Alejandro Sebastiani
Nicole Cecilia Delgado
Raquel Abend
Adalber Salas
Francisco Vergara
Daniela Giambruno
Diana Daza
Federico Eisner
Alejandro Sebastiani. (Caracas, 1982) Licenciado en Comunicación Social (Universidad Santa María, 2005) y Letras (Universidad Central de Venezuela, 2013). Cursa el diplomado en Estudios Liberales en la Universidad del Valle San Francisco. Participó en la IV edición de la Semana de la Narrativa Urbana, así como también en los proyectos expositivos Ciudad volátil: arquitecturas transitivas de la vanguardia caraqueña (La Caja, 2011), Confluencias (Caracas, Galería Universitaria, 2012), Reflejos vagabundos (El Buscón, 2013) y Caracas horizontal (2013). Ha publicado una plaquette –Posdatas, El pez soluble, 2011) y Derivas (Bid&co, 2013). Ha facilitado talleres literarios en la ONG Corriente Alterna, Librería Kalathos,Centro Cultural Chacao, Artkao, la Universidad Simón Bolívar y el ICREA.
Selección de fragmentos por Gladys Mendía del libro Posdatas
voy ganando más en blanco y puedo presentir si
hay un fondo; pero no hace falta precipitarse
hacia el abismo, solamente estar quieto y aislado,
escuchando el dúctil rumor: olas de sangre
navegando por las arterias; cuando una sola
tantee la implosión, habré llegado sin darme
cuenta al júbilo.
…
suéltame en la quemazón del aire, cegado por el
laberinto, es pronto para rodearme con la asfixia:
quedaré, lo sé, como el que sale del mar, exhausto
y medio sordo, sitiado por el sol; no más llamados,
quiero abandonarme en el aliento de tu no;
arráncame en la encrucijada, hazme girar hacia
el lugar donde el polvo se revuelve: allí me abarco
y expando. Te lo ruego, que voy a soltarme de la
carne para perseguir la imagen.
…
semillas, fragmentos de recuerdos informes, me
van sitiando ocasionalmente;
deseoso de lanzarlos al olvido, fallo
y van acumulándose conchas de acera, traspatios
de bares deshechos: chocaban las copas en su
risoteo, preferían claroscuros, sótanos, en el horno
intentaron transmutar sobra en caldos milagrosos
ahora unos potes de basura me devuelven una
dimensión más real del paisaje; pero yo me deslicé
rápido, lo juro, como si no quisiera que el ojo
pudiera darse cuenta.
…
tantear esquelas, dijiste, como si fuera ceniza la
tinta disuelta por el ondeo de los charcos, espejo
de cuerpos en fractura;
entre borrosos juncos y ramas secas, voy armando
una red de postdatas descontinuadas, sin asombro
ni descalabro,
apenas con el perspicaz desaire del que aguantó
una patada del azar
…
dar vueltas tras pisadas que no tienen brújula
sin esperar otra cosa que el mareo del absurdo
como quien emprende un viaje sin maletas
desatornillado de las paredes corroídas
sin afán por la circunstancia azarosa
cuando el cuerpo juega a favor del goce
enganchado en posibles travesías devoradas
/ por el tiempo
con los adioses atravesados en la garganta
sin más que un agrio estupor
Nicole Cecilia Delgado (Puerto Rico, 1980) Poeta, traductora, guionista, diseñadora y organizadora cultural. Estudió Literatura Comparada en la Universidad de Puerto Rico y completó una maestría en Estudios de América Latina y el Caribe en la Universidad del Estado de Nueva York (SUNY Albany). Ha trabajado como facilitadora de talleres de creación literaria, poesía, periodismo, encuadernación y libro objeto en Puerto Rico, Nueva York y México. Es una de las fundadoras del colectivo internacional de escritoras Las Poetas del Megáfono. Actualmente desarrolla junto a Xavier Valcárcel el proyecto editorial Atarraya Cartonera de Puerto Rico. Reside en México desde el 2007. Ha publicado los siguientes poemarios: inventario secreto de recetas para enrolar las greñas con cilindros de colores (Palabra Viva: Medellín, 2004), secretos familiares (Mixta: Nueva York, 2006), intemperie (México, 2007),nueve sueños (México, 2008), violencias cotidianas (Literal: México, 2009), desierta (Casamanita Cartoneira: México, 2010), añosluz (Vueltegato: Guatemala, 2010) y el cristal con que se mira ((H)onda Nómada: México, 2010). Ha sido parcialmente traducida al inglés, catalán y portugués.
