EDITORIAL

Cuando llego al final de una edici—n de LP5, estoy consciente de la arbitrariedad de cada publicaci—n, pues, Neoamérica es inagotable en creatividad. Me invade entonces esa angustia sabrosa por querer conocer m‡s y m‡s, leer m‡s y m‡s n—veles escritores, seguir siendo eslab—n difusor en esta cadena expansiva.

El recorrido mœltiple literario actual en nuestro continente pulsante, presentado en la edici—n 24, permite, entre otras cosas, el placer de la imaginaci—n, ese gran ejercicio espiritual que abarca muchos espacios y tiempos creando y recreando miles m‡s.
Ama y sigue amando cada vez m‡s tus letras neoamericanas.

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LP5