
Alejandro Sebastiani Verlezza (Caracas, 1982). Poeta con incursiones en las artes visuales. Ha publicado en poesía: Posdatas (El pez soluble, 2011), Canción de la encrucijada (Eclepsidra, 2016), Partir (OT Editores, 2018), Los hilos subterráneos (Eclepsidra, 2020), el diario Derivas (bid & co, 2013), La orilla del retorno (El Taller Blanco, 2023) y Festina Lente (LP5 Editora, 2023).
Aparece en las compilaciones Voces nuevas 2005-2006 (Celarg, narrativa), Voces nuevas 2006-2007 (Celarg, ensayo), 102 Poetas. Jamming (OT Editores, 2014), Tiempos grotescos (UNAM, México, 2015), Nuevo país de las letras (Banesco, 2016), Nubes (Pre-Textos, 2019) y Total interferencia (LP5 editora,2021).
Con Adalber Salas Hernández editó Tramas cruzadas, destinos comunes (Común Presencia, 2013) y Destinos portátiles (Vallejo & co, 2013). Preparó las antologías Del fluir de Santos López (Kalathos, 2016) y de Armando Rojas Guardia La otra locura (bid & co, 2017). Ha colaborado con poesías, prosas y traducciones en las siguientes obras de Paolo Gasparini: El baúl mundo de Paolo Gasparini (La Cueva, 2018), Andata e ritorno (La Cueva, 2019) y Da Gorizia alle Ande (Galeria Studio Faganel, Gorizia, 2021). Con Carmen Verde Arocha publicó Al tanto de sí mismo. Conversaciones con Alfredo Chacón (Eclepsidra, 2021).
Licenciado en Comunicación Social (USM, 2005) y Letras (UCV, 2012), donde ha ejercido la docencia en el departamento de Literatura y Vida desde el año 2015. Obtuvo la Maestría en Estudios Literarios de la UCV (2022), cursó el diplomado en Estudios Liberales en la Universidad del Valle San Francisco (2014) y formó parte de la IV edición de la Semana de la Narrativa Urbana (2009). Hizo la residencia para escritores en Rianxo –Galicia– con Axóuxere Editores (2013).
Del libro La orilla del retorno, publicado por El Taller Blanco Ediciones, Colombia, 2023.
vísperas
un trozo seco de tabla
sirvió de barca al sutil navegante
él vivía ávido por cumplir su viaje
mientras se enceraba los oídos
y resistía el acecho de las lenguas y los sables
el padre lo veía como un intrépido manojo de nervios
sometido por un millón de tempestades
las olas hambrientas –muy hambrientas y vinosas–
y el viento que lo acercaba y lo alejaba de la matanza final
en la orilla del retorno
no puedo evitarlo
si hoy me vuelvo baile
mañana me lanzo al camino más filoso
¿tú eres de la tribu
que come y bebe
sin ocuparse del pasado?
¿en serio no reparas
en lo que está por venir?
la hora justa
andar y andar
hacia los espesos confines del paisaje
¿y los restos más duros de la máscara?
serán el alimento de las aves
por la gracia solar
viendo caer las hojas
ahora –Ahora mismo–
los caminos están aquí
beben y canturrean en los bordes de mi mano
mientras merodeo las brasas
presiento mil bocanadas dulces
(nada y nada quedó
estallaron los júbilos y sus cenizas)
umbrales
con esta máscara ya no podré gustar el presente
bastará el paso fugaz por la fría alcabala
y vendrá el tiempo de abandonar
los turbios ventarrones
y moverse en la desértica oscurana
si hago esto
mi lengua nunca más será la misma
venido del sueño
ya se avecina
la terrible corriente
tus pequeños dioses
nunca la adivinaron
(eran máscaras)
ahora tú Tú dime
¿puedo soltar
este trozo mordido de tierra
y moverme por mi cuenta
en el estremecido canto del agua?