Selección de poemas por Gladys Mendía de añosluz
anacronismos
II
la sincronía no existe
las cosas nunca son como uno las imagina
pero tampoco son como uno las recuerda
destinatarios múltiples o poema para luis
para L.T.
quisiera poder regalarte
todos los pájaros míticos de la alegría
todos los colores
no sé si salir al parque o cambiarme de ciudad
ahora, que esta primavera marchita
termina por descomponerse
doy pasos lentos y extendidos
como si el hecho solamente de moverse
fuera a cambiar de dirección los vientos
porque la muerte acecha
por todas las ventanas estos días
su presencia llega demasiado cerca
como una ola que nos moja los pies
en la radio invitan a desconfiarnos
todo contacto tiene matiz de contagio
pero la muerte está en otra parte
sospecho que es mentira
yo me siento cada vez más vulnerable
los viajes tampoco te hacen fuerte
ya no tengo ganas de ir en verano a nueva york
ni siquiera le tengo ahora tanto deseo a los conciertos
aquí, entre nosotros, pasó algo
aún no podemos precisar
qué quién cuándo dónde cómo por qué
pero tú sin embargo haces mandalas y laberintos
en la pared de una casa
y esta es la entrada a la que tuviste tanto miedo
la década ha sido una catástrofe
estamos destruidos
tiene que haber más tiempo
debajo de las piedras de los ríos
adentro de los caracoles
qué vamos a hacer de tanto periódico embustero
cuántos rincones de la ciudad puedo mostrarte
todavía
sé que es posible otro mundo arriba de mi cama
invítame a dormir contigo
en un país con maquinillas y moviolas
qué malo pensar
que es sólo el principio de la guerra
y nos toca estar en este mundo
para oler juntos y azorados
el horror de las hormigas
de qué vale sintonizarse en los oráculos
o este hondo dolor que da politizarse
los círculos están descoloridos y apagados los hornos
en dónde quedó nuestro humor negro
qué haremos con tanto libro seco en los armarios
no tiene que ver con que hoy sea domingo
y se superpongan mi música y la de todos los vecinos
volvería a caminar de noche contigo otra vez
vivamos juntos en un país sin nieve
en una ciudad con menos escaleras
tengo la memoria llena
de momentos explosivos y de calles vacías
luis
este delirio dactilar es para ti:
voy sola a sentarme en un parque
voy a escribir poemas antibalas
no puede ser que los pájaros míticos de la felicidad
no existan
asesinatos
para I.L. y L.I.
a cuatro calles de mi calle:
contrabando de órganos humanos
narcomenudeo, prostitución infantil
un ingeniero se viste de mujer
para toquetear señoras en el metro
tacos de carne de perro
cucarachas monumentales merodean la basura
en esta esquina con frisos barrocos
se cometió un crimen pasional
y un ave fénix resurge
entre montañas de colillas de cigarro
he perdido la inocencia en esta ciudad
llena de niños solos que hacen preguntas filosóficas
camino
reconozco las señales de la guerra en los semáforos
hay consignas de aerosol en todas partes
a cuatro calles, el espacio se bifurca bajo tierra
una ciudad más sanguinaria
se hunde debajo de mis pasos
otros niños rotos se disputan cloacas con ratones
el mercado vende hasta el luto de sus madres lejanas
a veces pienso
que la palabra sicario tiene demasiada melodía
y que el centro histórico oculta el terror más feroz
detrás de cada malabar baila un asesino
sólo hay que llegar a tiempo para ver la acción
y todavía
aunque sé que matan, que asaltan
que los taxis de noche
son una ruleta inminentemente rusa
la ciudad me hace cosquillas
ayer colgamos del balcón un letrero que dice
bésame mucho
para invitar a todos los vecinos al desarme
(mejor vivir entre paredes que tiemblan beso a beso
que contar cicatrices de plomo en las ventanas)
por eso, no puedo decirte asesíname amor
porque los muertos no besan y necesitamos
estar vivos
para empezar a hacer belleza con todos los escombros
trucos de pasaporte
para G.S.
