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Del cristal al barro: Ida Gramcko y el análisis transpersonal. Por Diego Rojas Ajmad

El profesor y crítico literario venezolano Diego Rojas Ajmad elabora un ensayo sobre el libro de Ida Gramcko: Historia y fabulación en “Mi delirio sobre el Chimborazo”.

Gladys Mendía 7 meses ago 74
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Del cristal al barro: Ida Gramcko y el análisis transpersonal

A un cuestionario de 1959, realizado por la Biblioteca Nacional de Venezuela a diversos artistas y escritores del país, Ida Gramcko respondió con tesón y claridad desbordantes. Así dijo en la primera de las cuatro preguntas:

—De sus obras publicadas hasta la fecha, ¿cuál es la que estima más afín?

—Afín, ¿con quién, conmigo? Hay algo mío en todas ellas, por supuesto, pero lo auténticamente de uno es por mucho tiempo inalcanzable. Desde hace algún tiempo mi poesía ha cambiado totalmente. De la transparencia anterior, lograda o no, he pasado espontáneamente a una gran libertad. Es como si dijera que si antes buceaba en el cristal ahora me encuentro en el barro. Un día, el fango nos refleja. Un día, sin saber, inmolamos las hadas. Como el poeta y su ser pasan muchas etapas, lo afín será entonces lo definitivo y brillará en el día en que pueda totalmente encontrarme (Biblioteca Nacional, 1959: 7).

En esas palabras puede atisbarse el esbozo de una teoría del sujeto creador y de sus relaciones con la obra. Más específicamente, el asunto primordial que enfatiza Gramcko está en lo que viene a complejizar ese dinámico vínculo entre uno y otro, y que se halla en la perenne mudanza de la personalidad del artista (etapas) frente a la idea de la obra como cristalización de la biografía, como taxidermia de la identidad.

De esta afirmación, que se presenta como abismo, surgen varias interrogantes: ¿cómo condensar una vida en función de lo escrito?, ¿cómo lo escrito puede contener la complejidad de una vida?, ¿cómo puede el autor lograr encontrarse en su obra?, ¿cuándo carne y verbo se hacen uno?

Casi 30 años después del cuestionario, Gramcko materializa y da espesor a estas someras reflexiones en el ensayo Historia y fabulación en Mi delirio sobre el Chimborazo.

Publicado en 1988 por la Contraloría General de la República de Venezuela, y reeditado por LP5 en el 2025, el escrito se presenta como un ejercicio de análisis que se esfuerza en tender puentes entre autor y obra, entre vida y literatura, entre esencia y devenir.

En el ensayo insistentemente se nos advierte del error que supone ignorar o menospreciar la fabulación o las abundantes referencias míticas en diversos escritos de Simón Bolívar. En el tradicional perfil creado de Bolívar como un guerrero, un genio militar, un intelectual de profundidad y de enorme conciencia social, no encaja un texto como «Mi delirio sobre el Chimborazo», poético, subjetivo, mítico, de ensoñación. Esta forma de entender al ser humano como hecho sólo de razón y de acción, de cerebro y manos, muestra una imagen desenfocada de lo que realidad es: una amalgama de historia y fábula, un ser de cerebro, manos, y además corazón:

La concertación entre lo sacro y lo profano, lo natural y lo sobrenatural está presente a lo largo del Delirio, apuntando de nuevo que el juego mítico y soñante no limita la responsabilidad. Dioses de las aguas, de la guerra, de países, del envío y el cáliz de oro no constituyen una parte insignificante del delirio. Se integran a él totalmente. Pero no son una evasión sino la muestra de que todo en el hombre no es intelecto y austeridad sino que el hombre tiene una aptitud de disfrute feliz, fantaseador, mientras afronta sus dificultades y sus riesgos (Gramcko, 2025: 16).

