EDITORIAL
Cuando llego al final de una edici—n de LP5, estoy consciente de la arbitrariedad de cada publicaci—n, pues, Neoamérica es inagotable en creatividad. Me invade entonces esa angustia sabrosa por querer conocer m‡s y m‡s, leer m‡s y m‡s n—veles escritores, seguir siendo eslab—n difusor en esta cadena expansiva..
LP5