mi pasaporte vencido tiene más de veinte sellos
algunos, incluso, se repiten
el contenido de mi equipaje
me emociona más que un vaso de whisky
conozco gente que juega con fuego y podría
volverme aire
cuánta realidad en la mugre de las uñas
la verdad, tampoco estuve
en los lugares que abandoné
parece que acabo de llegar
este martes el metro es una lombriz sobrepoblada
hordas de mujeres esperan para habitar sus vísceras
a qué umbral de la felicidad van todos con tanto afán
(a veces también yo
juego con fuego)
renové mi pasaporte para los próximos diez años
el sábado voy otra vez de viaje
Raquel Abend van Dalen. (Caracas, Venezuela 1989). Licenciada en Comunicación Social por la Universidad Monteávila, con un Diplomado en Escritura Creativa de la Universidad Metropolitana e ICREA. Autora del poemario Lengua mundana (Común Presencia Editores, 2012) y de la novela Andor (Bid&Co. Editor, 2013). Así mismo, ha ganado Mención especial en el rubro de poesía del III Premio Nacional Universitario de Literatura (2009), y mención especial en el rubro de poesía del Concurso de Autores Inéditos (Monte Ávila Editores, 2012). Ha colaborado como redactora y productora en diversas revistas venezolanas (El Salmón, El Librero y El Desafío de la historia). Trabajó como reportera en el Diario Las Américas (Miami, FL). Actualmente cursa la maestría de Creative Writing in Spanish en la New York University.
Selección por Gladys Mendía del libro Lengua mundana
APUESTA
Jugamos a que el fin está por llegar
a que nuestros cuerpos sólo saben desayunar
con semen, flujo, café y cigarros
–muy cerca de una ventana
que no muestra nada–
jugamos a que no hay una felicidad
igual a la nuestra
a revelarnos dos pasados deudores
que no reciben más que la digna tentación
de aliarse
jugamos a vaciarnos en el cuerpo del otro
a decir que nos queremos entregar por amor
cuando sabemos que lo hacemos
por supervivencia
a recostar nuestras vidas
en una sola mirada serena
que no pretende acabar.
Juguemos siempre.
LAS OTRAS NOCHES
Mientras
leo Siete Noches
pienso:
“Para ser Dante, está Dante
para ser Borges, está Borges”,
a nosotros nos queda
vivir nuestra propia oscuridad
nuestras madrugadas infectadas
escogidas y disecadas
en una sola caja de cigarros
intacta.
VENIA
A los libros usados
se les deja dormir
con uno
se les deja abiertos en la cama
hay que permitirles
recordar
las manos que los han hurgado
se les besa el polvo
los rayones de tinta vieja
las esquinas masticadas
a los libros usados
hay que amarlos
como se quiere al extraño
ciegamente.
SABLAZO
Deja de ver desde mis ojos
yo no deseo ver
desde los tuyos
el pecado femenino
es incapaz de suturarme las piernas
ver desde mis ojos
significa renunciar a todo
lo que eres
para adoptar
esto que nunca he sabido
ni sabré ser
quédate siendo bruto, ordinario, hombre
sólo así
querré conservarte.
COMUNIÓN
Todo lo que brota
entre nosotros
es un salpicado
que tienta a lo imposible
todo lo que hemos vivido se renueva
desde otro universo
ya nos hemos conocido
acuosos de placenta
también con la muerte
recién masticada en los ojos
todo lo que somos
es un cúmulo frenético
insondable
que nos exige el olvido
para sumergirnos en una entrega
furiosa
auxiliada
por una conspiración insomne.
CALLEJERO
Te recojo
de todas las basuras
de Nueva York
como a un gato
infectado
agónico
de bigotes desteñidos
abro mis manos a ti
(no están limpias)
para que enrolles tu cola
en mis dedos
decido ser ese alfabeto
que dedica sus letras
a tu amparo
permíteme limpiarte la tierra
de la boca
y lamer
esa muerte desvelada
que aferras en tus puños.
II
Nuestro sepulcro
yace
prevenido
con sus puertas sin cerrar
en un terreno que nunca podrá ceder
a un ente ajeno
esta muerte
no es un compromiso eludible
nuestro contrato
es más fecundo
es la permanencia
fuera del cuerpo
en el cuerpo del otro.
PICNIC
Te ensancho
como a un mantel de tela
manchado
por el semen de mi boca
te aireo sobre mi cuerpo
para que caiga sobre mí
tu mugre vieja
te acuesto encima
abierto y mojado
vaciado por ese apetito
insaciable
que no deja de rascarme la piel
saboreo todo lo que decide entrar en mi boca
y no lo dejo bajar por la garganta
el alimento bendito
no se mastica
se mantiene entre el paladar y la lengua
como penitencia.