La idea de ver escindido al sujeto, y en consecuencia a los textos que produce, nos recuerda a Medardo de Terralba, mejor conocido como el Vizconde Demediado. Ese personaje de la literatura italiana, creado a mediados del siglo XX por Ítalo Calvino, representa a un ser humano víctima de un cañonazo que lo ha separado en dos mitades, las cuales se habían salvado de una manera fantasiosa y que, desde ese momento, vivían de manera independiente.

Creer que es posible desarrollar separadamente la razón y la emoción, lo terrenal y lo trascendente, es suponer que el mundo es maniqueo y que el Vizconde Demediado puede aparecerse en cualquier rincón de una supuesta realidad cuadriculada. El empeño por racionalizar y clasificar al mundo ha intentado convertir a los seres humanos en demediados: la razón separada de la pasión, un corazón desvinculado de su cerebro, una historia ajena a la poesía, como la entrevió una vez Aristóteles.

Bajo estos argumentos, Ida Gramcko rechaza la idea de un Bolívar Demediado, cuya mitad fabuladora es sólo divertimento, pasatiempo fútil, adorno; y la otra mitad, la epopéyica, que elabora discursos y proclamas, supondría la figura digna de estudio:

Lo novedoso en la silueta epopéyica de Bolívar es la creación de un vínculo entre fabulación y lucidez, entre la gesta fabulosa y los hechos. Pues no se puede reducir de un poder por otro poder. Ni se podrían eliminar las frases de tinte mítico, no sólo del delirio, sino de otros textos de Bolívar, aduciendo que son apenas una retórica, adornadura o gala de sucesos. No. La imaginación es tan auténtica en los discursos y proclamas como la intuición diáfana de los acontecimientos. La fabulación es inherente a las palabras del héroe y escritor; no están allí como decorativas galanuras sino como integrantes de la enunciación (Gramcko, 2025:10).

La necesidad de leer la fabulación como parte integrante de la personalidad y de la historia es una idea que nos permite, además, reflexionar acerca de la relación del crítico con el archivo: ¿Qué hace significativo o no a un texto en el conjunto de escritos de un autor? ¿Esos textos que no forman parte de la obra completa, en realidad nada importante dicen? Preguntas estas que emanan de la lectura del extraordinario trabajo de Gramcko.

La labor hermenéutica de Ida Gramcko se sostiene en este ensayo, según lo que podemos observar, desde dos premisas. En primer lugar, asedia al texto desde múltiples disciplinas (historia, biografía, filosofía, psicología, mitología, política…), y esto va en consonancia con la idea de la totalidad, de los vasos comunicantes que hacen posible el «todo es uno», de entender el mundo y sus cosas desde todos los ángulos posibles.

La otra premisa se refiere al tipo de análisis empleado en el ensayo: el de los estudios transpersonales. Esta perspectiva, nacida a principios del siglo XX bajo el cobijo de la psicología y la filosofía, intenta acercarse a las experiencias humanas que superan el yo individual y se transforman en cosmovisiones, en vivencias místicas, trascendentales y espirituales. Y eso es lo que podemos encontrar en «Mi delirio sobre el Chimborazo».

Gramcko parte del individuo Bolívar para abarcar aspectos mayores como los de la humanidad, la psique o lo trascendente. Por ello señala al final de su ensayo, a modo de conclusión:

Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios enlazó su reflexión, su ejercicio intelectual innegable a la lucidez de la intuición, contemplando y experimentando la historia, e hizo fabulación al mismo tiempo, pues no hay historia que se desarrolle sin ensueño. Es el mismo ser humano creador en sus proclamas como en su Delirio. Pero en un tono y temple ya transpersonal (Gramcko, 2025: 46).

