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Tres poemas de Alain Atouba

Alain Atouba se licenció por la Universidad de Yaundé I en Camerún, ingresó en la Escuela Normal Superior de Yaundé donde obtuvo un título de Profesor de Español como Lengua Extranjera.

Gladys Mendía 2 meses ago 7
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Alain Atouba se licenció por la Universidad de Yaundé I en Camerún, ingresó en la Escuela Normal Superior de Yaundé donde obtuvo un título de Profesor de Español como Lengua Extranjera. Estuvo impartiendo clases de Español en institutos cameruneses hasta marcharse para Salamanca donde se doctoró. Su tesis, dirigida por la Profesora Eva Guerrero del Departamento de Literatura Española e Hispanoamericana de la Universidad de Salamanca, versaba sobre “Representaciones de la cultura negra en la poesía dominicana”. En la actualidad imparte clases en Madrid y se dedica a la investigación sobre la literatura dominicana. Amante de la poesía, es miembro de la Cène Littéraire, un de grupo de lectores cuya meta es la promoción de la literatura africana y afrodescendiente. Forma parte del comité de lectura de este grupo que entrega cada año, desde 2016, el premio Les Afriques a un(a) escritor(a) de una ficción que ponga de relieve una causa humana, social, ideológica, política, cultural, económica o histórica en relación con África o su diáspora.

Del libro Fuego lento (LP5 Editora, 2022)

7
Contigo el tiempo no tiene tiempo, la vida es una eterna primavera; cada día se adorna con maravillas, las palabras se visten de belleza
y cantan a nuestros oídos
el himno del amor y de la alegría. Contigo todo es sol y magia, contigo todo es seda y poesía; ¿pasado, presente, futuro?
El tiempo es infinito para nosotros.

8
Ven mi amor,
unta tu cuerpo con aceite de coco fino,
que tu torso brille como el claro de luna
en la penumbra del dormitorio;
la ausencia que alimentó mi deseo ardiente manda que yo honre y adore tu cuerpo
tal un dios en un templo pagano.

11
Pon tu mano en la mía,
caminemos en el sendero de la vida, miremos ambos para adelante
y dejémonos entrenar
en la eclosión de los brotes.
Coge una rosa entre las espinas
y regálamela;
canta por mí un himno al amor,
te diré las palabras-secreto
de la alegría de vivir;
mano en la mano,
construyamos el porvenir,
el porvenir de los amantes
que caminan en el huerto florido bajo la tierna mirada del sol.