RITUAL
La vigilia
se quema a punta
de secretos
consume a quien la bosteza
esconde los canales
insomnes
lo que se derrumba
bajo el tacto
creído
te veo del otro lado de la madrugada
ayuno en tu cuello
nos pronunciamos
por un pulso
inconfesable
por el desvelo
que muerde
hinchado
que rescata
dos abandonos imposibles de arrancar
el límite se ensancha
quieto
casi escondido
y desde un rumor
sonríe, se dilata en la esquina
se vuelve un signo
entrañable
una confesión pulcra
son noches que visten
mueven el sueño
hasta matarlo
contra una cama ajena
y queda un aliento
apagado
sin nombre
ni cuerpo para exasperarse
se vuelve
materia erguida
culposa
hambrienta
se ensombrece
respira en tus plegarias
en una sequía
arrogante
ya nada se sostiene sin tu lejanía errada
desconozco una noche
antigua
a nuestro encuentro.
Adalber Salas Hernández. (Caracas, Venezuela 1987). Poeta, ensayista, traductor. Licenciado en Letras por la Universidad Católica Andrés Bello. Ganador del II Premio Nacional Universitario de Literatura en el rubro de Poesía con el libro La arena, el vidrio: ascenso en tres movimientos (Caracas, Editorial Equinoccio, 2008), así como autor de los poemarios Extranjero (Caracas, bid&co. editor, 2010; Bogotá, Común Presencia, 2012), Suturas (Caracas, bid&co. editor, 2011) y Heredar la tierra (Bogotá, Común Presencia, 2013). Asimismo, ha publicado el libro de ensayos Insomnios. Ensayos sobre poesía venezolana (Caracas, bid&co. editor, 2013). Ha sido incluido en las antologías La imagen, el verbo (UCAB, 2006) y Antología de poesía joven venezolana (bilingüe árabe-español, Universidad Internacional Libanesa, 2009). Recientemente ha sido publicada su traducción de El hombre atlántico, libro de Marguerite Duras inédito en castellano hasta el momento (Caracas, bid&co. editor, 2013). Textos suyos, tanto poesía como ensayo, han sido publicados en distintos medios periódicos, tanto nacionales como internacionales.
Textos pertenecientes al poemario Heredar la tierra (Bogotá, Común Presencia, 2013)
Por haber sucumbido
a la oscura tentación
de nacer,
por haber comido de este
pan árido,
encenizado,
por haber asentido
y entregado la frente
para recibir la saliva lustral
del tiempo,
por todo ello
estás aquí,
pisando esta tierra que siempre
te será infiel,
habitando su noche
sin párpados,
con tu desnudez balbuciente,
la misma desnudez
que sostiene el día
cuando se entrega
sin más
descubriendo el miedo ágrafo
de tener un rostro.
V
Tus pies
no recuerdan todavía
ningún paso.
Los espejos
no tienen derecho
sobre ti.
Y esa voz que será tu condena
no ha soplado aún
ceniza en tu garganta.
Hasta ahora
sólo has escuchado
un aleluya
comido en sus bordes
por el óxido,
raído como una madera vieja:
la lengua de lo que está más allá
o más acá de la piel.
En ti solamente hay
la arcilla pura del tiempo,
la tierra heredada
para ser perdida.
Solamente
la dura gracia
de haber nacido.
VI
Sin saberlo,
escribía buscando una palabra
que te recibiera.
Una palabra extensa,
larga como una muerte,
larga hacia ningún lugar
y tenue,
tan tenue,
que se confundiera por un momento
con la vida.
Una palabra
tejida con sonidos ínfimos,
con esas preguntas desahuciadas
que también tejen la noche
sin confesarlo.
Una palabra que pudieras usar
para cubrir tus pasos,
para nunca andar descalza
por las calles, entre los edificios
cariados de tanta lluvia.
Una palabra, en fin,
que sirviera para remendar el cielo
de vez en cuando.
VIII
Al recién nacido
hay que darle de inmediato
un nombre.
Al que ha salido
de la negra violencia del parto,
todavía húmedo de no existir,
hay que nombrarlo,
para borrar de sus manos y
de su respiración
el susurro de otro océano,
para contener
el barro incierto de su carne,
hay que conjurar
ese lugar del que ha venido,
la marea brutal
que lo ha abandonado
entre nosotros,
sobre esta tierra que deberá caminar,
cuyo vientre espeso
está repleto de palabras
que nadie recuerda.
XI
Amasar un salmo bajo el sol
con aserrín y aliento y agujas,
un salmo que no quepa en los bolsillos,
que pese en la boca
con la rabia dulce del mediodía.