El texto es entonces, para Ida Gramcko, el testimonio de una «ardiente personalidad» (2025: 40), el signo de una vida que se encuentra ante una encrucijada y comienza a despojarse de su ego para así pensar desde el todo, como Juan en Patmos, como Santa Teresa en Ávila, como Anna Ajmátova en las filas para visitar a su hijo en la cárcel, como San Juan, Cervantes o Dostoievski en prisión. Si no leemos el texto de Bolívar desde estas coordenadas de los estudios transpersonales, entonces el Delirio podría perder su legibilidad, su vigor, y convertirse en un texto de gabinete de curiosidades.

Sea el texto de cristal o de barro, claridad o caos, en cualquier caso no debemos olvidar que fue escrito por los latidos de una persona. Y, por lo tanto, significan. 

Referencias:

Biblioteca Nacional de Venezuela (1959) «Cuatro preguntas a Ida Gramcko». En: Boletín (4 y 5), julio-octubre: pp. 7 y 24.

Gramcko, Ida (2025). Historia y fabulación en Mi delirio sobre el Chimborazo. Santiago de Chile: LP5.

Diego Rojas Ajmad (Valera, Venezuela, 1974):

Ensayista e investigador de la literatura venezolana. Doctor en Letras. Profesor Titular de la Universidad Nacional Experimental de Guayana y de la Universidad Católica Andrés Bello, sede Guayana. Entre sus libros se cuentan: Estampitas merideñas (Instituto Municipal de Cultura, Mérida, 2006), Mundos de tinta y papel: la cultura del libro en la Venezuela colonial (USB / Editorial Equinoccio, 2007), Revista Válvula (1928): edición facsimilar (ULA, 2011), Estampitas guayanesas: una historia menuda del estado Bolívar (UNEG, 2016), Para una historia literaria desde la complejidad: La historiografía de la literatura venezolana y sus tramas (Editorial Académica Española, 2017), Posciudades: Manual de uso para ciudadanos nostálgicos y esquizofrénicos (UCV, 2017), Revista Cantaclaro (1950): edición facsímil (El Número Yo, 2023), Impresos que desestabilizan. Los almanaques y la formación del lector moderno (El Número Yo, 2024). Ha sido galardonado con varios premios nacionales e internacionales, entre los que se cuentan la Bienal de Ensayo Enrique Bernardo Núñez (2006), Cuentos sobre rieles (2007), Premio de Ensayo Caracas 1567-2017, entre otros.

Por Diego Rojas Ajmad

A un cuestionario de 1959, realizado por la Biblioteca Nacional de Venezuela a diversos artistas y escritores del país, Ida Gramcko respondió con tesón y claridad desbordantes. Así dijo en la primera de las cuatro preguntas:

—De sus obras publicadas hasta la fecha, ¿cuál es la que estima más afín?
—Afín, ¿con quién, conmigo? Hay algo mío en todas ellas, por supuesto, pero lo auténticamente de uno es por mucho tiempo inalcanzable. Desde hace algún tiempo mi poesía ha cambiado totalmente. De la transparencia anterior, lograda o no, he pasado espontáneamente a una gran libertad. Es como si dijera que si antes buceaba en el cristal ahora me encuentro en el barro. Un día, el fango nos refleja. Un día, sin saber, inmolamos las hadas. Como el poeta y su ser pasan muchas etapas, lo afín será entonces lo definitivo y brillará en el día en que pueda totalmente encontrarme (Biblioteca Nacional, 1959: 7).

En esas palabras puede atisbarse el esbozo de una teoría del sujeto creador y de sus relaciones con la obra. Más específicamente, el asunto primordial que enfatiza Gramcko está en lo que viene a complejizar ese dinámico vínculo entre uno y otro, y que se halla en la perenne mudanza de la personalidad del artista (etapas) frente a la idea de la obra como cristalización de la biografía, como taxidermia de la identidad.

De esta afirmación, que se presenta como abismo, surgen varias interrogantes: ¿cómo condensar una vida en función de lo escrito?, ¿cómo lo escrito puede contener la complejidad de una vida?, ¿cómo puede el autor lograr encontrarse en su obra?, ¿cuándo carne y verbo se hacen uno?

