Joven de la Universidad de Valparaíso. En 2011 gana el primer lugar del concurso de revista Grifo, organizado por la Universidad Diego Portales. En 2011 publica la plaquette Pedernal en coedición Chile- Argentina por Cuadro de tiza y VOX Ediciones, Santiago-Buenos Aires. Sus poemas aparecen en antologías como “Conrimel, encuentro Latinoamericano de mujeres poetas” (Ed. Inubicalistas, Valparaíso. 2010); “Entrada en materia: 17 poetas jóvenes chilenos” (Ed. Altazor, Chile. 2014); “Del caos a la intensidad: vigencia del poema en prosa en Sudamérica” (Ed. Hijos de la lluvia, Perú. 2016).