Un salmo con arritmia y sin dios,
que destile un líquido hondo,
despierto,
que pueda beberse de un solo trago.
Un salmo que cante
los dones difíciles, los dones arduos,
los frutos que caen,
rotundos como juicios,
en la mirada.
Una alabanza que haya decidido
permanecer en un mismo lugar,
sin mendigar vocablos
ni engañar a la lengua:
que prefiera quedarse en la sed,
en esa paciencia cruel
como una canícula,
donde pueda ser para ti
pulpa inhóspita,
sequía vertical,
cadencia de un fulgor que no cesa.
Francisco Vergara (Valparaíso, Chile 1977). Poeta. Estudios completos en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. En 2003 participó en el Taller de Poesía que se realiza en la Casa Museo La Sebastiana, de la Fundación Pablo Neruda. En 2004 y 2005 participa en el Seminario de Reflexión Poética impartido en el mismo lugar. En 2007 es antologado en el libro de joven poesía porteña El mapa no es el territorio.Notas de extravío es una plaquette que muestra algunos poemas pertenecientes a un libro por publicar (Publicación conjunta de Revista de Poesía Antítesis y Dirección de Asuntos Estudiantiles Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, 2008).
Selección por Gladys Mendía de Notas de extravío
ÍTACA
Poco supimos de huellas y ecos
forjados a la sombra de artesanos mayores.
Quisimos abrir los brazos
sin saber del todo el por qué,
no como señal de entrega
ni como una declaración religiosa.
Fue un abrir y cerrar de ojos
la huida en desbandada,
una jauría de perros tras sus rabos
cada cual más obsesionado en lo suyo.
Al intentar el regreso nunca hubo
Ítaca, nunca Penélope,
tan solo canto, canto pálido
de sirenas engañosas.
ABSOLUCIÓN
(VARIACIÓN SOBRE UN TEMA DE ALFONSO ALCALDE)
Aquellos que apostaron a una letra
rápida pero legible en la pesadilla.
Los que aprovecharon el silencio
del jardín para expiar suspiros aliterados y culpas romas.
Aquellos que buscan ungirse
del tono profético abusando
hasta el mal gusto de las metáforas.
Los que se consagraron a la alquimia del verbo
y solo obtuvieron una palidez de cuarzo.
Aquellos que se abandonaron
a la curva áspera del grafito.
Los que tradujeron en símbolos
la espesura de la noche.
Sean todos perdonados.
PAVANA AL ALBA
(VARIACIÓN EN TORNO A CARLOS DE ROKHA)
Lava los latos lamentos en lejía.
Sumerge las palabras en la espesura
de la ceniza, al borde de la noche,
cuando las ventanas parecen anchas,
cuando el viento es un corcel desbocado
que arrastra las semillas tardías
hacia el ensueño del gallo
en su reino de crestas celestes.
Reposa las manos y aguarda.
Aguarda por un silencio espigado,
por una palabra tallada al alba.
DE LO QUE SE ESCAPA
(CON LEZAMA LIMA)
Si el amor no es más que un soplido
un mecer suave de impaciencias;
tras la premura acaso aguarde
el viento seco de los años,
la definición mejor de cada instante.
DEFENSA DEL ÍDOLO
(VARIACIÓN EN TORNO A OMAR CÁCERES)
Dicen que dejarse llevar
por lo acentuado de la voz
es cosa ignota.
Pero si todo se resume
a una cuestión de acentos,
a un par de petardos
para tratar de ocultar
esa especie de vértigo
ante el párpado de la noche
entonces, tal vez, todo sea verdad,
excepto, la propia voz.
Yo sé, es tan fácil tañer
una cuerda ciega,
tan fácil partir tras la niebla.
Todavía se implora al sueño
el frescor de sus aguas.
Yo sé, nadie llora a los perdidos.
CARAVANAS
(VARIACIÓN EN TORNO A SAINT-JOHN PERSE)
La herrería es oficio difícil.
Errar entre el fuego y el hierro
es presagio de verdadero viaje.
Aprendimos la calma del fuego
en los ojos del potro, en la sombra del viajero.
Después de ir al Oeste tanto tiempo,
¿qué sabíamos de las cosas perecederas…?
Al oriente, bajos las hojas de bronce
encontrarás algo más que un temblor.
Bajo los arbustos en flor hallarás
la mirada de los que vagan innombrados,
testigos mudos de las caravanas
que se apagan, a diario, junto al sol.