Casi 30 años después del cuestionario, Gramcko materializa y da espesor a estas someras reflexiones en el ensayo Historia y fabulación en Mi delirio sobre el Chimborazo.

Publicado en 1988 por la Contraloría General de la República de Venezuela, y reeditado por LP5 en el 2025, el escrito se presenta como un ejercicio de análisis que se esfuerza en tender puentes entre autor y obra, entre vida y literatura, entre esencia y devenir.

En el ensayo insistentemente se nos advierte del error que supone ignorar o menospreciar la fabulación o las abundantes referencias míticas en diversos escritos de Simón Bolívar. En el tradicional perfil creado de Bolívar como un guerrero, un genio militar, un intelectual de profundidad y de enorme conciencia social, no encaja un texto como «Mi delirio sobre el Chimborazo», poético, subjetivo, mítico, de ensoñación. Esta forma de entender al ser humano como hecho sólo de razón y de acción, de cerebro y manos, muestra una imagen desenfocada de lo que realidad es: una amalgama de historia y fábula, un ser de cerebro, manos, y además corazón:

La concertación entre lo sacro y lo profano, lo natural y lo sobrenatural está presente a lo largo del Delirio, apuntando de nuevo que el juego mítico y soñante no limita la responsabilidad. Dioses de las aguas, de la guerra, de países, del envío y el cáliz de oro no constituyen una parte insignificante del delirio. Se integran a él totalmente. Pero no son una evasión sino la muestra de que todo en el hombre no es intelecto y austeridad sino que el hombre tiene una aptitud de disfrute feliz, fantaseador, mientras afronta sus dificultades y sus riesgos (Gramcko, 2025: 16).

La idea de ver escindido al sujeto, y en consecuencia a los textos que produce, nos recuerda a Medardo de Terralba, mejor conocido como el Vizconde Demediado. Ese personaje de la literatura italiana, creado a mediados del siglo XX por Ítalo Calvino, representa a un ser humano víctima de un cañonazo que lo ha separado en dos mitades, las cuales se habían salvado de una manera fantasiosa y que, desde ese momento, vivían de manera independiente.

Creer que es posible desarrollar separadamente la razón y la emoción, lo terrenal y lo trascendente, es suponer que el mundo es maniqueo y que el Vizconde Demediado puede aparecerse en cualquier rincón de una supuesta realidad cuadriculada. El empeño por racionalizar y clasificar al mundo ha intentado convertir a los seres humanos en demediados: la razón separada de la pasión, un corazón desvinculado de su cerebro, una historia ajena a la poesía, como la entrevió una vez Aristóteles.

Bajo estos argumentos, Ida Gramcko rechaza la idea de un Bolívar Demediado, cuya mitad fabuladora es sólo divertimento, pasatiempo fútil, adorno; y la otra mitad, la epopéyica, que elabora discursos y proclamas, supondría la figura digna de estudio:

Lo novedoso en la silueta epopéyica de Bolívar es la creación de un vínculo entre fabulación y lucidez, entre la gesta fabulosa y los hechos. Pues no se puede reducir de un poder por otro poder. Ni se podrían eliminar las frases de tinte mítico, no sólo del delirio, sino de otros textos de Bolívar, aduciendo que son apenas una retórica, adornadura o gala de sucesos. No. La imaginación es tan auténtica en los discursos y proclamas como la intuición diáfana de los acontecimientos. La fabulación es inherente a las palabras del héroe y escritor; no están allí como decorativas galanuras sino como integrantes de la enunciación (Gramcko, 2025:10).

La necesidad de leer la fabulación como parte integrante de la personalidad y de la historia es una idea que nos permite, además, reflexionar acerca de la relación del crítico con el archivo: ¿Qué hace significativo o no a un texto en el conjunto de escritos de un autor? ¿Esos textos que no forman parte de la obra completa, en realidad nada importante dicen? Preguntas estas que emanan de la lectura del extraordinario trabajo de Gramcko.

La labor hermenéutica de Ida Gramcko se sostiene en este ensayo, según lo que podemos observar, desde dos premisas. En primer lugar, asedia al texto desde múltiples disciplinas (historia, biografía, filosofía, psicología, mitología, política…), y esto va en consonancia con la idea de la totalidad, de los vasos comunicantes que hacen posible el «todo es uno», de entender el mundo y sus cosas desde todos los ángulos posibles.

La otra premisa se refiere al tipo de análisis empleado en el ensayo: el de los estudios transpersonales. Esta perspectiva, nacida a principios del siglo XX bajo el cobijo de la psicología y la filosofía, intenta acercarse a las experiencias humanas que superan el yo individual y se transforman en cosmovisiones, en vivencias místicas, trascendentales y espirituales. Y eso es lo que podemos encontrar en «Mi delirio sobre el Chimborazo».

Gramcko parte del individuo Bolívar para abarcar aspectos mayores como los de la humanidad, la psique o lo trascendente. Por ello señala al final de su ensayo, a modo de conclusión:

Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios enlazó su reflexión, su ejercicio intelectual innegable a la lucidez de la intuición, contemplando y experimentando la historia, e hizo fabulación al mismo tiempo, pues no hay historia que se desarrolle sin ensueño. Es el mismo ser humano creador en sus proclamas como en su Delirio. Pero en un tono y temple ya transpersonal (Gramcko, 2025: 46).

El texto es entonces, para Ida Gramcko, el testimonio de una «ardiente personalidad» (2025: 40), el signo de una vida que se encuentra ante una encrucijada y comienza a despojarse de su ego para así pensar desde el todo, como Juan en Patmos, como Santa Teresa en Ávila, como Anna Ajmátova en las filas para visitar a su hijo en la cárcel, como San Juan, Cervantes o Dostoievski en prisión. Si no leemos el texto de Bolívar desde estas coordenadas de los estudios transpersonales, entonces el Delirio podría perder su legibilidad, su vigor, y convertirse en un texto de gabinete de curiosidades.

Sea el texto de cristal o de barro, claridad o caos, en cualquier caso no debemos olvidar que fue escrito por los latidos de una persona. Y, por lo tanto, significan.

Referencias:

Biblioteca Nacional de Venezuela (1959) «Cuatro preguntas a Ida Gramcko». En: Boletín (4 y 5), julio-octubre: pp. 7 y 24.

Gramcko, Ida (2025). Historia y fabulación en Mi delirio sobre el Chimborazo. Santiago de Chile: LP5.

Diego Rojas Ajmad (Valera, Venezuela, 1974). Ensayista e investigador de la literatura venezolana. Doctor en Letras. Profesor Titular de la Universidad Nacional Experimental de Guayana y de la Universidad Católica Andrés Bello, sede Guayana. Entre sus libros se cuentan: Estampitas merideñas (Instituto Municipal de Cultura, Mérida, 2006), Mundos de tinta y papel: la cultura del libro en la Venezuela colonial (USB / Editorial Equinoccio, 2007), Revista Válvula (1928): edición facsimilar (ULA, 2011), Estampitas guayanesas: una historia menuda del estado Bolívar (UNEG, 2016), Para una historia literaria desde la complejidad: La historiografía de la literatura venezolana y sus tramas (Editorial Académica Española, 2017), Posciudades: Manual de uso para ciudadanos nostálgicos y esquizofrénicos (UCV, 2017), Revista Cantaclaro (1950): edición facsímil (El Número Yo, 2023), Impresos que desestabilizan. Los almanaques y la formación del lector moderno (El Número Yo, 2024). Ha sido galardonado con varios premios nacionales e internacionales, entre los que se cuentan la Bienal de Ensayo Enrique Bernardo Núñez (2006), Cuentos sobre rieles (2007), Premio de Ensayo Caracas 1567-2017, entre otros.