Daniela Giambruno (Valparaíso, Chile 1984). En 2001 integró el Taller de Poesía del Centro Cultural Balmaceda 1215 y en 2003 participó en el Taller de Poesía de la Casa Museo La Sebastiana. Ha publicado A contraluz (coedición entre la Revista de Poesía Antítesis y la Dirección de Asuntos Estudiantiles de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, 2007).
Selección por Gladys Mendía de A contraluz
LA CAÍDA
Un ojo se demora en caer,
una piedra no.
Un ojo clava su golpe en el infinito:
una piedra rompe el infinito.
El eco de una piedra
no precisa ojos.
un pedazo de horizonte,
un tropiezo.
DIÁLOGO
No se trata de límite,
más bien de voces
cuando todo se nombra.
Y existimos
como si fuésemos lengua:
así es nuestro beso.
ENMASCARADA
Soy yo,
el latido,
la palabra robada a la roca.
Vienen los días difusos,
los tropiezos
aparecen como plantas silvestres,
como estrepitosas voces
en máscaras.
PENUMBRAS
Los días son pálidos latidos,
retazos de luz.
DIMENSIÓN
¿Qué sueños son esos que dicen
palabras mudas,
hondos trozos de vacío?
Ver el sol
es como cerrar los ojos:
la luz es noción de infinito.
A CONTRALUZ
Saben las palabras mentir.
Crean imágenes,
Sonidos.
Pero callan
Y miran la luz de nuestros ojos,
El temblor de nuestras manos.
Desaparecen,
Vuelven a su rincón indecible,
Risueñas en sus máscaras.
Diana Carolina Daza Astudillo (Bogotá, Colombia 1980). Redactora creativa y promotora cultural. Directora del proyecto de publicación alternativa Piedra de Toque. Invitada a la oxigenación poética (Cúcuta – Colombia 2001), al VIESPERGESIA encuentro de poesía joven Bogotá – Colombia 2002, POESÍA EN ESCENA en la sala Seki-Sano (2003) Bogotá - Colombia, III muestra poética Naranja Roja Universidad Nacional (2004) y al encuentro LATIGO en Quito – Ecuador en el mismo año. Actualmente participó del festival OJO EN LA TINTA. Sus poemas han sido publicados en revistas de creación literaria de México, Chile, Venezuela, Ecuador y Colombia. En el 2003 publicó el poemario: el abrazo de los días grises en la colección “aquí estamos decena” de Funcreta ediciones y en diciembre de 2010 participó con textos narrativos en la publicación colectiva: Domingo, vendedor de globos con la editorial Pornos. Acaba de publicar su poemario: El nacimiento de la Gargolenana con el sello PIEDRA DE TOQUE en la colección estampillas poéticas.
Selección de fragmentos por Gladys Mendía del libro El nacimiento de la Gargolenana(Bogotá/Colombia 2013, Piedra de Toque).
Mírenla
Mírenme
Las cicatrices de la soledad no intimidan
Alzo la copa y grito con un pésimo francés
“C´est payé, baleyé, oublié, je me fous du passé”
Con el tiempo aprendí el arte del escapismo
A camuflarme en la humedad de las paredes
La intimidad al fondo de la copa
A fundirme en la sonrisa de los muertos
Último encuentro con la belleza.
Mírenla
Aprendió a digerir lo verdadero sin esperar la eternidad
A reconocer el peso en lo liviano
En lo liviano la carga
A rozar los labios del abismo
Sin esconder las heridas de sus besos
A lavarse los reproches
Restos de mierda que aparecen al borde de las hojas
Pero se secan
Pasan
Como el deseo luego de recorrer un cuerpo arcano
Como la rabia por el espacio violado
Como un dolor de estómago
De muela
De olvido.
Mírenme
Terminé con la cosecha del corazón roto
Casi nada me rompe
Quedan pocos de esos que jalan y jalan la falda
Los dejé por ahí
En el sudor de los espejos en las fiestas
En los ceniceros a punto de explotar
En la tristeza de humo barato de los andenes
En los ojos de los que nunca me amaron
En las ventanas del autobús
En la excitación de pasajeros extraños
Esos que no recuerdan el peso de mis caricias
Amnesia epidérmica.
Olvídenla
Nunca recorrió junto a ustedes el filo de la madrugada
Ni viajó en taxi a lugares desconocidos
Tampoco olvidó la memoria en la cabecera de la cama
No era ella
No era yo
No fuimos
Nunca hemos sido
Por eso los gemidos de hielo deshaciéndose en el cerrojo de la puerta
¿O acaso la vieron bailar con la lluvia?
¿Hacerse una distinta en cada gota de sudor?
Nadie despertó el apetito dormido
Que habita en la profundidad del nombre
Ninguno ha sido volcán de colores y música.
Lo sé
Lo sabe
Lo idílico no existe en la fugacidad de un encuent ro
Lo supo siempre
Por eso la sonrisa abierta y sincera al llegar a casa
Luego de la estampida de vacios y saliva
Importa el retorno
El punto donde nace el deseo.
Mírenla
Atravesó la penumbra de los rostros
El infinito desierto de los cabellos blancos
Bofetadas de una ideología desbaratada
Risas destrozadas
Aceleración
Tibieza entristecida
Y en el espejismo aprendió a conducir sin frenos
por avenidas de líneas colgantes
Encontrando repuestas en cada recorrido.
Mírenla
Atraviesa el trance de la nostalgia al fuego
Se revuelca en la locura y sale sin piernas rotas
Burla los bolsillos
Lanza propuestas malintencionadas
Le hace el amor a lo que no tiene nombre
Ni líneas en las manos
Espectros de la soledad que entumece el tiempo.
¿Líneas en las manos?
A ella le falta una
Por eso no carga las cicatrices del amor
Ramas que sostengan el cansancio
Haciendo soportable la mudez de los días
La nieve de las madrugadas.
Mírenme
No me arrepiento de haberme enamorado de lo absurdo
Eso que toma cuerpo en la imaginación
Porque en el fervor del delirio
Descubrí que el amor es el aliento
Que te invita a flotar por el fracaso
Sin miedo a caer.
Es preciso desocupar la memoria
Saltar del avión sin paracaídas
Sentirse perdido
Herido
Desencajado
Malvado
Enfrentar leones hambrientos
No más gatitos con suaves bigotes acostumbrados
A las galletas de figuritas.
Las segundas oportunidades no existen
Lo que se hace
Crece
Lo que no se hace
Nunca nace
Es de valientes sentir el fuego de un insulto
Con la misma gracia que la caricia de un beso
Desprendernos de lo que no nos pertenece
Acostumbrándonos a la calvicie que dejan las despedidas.
Las nubes encima de los rostros hacen el amor
Se rozan la punta de los pechos
Sin tocarse las bocas
Sin mirarse bajo el ombligo
Se tocan los codos con la lengua
La punta de los dedos
Una nube toca a la otra con la respiración
Mientras esta la penetra en silencio
De encuentros furtivos están llenos los instantes.
Lástima de aquellos que no ven la sabiduría que nace en la quietud
La belleza de los cuerpos en reposo.
Federico Eisner Sagüés (Montevideo, Uruguay 1977). Oriental chilenizado desde la infancia. Escritor, músico y químico. Ha publicado 2 poemarios y fue editor de poesía joven chilena por once años en Ediciones del Temple. Es parte del Movimiento Descentralización Poética. Ha participado en unas cuantas bandas, y lo sigue haciendo. Ahora mantiene una en Montevideo y otra en Santiago, Fotogramas Trío y Tecla Negra, ambas con fuertes raíces en la música uruguaya.
Se interesa particularmente por la fusión de poesía y música, dando talleres, lecturas automusicalizadas y participando en colectivos ligados a la poesía sonora como el Foro de Escritores de Chile. Se encuentra ensayando, junto a otros 3 poetas-músicos, una Orquesta de Poesía. Es autor de Pequeño compendio para un amigo (Ediciones del Temple, 1997) y Bicha (JCSáez Editor, 2008). Poemas suyos aparecen en: 30 Jóvenes Poetas (Universidad de Playa Ancha, 2004), en el disco Poetas-Chile Siglo XXI, Vol. 7 (Rayentru, 2004); en la Antologia Lof Sitiado: Homenaje poético al pueblo Mapuche (Jaime Huenún comp., 2011); y en Me Usa, brevísima antología arbitraria Perú-Uruguay (Paracaídas Editores, 2012).
Actualmente se encuentra preparando su primer libro de cuentos.
Invitación
Me piden que me sume al movimiento
me solicitan una clase en la escuelita abierta
un taller una asesoría una colaboración
que asista al congreso ciudadano
que me sume al proceso que me informe
que escriba una columna de opinión
me piden prestados los equipos
que grabe que ensaye que dedique
una mañana a la semana más que sea
me piden que me comprometa
que vaya a leer que me dan una atención
que van a ver si pueden los pasajes
que toque y que lleve a los otros músicos
y que improvisemos que se ponen con el transporte
que vaya a la radio
que marche y me moje el culo
necesitamos gente como tú pero tu sabes
que trabaje en políticas culturales
estamos en Chile no hay presupuesto
luego mandamos un fondo concursable
a ver si es que sale
aquí somos pobres
me dicen desde sus puestos
me hacen sentir egoísta tan fácilmente
y me llenan de hipervínculos con videos de maltratos
y abusos que me dejan
solo rabia e impotencia
Fruta de estación
Demasiadas horas a la sombra caliente
el cajón de plástico atrapa los jugos
y los olores de los que nacen nuevas especies
que apuran el proceso de mermelada naranja
luego parda un día es suficiente en estas condiciones
maduran todos juntos como una plaga estacionaria
microestacionaria
árboles mal cuidados árboles
carne de perro ramas repletas demasiado altas
frutos que caen perdidos frutos
picoteados
que terminan de pudrirse al impacto
damascos
damascos por doquier
damascos en la cocina
damascos en damasco
en el living en el baño
la heladera llena de damascos
congelados en conservas fritos
suena el timbre son mis suegros
con un saco lleno
mi padre le regaló a mi madre un camión repleto de damascos
justo antes de abandonarla porque sabe
cuánto a ella le gustan
la suegra de mi hermano cocina
una muy buena salsa agridulce de damascos
veo el mundo naranjo el hedor aumenta
las nuevas especies de bichos viven su panacea cultural
publican sus libros y firman contratos
negocian incontables tratados de libre comercio
ahora cualquiera podrá pudrir el damasco del otro
o hacer suyo el ajeno
lo que acelerará la decadencia de las nuevas especies
dependientes del damasco
este es el momento de su hervor cultural
escriben y hablan el lenguaje de la poesía
porque la poesía es la única transdisciplina posible
Narrativa20
La ficción y la realidad, Mario Vargas Llosa
En la vida real no existe un pozo en la mansión abandonada del callejón sin entrada ni salida a un par de cuadras de casa
y aunque lo hubiese uno no puede bajar por él y quedarse 3 días en ayunas y a oscuras
y si mientras se sueña al fondo del pozo alguien allá arriba quita la escalera de cuerda y madera por la que subiste
la quita para siempre y ya
y no hay más
En la vida real no vas a conocer a una señora en una plaza que se te acercó porque has ido por 3 semanas al mismo banco con tu mancha en la mejilla
y no se sienta la doña a tu lado y te entrega una tarjeta con una dirección y nada más
y tu no vas a las cuatro de la tarde del día siguiente y te recibe su hijo que es hermoso y que no habla pero le entiendes todo
y no te pagan por no hacer nada justo en el momento en que se te está acabando el dinero y no piensas en trabajar
ellos te pagan por bajar al pozo
En la vida real no me va a escribir un anciano que no conozco
ni voy a haber asistido a un oráculo que se acaba de morir y era amigo o lo había sido en una guerra
del viejo que ahora quiere traerme un recuerdo que me dejó el adivino
porque en realidad el viejo oráculo no haría venir de tan lejos a su amigo veterano de alguna guerra solo para traerme una cajita vacía
En la vida real un hombre de 30 no se hace amigo de una chica de 15 virgen e inquieta
que no va al colegio porque provocó un accidente en motocicleta en el que murió su amigo que conducía
sólo para hacerse la cimarra
y esa chica no le escribe cartas a su amigo de 30
desde la fábrica de pelucas donde se fue a trabajar
para no pensar en nada dice y en las cartas no le dice
que ojalá vuelva pronto su mujer que lo dejó una mañana sin previo aviso y no le dice que se pregunta si seguirá para siempre siendo virgen
Porque en la vida real no te deja tu mujer de un día para el otro y después te escribe y te explica
que tenía un amante que no sabía por qué
que no lo podía controlar y que ahora se ha ido lejos
sin ti y sin su amante pero que la olvides
que hagas lo que quieras con todos sus vestidos
En la vida real no decides no creerle y esperar pacientemente a que ella regrese
En la vida real no te deja tu mujer el mismo día que el viejo te trae la cajita vacía del oráculo
ni te llama de nuevo una mujer que no se identifica pero dice conocerte y quiere tener sexo telefónico contigo
al menos no ocurre todo esto en un solo año
de una misma vida